Fotomontaje de 'Informativos Telecinco'Fotomontaje de ‘Informativos Telecinco’ | El Televisero

La escena duró apenas unos segundos. Pero fue suficiente para encender un incendio mediático que todavía no se ha apagado. La caída de Manoli, una mujer de 88 años, en plena retransmisión del Sorteo de la Lotería de Navidad, ha puesto a Informativos Telecinco en el centro de una polémica que va mucho más allá de un simple accidente en directo. Lo que se discute no es solo lo ocurrido, sino cómo se reaccionó… o cómo no se reaccionó.

Porque mientras Manoli caía al suelo ante la mirada de millones de espectadores, la retransmisión siguió. El micrófono no se apartó. El directo no se detuvo. Y la pregunta que se apoderó de las redes sociales fue inmediata y demoledora:
¿Dónde termina el deber informativo y dónde empieza la obligación humana?

El día más visto del año… y el momento más incómodo

El Sorteo de la Lotería de Navidad es, cada año, uno de los eventos televisivos más seguidos en España. Una retransmisión marcada por la emoción, las historias humanas, los disfraces, las supersticiones y las anécdotas entrañables que llenan el Teatro Real de Madrid.

Ese era precisamente el enfoque de Informativos Telecinco en su edición matinal: dar voz a ciudadanos anónimos que acudían al sorteo con ilusión, esperanza y, en muchos casos, décadas de tradición a sus espaldas.

Entre ellos estaba Manoli, de 88 años, disfrazada de punto de venta de Loterías y Apuestas del Estado. Simpática, espontánea, convertida en una de esas protagonistas improvisadas que tanto gustan en este tipo de coberturas.

Nadie imaginaba que, segundos después de hablar ante las cámaras, Manoli se convertiría en el centro de la polémica televisiva del día.

La caída que lo cambió todo

Tras una breve charla con el reportero desplazado al Teatro Real, Manoli se giró para regresar a su asiento. Fue entonces cuando tropezó con su voluminoso disfraz entre las butacas y cayó al suelo de forma aparatosa.

La cámara lo captó todo.
El micrófono seguía abierto.
El directo continuó.

Mientras la mujer gritaba y varias personas del público acudían rápidamente a auxiliarla, el reportero y el presentador en plató, Bricio Segovia, siguieron con la conexión durante unos segundos que, para muchos espectadores, parecieron eternos.

No hubo corte inmediato.
No hubo una interrupción clara.
No hubo un gesto visible de auxilio por parte del periodista en ese instante.

Y eso bastó para que las redes estallaran.

“Antes que periodista, eres persona”

En cuestión de minutos, el vídeo comenzó a circular por X (antes Twitter), Instagram y TikTok. Los comentarios no tardaron en multiplicarse, y muchos de ellos coincidían en una misma idea:
la televisión había fallado a nivel humano.

“Antes que periodista, eres persona”, escribían numerosos usuarios.
“Esto no es informar, es deshumanizar”, señalaban otros.
“¿De verdad era tan difícil parar el directo?”, se preguntaban miles de espectadores.

La escena abrió un debate profundo sobre los límites del periodismo en directo, la presión de la televisión en vivo y la pérdida de sensibilidad en nombre del espectáculo y la continuidad informativa.

Telecinco rompe el silencio

Ante el aluvión de críticas, Informativos Telecinco no tuvo más remedio que reaccionar. Lo hizo primero desde la edición nocturna, con Ángeles Blanco, que quiso tranquilizar a la audiencia sobre el estado de salud de Manoli.

“Sufrió un traspiés detrás de nuestro reportero, pero no se preocupen porque Manoli no ha sufrido daños”, explicó la presentadora.

Poco después, la propia Manoli aparecía ante las cámaras para restar dramatismo al asunto:
“Ya no me duele. Antes me dolía, ahora no”, decía con una sonrisa.

El mensaje era claro: no hubo consecuencias graves. Pero eso no apagó la polémica.

“Cosas del directo”: la explicación que no convenció a todos

Fue al día siguiente cuando El Matinal, el programa donde se produjo el incidente, abordó directamente la controversia. Bricio Segovia, presentador del espacio, explicó lo ocurrido desde plató:

“El día de la Lotería siempre llega con una anécdota y una de ellas, un susto de hecho, ocurría en la sala del sorteo con una de nuestras entrevistadas. Aquí en plató, cosas del directo, no nos dimos cuenta en el momento”.

Según Segovia, el reportero continuó informando porque vio que Manoli estaba siendo atendida por varias personas del público. Y por eso decidió seguir con la conexión.

“Tras el susto, volvió a hablar con Manoli”, añadió, introduciendo el testimonio posterior de la mujer, que incluso bromeaba con ganar el Gordo.

Pero para muchos espectadores, la explicación no fue suficiente.

El debate que vuelve cada Navidad

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El incidente ha reabierto una discusión tan antigua como la televisión en directo:
¿Debe el periodista priorizar siempre la información?
¿Hay momentos en los que parar, ayudar y cortar es obligatorio?
¿Hasta qué punto el directo justifica todo?

No es la primera vez que ocurre algo similar en televisión. Tampoco será la última. Pero el contexto —una mujer de 88 años, una fiesta nacional, un ambiente familiar— hizo que el impacto fuera mayor.

Porque no se trataba de una noticia política ni de un suceso imprevisible. Era un momento humano. Y muchos sintieron que faltó humanidad.

El peso de la imagen en la televisión actual

Más allá del caso concreto, lo sucedido con Manoli refleja un problema más amplio: la obsesión por no perder el directo, por no cortar la señal, por mantener la imagen pase lo que pase.

En una televisión dominada por la inmediatez, el miedo a fallar técnicamente a veces pesa más que la reacción emocional.

Y eso genera escenas que, aunque se expliquen después, ya han dejado huella.

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Manoli, entre la polémica y el cariño

Paradójicamente, Manoli se convirtió en uno de los rostros más comentados del Sorteo de la Lotería. Muchos espectadores destacaron su actitud positiva, su sentido del humor y su serenidad tras el accidente.

“Estoy deseando que salga un premio gordo para salir corriendo”, bromeaba, arrancando sonrisas incluso entre quienes habían criticado duramente la actuación del informativo.

Pero ni siquiera su buen ánimo logró cerrar del todo el debate.

Televisión, ética y límites

Lo ocurrido ha servido como recordatorio incómodo de que la televisión no es solo técnica, guion y ritmo. También es ética, empatía y responsabilidad.

Porque cuando una persona cae, aunque sea “cosa del directo”, el espectador espera algo más que profesionalidad: espera humanidad.

Y eso es lo que muchos echaron en falta.