
Lo que empezó como una declaración más en el fragor del debate político se ha convertido, en cuestión de horas, en un terremoto mediático. Un vídeo viral, difundido masivamente en redes sociales y programas de análisis político, ha puesto contra las cuerdas a Alberto Núñez Feijóo. En él, la periodista Silvia Intxaurrondo desmonta punto por punto el argumento central del líder del Partido Popular: la idea de que la regularización de inmigrantes y la llamada “ley de nietos” alterarían el censo electoral para beneficiar al Gobierno de Pedro Sánchez.
El problema para Feijóo no es solo que su afirmación haya sido desmentida. El verdadero problema es que el desmentido es tan claro, tan técnico y tan evidente, que el relato del PP queda reducido a lo que muchos ya califican sin rodeos: un bulo político de manual.
Y lo más grave para el líder popular es que no se trata de un error ingenuo, sino de una estrategia consciente, alineada con el marco discursivo de la ultraderecha, que mezcla miedo, inmigración, sospecha electoral y teorías de manipulación del voto.
La frase que lo incendió todo
Todo estalla con una frase de Feijóo pronunciada en sede parlamentaria y repetida en varios actos públicos:
“Usted no tiene derecho a incrementar el censo de los españoles con la ley de nietos en más de dos millones de personas y con la regularización de la inmigración irregular de más de 800.000 personas”.
La frase, en apariencia técnica, es en realidad una bomba política. Porque sugiere algo muy concreto: que el Gobierno estaría utilizando la inmigración como herramienta para fabricar nuevos votantes y alterar el resultado de las elecciones.
En otras palabras, Feijóo insinúa que Sánchez quiere ganar en las urnas por la vía administrativa, no por la vía democrática.
Una acusación gravísima.
La respuesta oficial: “Es un bulo”
Desde Moncloa la respuesta fue inmediata y tajante:
“Es un bulo. Y el Partido Popular lo sabe perfectamente.”
La explicación jurídica es simple:
– La regularización de inmigrantes no implica nacionalidad.
– Sin nacionalidad no hay derecho a voto en elecciones generales ni autonómicas.
– Para obtener la nacionalidad se necesitan mínimo dos años en casos muy concretos (iberoamericanos, portugueses, andorranos) y diez años en la mayoría de los casos.
– Por tanto, nadie regularizado hoy puede votar en las próximas elecciones generales.
El argumento de Feijóo se derrumba en menos de un minuto.
El vídeo viral de Silvia Intxaurrondo
Aquí entra en escena Silvia Intxaurrondo.
En su intervención, la periodista hace lo que muchos consideran una auténtica clase magistral de pedagogía democrática. Sin gritos, sin insultos, sin ideología explícita, explica con datos, con leyes y con plazos por qué lo que dice Feijóo es simplemente falso.
Y el impacto es devastador.
Porque no se trata de una opinión.
No se trata de una interpretación.
Se trata de derecho electoral básico.
El vídeo se vuelve viral. Miles de compartidos. Decenas de miles de visualizaciones. Comentarios de juristas, politólogos, periodistas y ciudadanos coincidiendo en lo mismo: el líder del PP está vendiendo miedo con un argumento que no se sostiene legalmente.
Dos cosas distintas que Feijóo mezcla
Uno de los puntos clave del desmontaje es que Feijóo mezcla deliberadamente dos procesos diferentes:
1. La regularización de inmigrantes
Otorga permiso de residencia y trabajo.
No da nacionalidad.
No da derecho a voto.
2. La Ley de Memoria Democrática (ley de nietos)
Permite obtener la nacionalidad a hijos y nietos de exiliados del franquismo.
Aquí sí hay nacionalidad.
Pero el proceso es lento, administrativo y aún en tramitación.
Feijóo mete ambas cosas en una misma “coctelera” y construye un relato emocional: millones de nuevos votantes fabricados por el PSOE.
El problema es que ese relato no existe en la realidad jurídica.
El dato clave que lo deja en evidencia
Uno de los datos más contundentes es este:
Incluso en el escenario más rápido posible, ninguna persona regularizada hoy podría votar antes de 2027.
Y eso solo en el caso de países con convenios especiales. Para el resto, el plazo es de diez años.
Es decir:
ni en el mejor de los casos el supuesto “fraude electoral” podría afectar a las próximas elecciones.
La teoría de Feijóo no solo es falsa. Es temporalmente imposible.
¿Ignorancia o estrategia?

Aquí aparece la pregunta más incómoda.
¿Feijóo desconoce cómo funciona la nacionalidad española?
¿O lo sabe perfectamente y aun así lanza el mensaje?
Carlos Alsina, en una tertulia posterior, fue especialmente claro:
“Feijóo no toca este tema de oídas. Lo conoce muy bien. Ha hecho campaña en Argentina, sabe cómo funciona el voto exterior, sabe lo difícil que es obtener la nacionalidad. Sabe que lo que está diciendo es una ridiculez”.
Y eso cambia todo.
Porque si lo sabe, entonces no es un error.
Es una estrategia política consciente.
La sombra de Vox

La mayoría de analistas coinciden en una cosa: Feijóo está atrapado por Vox.
Vox crece en redes sociales.
Vox domina el discurso migratorio.
Vox impone marcos como “efecto llamada”, “gran sustitución”, “invasión”, “premiar la ilegalidad”.
Y el PP, en lugar de confrontar ese marco, lo está comprando.
Primero con la ocupación.
Luego con Mercosur.
Ahora con la inmigración y el censo electoral.
Feijóo no lidera el debate: lo sigue.
Del centro moderado al discurso del miedo
Lo más llamativo es el cambio de tono.
Durante años, Feijóo se presentó como un líder moderado, institucional, europeísta, casi tecnocrático.
Hoy utiliza conceptos como:
– “Efecto llamada”.
– “Premiar lo ilegal”.
– “Se acaba el Estado de derecho”.
– “Alteración del censo”.
Son expresiones calcadas del manual de la ultraderecha.
El problema no es solo ideológico. Es estratégico: al asumir ese marco, Feijóo legitima el discurso de Vox y pierde su espacio propio.
La paradoja histórica: el PP hizo lo mismo
Aquí aparece la gran contradicción.
Porque si regularizar inmigrantes es alterar el censo electoral…
entonces el PP ha sido el mayor manipulador de la historia.
José María Aznar realizó tres procesos extraordinarios de regularización.
Más de 400.000 personas en solo dos años.
Mariano Rajoy mantuvo políticas similares.
Alberto Ruiz-Gallardón impulsó la nacionalidad para descendientes de sefardíes.
Y nadie en el PP habló entonces de fraude electoral.
Al contrario: lo vendían como políticas de Estado.
El voto latino que ahora les incomoda
Otro dato demoledor:
En comunidades como Madrid, el voto latino es mayoritariamente conservador.
Isabel Díaz Ayuso ha ganado buena parte de su hegemonía gracias a ese voto.
Entonces, ¿de verdad el PP cree que los inmigrantes votan automáticamente al PSOE?
Los datos dicen lo contrario.
Pero el discurso del miedo no busca datos. Busca emociones.
El giro de la Iglesia
Hay un elemento aún más simbólico.
La regularización actual nace de una Iniciativa Legislativa Popular apoyada por la Iglesia, una de las instituciones históricamente más influyentes dentro del PP.
La Iglesia, que gestiona la mayor red de ONG del mundo, defiende la regularización por una razón simple:
la gente ya está trabajando, ya vive en España, ya cuida a ancianos, ya limpia casas, ya sostiene sectores enteros de la economía.
Y el PP, que hace dos años apoyaba esta iniciativa, hoy la llama “escándalo”.
No ha cambiado la realidad.
Ha cambiado el marco político.
La palabra prohibida: xenofobia
Nadie quiere usarla, pero está ahí.
Cuando se dice que los inmigrantes vienen a votar.
Cuando se dice que se “premia lo ilegal”.
Cuando se habla de “sustitución”.
Cuando se insinúa que el Gobierno fabrica electores.
No se está hablando de gestión administrativa.
Se está hablando de miedo al otro.
Y ese miedo tiene nombre: xenofobia política soft.
No explícita.
No violenta.
Pero constante.
La internacionalización del debate
Feijóo no está solo.
En Europa vemos lo mismo:
– Alemania deportando más rápido.
– Dinamarca con leyes durísimas contra barrios “no occidentales”.
– Francia con discursos cada vez más securitarios.
– Italia con políticas de cierre.
España, con la regularización, rompe esa tendencia.
Y eso coloca a Sánchez en un marco internacional progresista…
y a Feijóo en un marco defensivo, reaccionario, inseguro.
El problema real del PP: no tiene modelo migratorio
Todos los analistas coinciden en algo:
el PP no sabe qué hacer con la inmigración.
No tiene un modelo propio.
No tiene discurso coherente.
No tiene propuesta estructural.
Solo reacciona a Vox.
Y cuando un partido reacciona en vez de proponer, pierde liderazgo.
Campaña sin bulos… ¿o con bulos?
Uno de los tertulianos lo dijo con claridad:
“Se puede hacer campaña sin bulos. Hay argumentos para criticar la regularización. Pero no se puede mentir”.
El PP podría decir:
– No nos gusta que sea por decreto.
– Queremos más control.
– Queremos más recursos.
– Queremos debate parlamentario.
Pero no dice eso.
Dice: “Sánchez quiere fabricar votantes”.
Y eso no es política.
Eso es desinformación estratégica.
El fantasma del pasado: Galicia
Algunos recuerdan algo incómodo para Feijóo.
Su primera gran victoria en Galicia estuvo acompañada de una campaña durísima de fake news contra Touriño y el BNG.
No es la primera vez que el ahora líder del PP utiliza el miedo como arma electoral.
Lo nuevo es que ahora lo hace a escala nacional.
El efecto boomerang
El resultado es paradójico.
Feijóo quería desgastar al Gobierno.
Y ha terminado desgastándose a sí mismo.
Porque ahora el debate ya no es la regularización.
El debate es si el líder de la oposición difunde bulos conscientemente.
Y esa es una pregunta letal para alguien que quiere ser presidente.
La pregunta que queda en el aire
Después del vídeo viral, de los datos, de las leyes, de las contradicciones, solo queda una pregunta flotando en el espacio público:
¿Feijóo mintió porque no sabía…
o mintió porque sabía demasiado bien lo que estaba haciendo?
En ambos casos, el problema es grave.
Si no lo sabía, no está preparado para gobernar.
Si lo sabía, está dispuesto a manipular.
Y en política, hay pocas cosas más peligrosas que un líder que prefiere el miedo a la verdad.
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