Feijóo, los mensajes ocultos, la DANA y la verdad que nadie quiso contar

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Cuando la verdad llega en Nochebuena

La política española ha aprendido a convivir con el escándalo, pero hay momentos en los que el calendario, la gravedad de los hechos y el dolor de las víctimas convierten una maniobra política en algo mucho más oscuro. Eso ocurrió cuando, en la víspera de Nochebuena, Alberto Núñez Feijóo remitió a la jueza de Catarroja una selección parcial de mensajes de WhatsApp intercambiados con Carlos Mazón el día de la DANA que dejó 230 muertos en la Comunidad Valenciana.

No fue un gesto inocente. No fue casual. Y, desde luego, no fue completo.

Una entrega parcial que lo cambia todo

Feijóo decidió entregar únicamente los mensajes que recibió de Mazón, omitiendo los que él mismo envió. Una decisión que, jurídicamente, puede ampararse en la voluntariedad de la entrega, pero que políticamente levanta una pregunta devastadora: ¿qué contienen los mensajes que no hemos visto?

Porque los mensajes conocidos ya desmontan buena parte del relato sostenido durante más de un año por la dirección nacional del Partido Popular. Un relato basado en tres pilares que hoy se tambalean:

    Que el Gobierno central no reaccionó a tiempo.
    Que la Unidad Militar de Emergencias no estuvo disponible desde el inicio.
    Que Mazón informó en tiempo real a Feijóo de todo lo que ocurría.

Los WhatsApps dicen otra cosa.

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La UME sí estaba: Defensa estalla

El Ministerio de Defensa, dirigido por Margarita Robles, fue tajante. En un comunicado escueto pero demoledor, pidió disculpas públicas tanto a Feijóo como a Mazón por faltar a la verdad sobre el despliegue de la UME.

Los mensajes intercambiados demuestran que la UME estuvo a disposición “desde el minuto uno”, tal y como reconoce el propio Mazón en sus comunicaciones privadas. Una afirmación que contradice frontalmente la campaña política posterior del PP, basada en acusar al Ejecutivo de abandono y negligencia.

Aquí no hay interpretación posible: si en privado se reconoce una cosa y en público se defiende la contraria, estamos ante una estrategia deliberada de desinformación.

Las horas clave: silencio, fango y mentiras

El acta notarial revela un dato especialmente perturbador: la comunicación entre Mazón y Feijóo no comienza hasta las 20:10 horas del 29 de octubre. Para entonces, varias zonas ya estaban devastadas por el fango.

Entre las 20:10 y las 23:29 se intercambian una docena de mensajes. No hay llamadas. No hay seguimiento detallado. No hay preguntas sobre municipios afectados, número de víctimas o necesidad de elevar la emergencia a nivel nacional.

A las 23:25, Mazón reconoce que ya hay muertos y que se contarán por decenas. Sin embargo, días después, ambos sostuvieron públicamente que no supieron de fallecidos hasta bien entrada la madrugada.

Una mentira más. Y esta, especialmente grave.

Nochebuena: la fecha que indigna a las víctimas

La entrega de los mensajes al juzgado se produjo el 24 de diciembre. Un día sin prensa en papel. Un día emocionalmente devastador para las familias de las víctimas.

Las asociaciones lo calificaron de “crueldad”. Y no es una exageración. Elegir esa fecha solo tiene una explicación plausible: minimizar el impacto mediático.

Pero el cálculo falló.

¿Por qué ocultar los mensajes de Feijóo?

La gran incógnita sigue intacta. ¿Por qué Feijóo no entregó sus propios mensajes?

Desde el punto de vista político, la omisión es devastadora. Un líder de la oposición, citado como testigo en una causa que investiga muertes evitables, decide entregar solo la mitad de la conversación. No es ilegal. Pero es profundamente sospechoso.

Porque los mensajes de Mazón solo se entienden en su contexto. ¿A qué respondía Feijóo cuando Mazón decía “sí” o “estamos en ello”? ¿Qué instrucciones recibió el president valenciano? ¿Hubo recomendaciones políticas antes que decisiones de emergencia?

La jueza, previsiblemente, lo preguntará.

La jueza marca el camino: muertes evitables

La magistrada Nuria Ruiz Tobarra ha establecido dos líneas clave en su investigación:

Las muertes podían haberse evitado si las alertas se hubieran enviado antes.
La competencia en materia de emergencias era del gobierno autonómico.

Esto desmonta el intento de desviar responsabilidades hacia el Ejecutivo central. Y coloca a Mazón en el epicentro de la tragedia, con Feijóo como respaldo político y comunicativo.

Una estrategia política que se vuelve contra el PP

Durante meses, el Partido Popular construyó un relato defensivo: culpar a Pedro Sánchez, al Gobierno central, a la falta de medios. Hoy, los propios mensajes internos revelan que ese relato era falso.

Peor aún: que se utilizó el dolor de las víctimas como arma política.

La entrega parcial de los WhatsApps no ha cerrado la crisis. La ha amplificado.

El silencio ya no protege

Feijóo comparecerá ante la jueza. Presencialmente o por vía telemática. Y ese día, las preguntas serán inevitables.

Porque ya no se trata de estrategia, de leyes o de privilegios. Se trata de humanidad. De verdad. Y de 230 muertes que, según la justicia, pudieron evitarse.

El silencio, esta vez, no protege. Acusa.