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La comparecencia de Alberto Núñez Feijóo en la comisión parlamentaria sobre la tragedia de la DANA no solo dejó un reguero de titulares políticos: dejó, sobre todo, un profundo malestar entre las víctimas y sus familiares, que asistieron atónitos a lo que consideran un intento descarado de blanquear responsabilidades y desviar el foco de una gestión que califican sin matices como negligente.

Lo que debía ser una sesión para esclarecer hechos se convirtió, a ojos de muchos, en un espectáculo político. Un escenario donde los partidos se lanzaron reproches mientras las víctimas volvían a sentirse utilizadas, invisibilizadas y, una vez más, relegadas a un segundo plano.

Pero esta vez hubo una diferencia fundamental: las víctimas hablaron. Y cuando hablaron, el relato oficial empezó a resquebrajarse.


“No se le llamó por competencias, se le llamó por mentir”

Desde la mesa de debate, algunos analistas intentaron justificar la presencia de Feijóo en la comisión asegurando que no tenía competencias directas sobre la gestión de la emergencia. Que su responsabilidad era, en todo caso, política y de partido, no institucional.

Sin embargo, esa versión fue frontalmente desmontada por Rosa Álvarez, presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales de la DANA 29 de octubre, cuya intervención se convirtió en uno de los momentos más duros y demoledores de toda la jornada.

No se le llamó porque tuviera competencias. Se le llamó porque durante 14 meses sostuvo una mentira”, afirmó con rotundidad.

Según explicó, Feijóo mantuvo públicamente la versión de que estaba informado en tiempo real desde el día anterior a la catástrofe, una afirmación que, según las víctimas, ha sido utilizada para proteger políticamente al presidente autonómico Carlos Mazón y minimizar la gravedad de la gestión.

Esa mentira ha perpetuado nuestro dolor. Nos ha mantenido desinformadas y ha servido para proteger a un barón autonómico que es clave en votos para el Partido Popular”, denunció.


La herida abierta: 230 muertos frente a tres

Uno de los argumentos más contundentes de las víctimas fue la comparación con la DANA de 2019. Entonces, con una gestión completamente distinta, hubo tres fallecidos. En 2024, la cifra asciende a más de 230 personas.

El riesgo cero no existe, pero aquí hubo una gestión homicida”, afirmó Rosa Álvarez sin rodeos.
“Con otra gestión quizá hubiera habido alguna víctima, pero no 230”.

Para las familias, el discurso de que se trató simplemente de un “fenómeno meteorológico inevitable” es una forma de borrar responsabilidades humanas, políticas y administrativas. Una narrativa que consideran profundamente ofensiva.

Nuestros familiares no murieron por la DANA. Murieron por la negligente gestión de la DANA”, repitió, una y otra vez, como una consigna que se niega a desaparecer.


El desdén institucional: “Ah, pues que vengan”

Otro de los momentos más indignantes, según relataron las víctimas, fue la actitud de Feijóo al referirse a la posibilidad de reunirse con las asociaciones.

“Dijo con desdén: ‘Ah, pues que vengan’”, explicó Rosa.
“¿Pero qué se cree que somos? ¿Un club de fans? ¿Un equipo de fútbol?”

La presidenta de la asociación recordó que prácticamente todas las autoridades —desde el presidente del Gobierno hasta ministros, secretarios de Estado y diputados— se han desplazado a Valencia para reunirse con ellas. Todos, menos Feijóo.

Él tiene mi teléfono desde el 14 de marzo de 2025. No ha llamado ni una sola vez”, denunció.

Más aún: cuando las víctimas acudieron al Senado, fueron recibidas por un despliegue policial con antidisturbios, toma de datos y controles, una escena que describieron como humillante y desproporcionada.

“Ese es el recibimiento que tienen las víctimas para el Partido Popular”.


Instrumentalización política del dolor

Uno de los reproches más repetidos fue la utilización partidista del sufrimiento. Rosa Álvarez fue especialmente clara:

Nos están instrumentalizando. Unos y otros. Solo les importan las víctimas cuando les conviene políticamente”.

Durante la sesión, Feijóo mencionó otros episodios trágicos —ETA, accidentes ferroviarios, catástrofes pasadas—, algo que las familias interpretaron como una estrategia deliberada para diluir la responsabilidad concreta de la gestión de la DANA.

Eso fue un intento de enfrentarnos a unas víctimas con otras. De quitar el foco de la negligencia real”.

Para las asociaciones, este tipo de comparaciones no solo son injustas, sino peligrosas, porque transforman una investigación judicial en un debate ideológico.


La causa judicial: cada vez más cerca del núcleo de poder

Lejos de estar cerrada, la investigación judicial sigue avanzando. Según explicó Rosa, la jueza cuenta con al menos ocho o nueve expedientes adicionales sobre la mesa para determinar si nuevas personas deben ser consideradas víctimas oficiales.

Además, la Audiencia Provincial de Valencia avaló la instrucción y permitió ampliar el número de testigos, lo que ha estrechado el cerco en torno al entorno más cercano de Carlos Mazón.

El círculo se estrecha”, advirtió.
“Y eso es lo que intentan desacreditar cuando hablan de conspiraciones o de persecuciones políticas”.

Entre los nombres que han sido llamados a declarar figuran altos cargos autonómicos y periodistas que mantuvieron contacto directo con la presidencia durante los momentos críticos.


Mazón, Feijóo y la dimisión que nunca llegó

Otro punto especialmente sensible fue la dimisión tardía —y parcial— de Carlos Mazón. Según relató Rosa, Feijóo llegó a preguntarle si su renuncia era una “decisión meditada”.

Después de más de un año, todavía le pregunta si lo ha pensado bien. Cuando tendría que haber sido él quien lo empujara a dimitir desde el primer día”.

Además, Mazón sigue ocupando un escaño autonómico con una portavocía simbólica, cobrando un sueldo superior sin apenas actividad parlamentaria.

Está cobrando por no hacer absolutamente nada. Y aún así hablan de responsabilidad política”.


El discurso que erosiona la democracia

Uno de los momentos más graves, según las víctimas, fue cuando Feijóo puso en duda el papel de las instituciones, hablando de “su ministro” o cuestionando la legitimidad de determinadas decisiones judiciales.

Eso es peligrosísimo. Porque está sembrando desconfianza en la democracia”, afirmó Rosa.
“Y lo hace alguien que aspira a ser presidente del Gobierno”.

Para las asociaciones, este tipo de mensajes no solo banalizan el dolor, sino que contribuyen al descrédito institucional y alimentan la antipolítica.


“Ayer mostró su verdadera cara”

En palabras de la presidenta de la asociación, la comparecencia sirvió para algo fundamental: mostrar quién es Feijóo realmente, no solo como político, sino como persona.

Ayer pudo ser Abascal y Ayuso al mismo tiempo. Ayer mostró su peor cara”.

Una cara que, según las víctimas, se caracteriza por el desdén, la frialdad y la ausencia total de empatía.

No le importan las víctimas. Ni de la DANA ni de ninguna tragedia”.

 

La conclusión de las familias: no es política, es justicia

Más allá de las siglas, los discursos y los titulares, las víctimas insisten en que su lucha no es ideológica. Es humana, judicial y moral.

“No queremos venganza. Queremos verdad”, repiten.
Verdad sobre qué se sabía.
Verdad sobre quién tomó decisiones.
Verdad sobre por qué no se actuó cuando todavía se podía salvar vidas.

Nuestros familiares no pueden volver, pero al menos merecen justicia”.

Y esa justicia, insisten, no pasa por comisiones convertidas en platós políticos, ni por discursos que blanquean responsabilidades. Pasa por asumir errores, pedir perdón y responder ante los tribunales.

Porque para las víctimas, el verdadero escándalo no es que Feijóo compareciera en el Senado.
El verdadero escándalo es que, después de más de 230 muertos, todavía haya dirigentes que sigan hablando como si nada hubiera pasado.