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BOCHORNO DEL FACHERÍO: EL SHOW SE LES VA DE LAS MANOS

Pensaban salir indemnes de TVE sin Silvia… y acabaron retratados. La tertulia que debía ser un paseo triunfal para la derecha mediática terminó convirtiéndose en un bochorno público: contradicciones, discursos incendiarios y una guerra abierta de relatos que mezcla a Trump, Maduro, Vox, el PP y el propio Pedro Sánchez en un cóctel explosivo.

Un plató convertido en campo de batalla

La escena parecía diseñada para el lucimiento: ausencia de voces incómodas, argumentarios previsibles y la sensación de que nada podía salir mal. Pero salió. Y mal. Muy mal. La derecha política y mediática se lanzó a una ofensiva sin red, convencida de que el relato estaba ganado de antemano. El resultado fue un espectáculo caótico, donde el exceso de épica terminó dejando al descubierto costuras incómodas.

Desde el primer minuto, el discurso giró en torno a una idea central: “el mundo es hoy más libre y más seguro” tras la caída y detención de Nicolás Maduro. Una afirmación repetida como mantra por portavoces de Vox y amplificada por sectores del Partido Popular. Pero cuanto más se insistía, más preguntas surgían.

Patriotas de plató y profetas de sobremesa

Jorge Buxadé, desde Vox, resumía la tesis: el orden internacional mejora cuando Estados Unidos actúa sin complejos. Bombardeos, detenciones extraterritoriales, amenazas a países aliados… todo presentado como parte de una cruzada por la libertad. El problema es que, al rascar un poco, el discurso se desmorona.

¿De verdad es un mundo más libre cuando una potencia decide unilateralmente dónde entra con su ejército? ¿Dónde quedan el derecho internacional, la soberanía y las normas básicas de convivencia entre estados? La retórica patriótica chocó de frente con una realidad incómoda: la libertad invocada se parece demasiado al viejo manual del intervencionismo.

Sánchez, Zapatero y el enemigo perfecto

Zapatero llama a la movilización para defender a Sánchez

Como era previsible, el foco terminó desplazándose hacia Pedro Sánchez. Para la derecha, la supuesta connivencia del Gobierno con el régimen venezolano sería incluso más grave que los escándalos internos que han salpicado al PSOE en los últimos tiempos. Se mezclan nombres, casos y épocas sin pudor: Cerdán, Ábalos, Maduro, Zapatero… todo cabe en el mismo saco.

La figura de José Luis Rodríguez Zapatero reaparece como símbolo. El antiguo “Bambi” de la política española, ridiculizado durante años, se ha convertido ahora en el gran villano de la derecha más dura. Un giro irónico que revela hasta qué punto el relato necesita enemigos constantes para sostenerse.

Bendodo, la investigación incómoda

Bendodo dice que hay que "echarse a temblar" con la "cumbre" de Sánchez, Zapatero e Illa

Mientras se señalan culpables imaginarios, hay silencios que pesan. El nombre de Elías Bendodo aparece de pasada, casi como un lapsus incómodo, cuando se recuerda que sí existe una investigación abierta relacionada con su gestión en Málaga. “Asuntillos”, dicen algunos, minimizando. Pero el contraste es evidente: se exige responsabilidad máxima a unos mientras se relativiza cualquier sombra propia.

La doble vara de medir quedó expuesta en directo.

Trump como referente… ¿y como problema?

Ông Trump tiếp tục khẳng định 'cần Greenland' vì an ninh quốc gia, Đan Mạch và EU phản ứng - Tuổi Trẻ Online

El debate dio un salto internacional cuando entró en escena Donald Trump. Para unos, el líder que pone orden. Para otros, el detonante de un mundo más inestable. Se justifican bombardeos, se celebran detenciones y se mira hacia otro lado ante amenazas explícitas a países como México, Colombia, Panamá… e incluso a socios europeos como Dinamarca por Groenlandia.

Aquí la contradicción alcanza niveles difíciles de ocultar: se aplaude la fuerza bruta cuando conviene ideológicamente, pero se invoca la legalidad cuando el actor es otro.

Narcodictadores, pruebas y viejos fantasmas

Uno de los momentos más tensos llegó al hablar de narcotráfico. Se afirma que Maduro encabezaba un cártel internacional. La pregunta es simple: ¿dónde están las pruebas? El recuerdo de Irak y las armas de destrucción masiva planea sobre el plató como un fantasma incómodo.

Bahía de Cochinos, el Maine, el Golfo de Tonkín… la historia está llena de excusas fabricadas para justificar intervenciones. Negar esa memoria histórica exige un ejercicio de amnesia selectiva que no todos están dispuestos a aceptar.

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Europa en la diana

Quizá el punto más inquietante del debate es el que mira a Europa. Según documentos estratégicos de Estados Unidos, la Unión Europea aparece ya como un adversario. En ese contexto, los llamados “partidos patriotas” serían la herramienta perfecta para desmembrar el proyecto europeo desde dentro.

Vox encajaría como peón ideal. Y el Partido Popular, al sumarse a determinadas narrativas, corre el riesgo de aparecer subordinado a una estrategia que no defiende la soberanía europea, sino intereses ajenos.

OTAN, rearme y la factura social

El debate derivó inevitablemente hacia la OTAN y el gasto militar. Más inversión en armas significa menos recursos para vivienda, servicios públicos y políticas sociales. ¿Tiene sentido financiar un rearme que beneficia principalmente a la industria armamentística estadounidense mientras se recortan prioridades internas?

La pregunta quedó flotando en el aire, sin respuesta clara.

El Papa más claro que Bruselas

Un dato llamó especialmente la atención: la posición del Papa León XIV resultó más contundente que la de muchos gobiernos europeos. Defensa explícita de la soberanía venezolana, rechazo al uso de la fuerza y llamamiento directo a Trump. Sin ambigüedades.

El contraste con la tibieza institucional europea fue demoledor.

Un bochorno que deja huella

Lo que empezó como una tertulia controlada terminó siendo un escaparate de contradicciones. Patriotas que aplauden injerencias extranjeras. Defensores del orden que celebran la ruptura de las normas. Críticos implacables con el adversario y sorprendentemente indulgentes consigo mismos.

El bochorno del facherío no fue solo televisivo. Fue político, ideológico y estratégico. Y dejó una certeza inquietante: cuando el ruido sustituye al argumento, el retrato acaba siendo inevitable.

Epílogo: ¿profetas o políticos?

La pregunta final resonó en el plató y fuera de él: ¿estamos ante dirigentes o ante profetas de catástrofes ajenas? En la carrera por anunciar el fin del mundo, algunos parecen haber olvidado para qué sirve realmente la política.

Y quizá ahí esté el verdadero problema.