Desde este verano, el FC Barcelona mantiene un acuerdo con el Congo, como se ha podido ver en la Supercopa de España en las camisetas del staff culé. Esto devuelve al foco las alianzas internacionales de un país que ha respaldado a Venezuela y a Nicolás Maduro con acuerdos y en foros multilaterales

Este pasado verano de 2025 el FC Barcelona cerraba un acuerdo millonario con la República Democrática del Congo (RDC) para que la inscripción “R.D. Congo – Coeur d’Afrique” figurase en las camisetas de entrenamiento de sus equipos durante cuatro temporadas.
Mientras, en Kinshasa muchos seguían viviendo las secuelas sociales y políticas de un intento de golpe de Estado ocurrido en mayo de 2024.
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Camisetas del FC Barcelona en colaboración con la República Democrática del Congo
FC Barcelona
En ese mismo contexto de crisis persistente en África Central, otras voces internacionales recordaban que Venezuela, hasta hace poco gobernada por Nicolás Maduro, había sido tradicionalmente un aliado diplomático de la RDC en foros multilaterales, lo que añadía otra dimensión geopolítica a la historia.
Barça, Congo y Venezuela no mantienen una relación directa entre sí en todos los planos, pero sus trayectorias se cruzan en un mismo espacio: el de la diplomacia, la proyección internacional y la inestabilidad política.
El Congo, sombras de un intento de golpe de Estado y vidas en espera
La mañana del 19 de mayo de 2024 el cielo de Kinshasa se llenó de disparos y confusión. Fuerzas de seguridad y hombres armados se enfrentaron cerca del Palais de la Nation —la sede del Ejecutivo de la RDC— en un intento de golpe de Estado dirigido contra el presidente Félix Tshisekedi y su entorno político.
Las fuerzas leales al gobierno lograron frustrar rápidamente el intento y recuperar el control de la capital.
Al menos tres personas murieron en los enfrentamientos, incluidos dos policías y uno de los atacantes, identificado como Christian Malanga, líder del Partido Congoleño Unido, una formación de la diáspora política que operaba desde el exterior y aspiraba a un cambio de régimen.

Milicias de la República Democrática del Congo
Europa Press
Las detenciones posteriores incluyeron tanto a ciudadanos congoleños como a extranjeros acusados de participar en la operación.
Para muchos congoleños, aquel episodio no fue una anomalía aislada sino un síntoma de la fragilidad estructural que ha definido la vida pública desde hace décadas.
Comunidades enteras continúan luchando con la inseguridad, la falta de servicios básicos y la ausencia de oportunidades económicas.
En regiones orientales, el conflicto armado con grupos rebeldes ha desplazado a millones de personas, dejando secuelas profundas en la sociedad civil.
A raíz de esos acontecimientos, el gobierno de la RDC recibió mensajes de solidaridad de distintos países.

Niños de la República Democrática del Congo
Europa Press
Entre ellos, Venezuela, que emitió un comunicado de condena al intento de golpe y afirmó su respaldo a la institucionalidad congoleña, en línea con un patrón de relaciones diplomáticas que se ha dado en numerosos foros internacionales entre Caracas y Kinshasa en las últimas décadas.
Sin embargo, ese respaldo simbólico contrastaba con la realidad cotidiana de miles de congoleños que veían poco reflejado en sus vidas ese apoyo externo, mientras las cicatrices del conflicto seguían abiertas y la economía se mantenía frágil.
De camisetas y discursos globales: El Barça entra en escena
En julio de 2025, la historia tomó un giro inesperado para un país desgarrado por años de conflicto. El FC Barcelona, cuyo presidente, Joan Laporta, lleva años cultivando relaciones en el Golfo Pérsico, anunció un acuerdo estratégico con el Gobierno de la RDC.
Según el comunicado oficial, el club y el Estado africano sellaron un convenio de patrocinio de cuatro años que busca “promover el fútbol, la cultura del deporte y la paz”, y que contempla que la inscripción “R.D.
Congo – Coeur d’Afrique” aparezca en la parte posterior de las camisetas de entrenamiento de todos los equipos profesionales azulgranas hasta 2028/29.

Los polémicos patrocinadores de Laporta: El poder árabe o las criptomonedas, sus apoyos en el FC BarcelonaAlberto Galone
Además, el proyecto incluye la creación de una exposición inmersiva en el Spotify Camp Nou llamada “Casa de la RDC”, destinada a mostrar la cultura y la diversidad del país a los millones de visitantes del estadio.
El club explicó que la colaboración implicaría también programas formativos a través de las Barça Academies y del Barça Innovation Hub, enfocados en jóvenes atletas y entrenadores.
Desde la perspectiva del FC Barcelona, el acuerdo representa una oportunidad para expandir su modelo de desarrollo deportivo y social, al tiempo que fortalece su presencia global.
Para la RDC, supondría una visibilidad internacional difícil de conseguir por otras vías, así como un ingreso económico importante en un momento de limitaciones presupuestarias.
No obstante, la recepción de esta iniciativa ha sido diversa y, en algunos casos, apasionada.
Organizaciones de la sociedad civil congoleña, como ‘Lutte pour le Changement’, expresaron públicamente su desacuerdo con la decisión del Gobierno de invertir recursos en publicidad internacional, argumentando que «el Congo necesita carreteras, escuelas, hospitales y empleos, no logos en las camisetas de clubes de fútbol europeos», según líderes del movimiento.

Joan Laporta.
Europa Press
Las protestas se extendieron por las redes sociales y las calles de Kinshasa, con manifestantes denunciando la prioridad política de destinar fondos a un patrocinio antes que a la solución de problemas básicos que afectan a gran parte de la población.
La represión de algunas de estas protestas también generó heridas y tensiones adicionales en una comunidad ya cansada de años de promesas incumplidas.
Por su parte, críticos internacionales han señalado que acuerdos como el del Barça con la RDC pueden entrar en la categoría de sportwashing, una práctica en la que países con conflictos y problemas de derechos humanos aprovechan la visibilidad del deporte para mejorar su reputación ante audiencias globales.
Un ejemplo es Amnistía Internacional, que no dudó en afirmar que «el fútbol europeo se ha convertido en un escaparate global de lo que se conoce como sportwashing» mencionando el caso de la RDC como ejemplo.
La organización ha instado a no utilizar el deporte para ocultar abusos o conflictos que aún afectan a millones de personas.
