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Una advertencia cumplida

No fue una sorpresa.
Fue, como lo define Carmen de Carlos, la crónica de un ataque anunciado.

Durante meses, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había repetido un mensaje claro y directo: no toleraría que el régimen de Nicolás Maduro se eternizara en el poder. La advertencia estaba sobre la mesa, visible para todos, aunque muchos se negaron a creer que se materializaría.

Pero en la madrugada de Caracas —alrededor de las 7:10 de la mañana en España— aquello que el régimen bolivariano más temía se hizo realidad: una operación especial de fuerzas estadounidenses extrajo a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, del corazón del poder venezolano.

La palabra utilizada no fue “detención”.
Fue “extracción”.

Y esa elección semántica lo dice todo.

Maduro, rumbo a Estados Unidos

Según confirmó el propio Donald Trump en sus redes sociales, Maduro y Cilia Flores se dirigen a Estados Unidos, donde serán juzgados. No se trata de un exilio negociado ni de una salida pactada. Es un traslado forzoso, con consecuencias jurídicas y políticas de enorme calado.

Con su salida abrupta, Venezuela amaneció sin su figura central de poder, sin un anuncio oficial, sin un discurso de despedida, sin un plan de sucesión visible.

El resultado inmediato: incertidumbre total.

El vacío de poder

La gran pregunta que se repite dentro y fuera de Venezuela es clara:

👉 ¿Significa esto el fin de la dictadura bolivariana?
👉 ¿O solo un reemplazo de piezas dentro del mismo engranaje de poder?

Por ahora, no hay respuestas definitivas.

Lo que sí hay es un vacío de poder difícil de ocultar. Las estructuras del chavismo, diseñadas para la obediencia vertical, han quedado descolocadas. El centro de mando desapareció en cuestión de horas.

Y cuando el poder se esfuma de esa manera, lo que emerge no es orden, sino desconcierto, estampida y desorganización.

Ông Donald Trump đắc cử Tổng thống thứ 47 của Mỹ - Báo Đồng Nai điện tử

Los nombres que suenan… y los que se esconden

En las primeras horas tras la operación, comenzaron a circular los nombres habituales:

Diosdado Cabello

Vladimir Padrino López

Ambos considerados los hombres fuertes del régimen, pilares civiles y militares del sistema chavista.

Sin embargo, según las informaciones disponibles, su paradero no está claro. No han aparecido públicamente, no han emitido comunicados contundentes, no han asumido el mando de forma explícita.

A ellos se suma el apellido Rodríguez, otro de los clanes clave del poder bolivariano, también envuelto en rumores, listas de espera y posibles movimientos defensivos.

Pero lo llamativo es que ninguno parece, por ahora, en condiciones reales de suceder a Maduro.

Sensación de huida y colapso interno

La sensación dominante es la de desbandada interna.

Funcionarios que no contestan el teléfono.
Cargos medios que esperan instrucciones que no llegan.
Mandos militares que calculan riesgos antes de mover ficha.

El régimen, construido durante años sobre el control absoluto, muestra ahora grietas evidentes.

Caracas al amanecer: miedo y previsión

Mientras en las cúpulas del poder reina el desconcierto, en las calles el miedo se traduce en gestos concretos.

Hasta el amanecer, Caracas permaneció prácticamente desierta. Pero con las primeras luces del día, la ciudad despertó con escenas conocidas para los venezolanos… y profundamente inquietantes.

Colas interminables en:

farmacias

supermercados

La población intenta hacer acopio de medicinas y alimentos, consciente de que las próximas horas —o días— pueden traer:

desabastecimiento

disturbios

cambios abruptos de autoridad

Nadie sabe qué va a pasar.
Y cuando nadie sabe, la reacción es protegerse.

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Operación “Lanza del Sur”: inicio y final

Donald Trump bautizó el operativo como “Operación Lanza del Sur”. Un nombre cargado de simbolismo, fuerza y mensaje político.

Según todas las fuentes, la operación ya ha comenzado y ya ha terminado.

Esto es clave.

Estados Unidos no ha anunciado una ocupación, ni un despliegue prolongado, ni un gobierno tutelado. Trump habría cumplido su misión: sacar a Maduro del poder.

El siguiente paso, según este enfoque, ya no corresponde a Washington.

El turno del pueblo venezolano

A partir de ahora, el foco se desplaza.

👉 Al pueblo venezolano
👉 A la resistencia democrática
👉 Y, de manera crucial, a las Fuerzas Armadas

Son ellos quienes deben decidir si:

facilitan una transición democrática

o permiten que el sistema se reconfigure con nuevos rostros pero las mismas prácticas

El ejército, especialmente, se enfrenta a una prueba histórica: demostrar si su lealtad es al régimen o al país.

¿Transición o reciclaje del poder?

Este es el gran dilema.

La historia reciente de América Latina muestra que la caída de un líder autoritario no garantiza automáticamente una democracia. En muchos casos, el poder simplemente cambia de manos dentro del mismo círculo.

La ausencia de Maduro puede abrir:

una transición real

un gobierno provisional

elecciones

O, por el contrario:

una junta

un liderazgo de emergencia

un chavismo sin Maduro

El factor internacional

La comunidad internacional observa con cautela.

Algunos gobiernos esperan señales claras antes de pronunciarse. Otros temen:

inestabilidad regional

flujos migratorios

reacciones violentas

Estados Unidos, por su parte, parece decidido a no intervenir más allá de lo ya ejecutado, al menos en esta fase.

Horas decisivas

Como subraya Carmen de Carlos, todas las preguntas están sobre la mesa y las respuestas todavía no existen.

Las próximas horas serán determinantes para saber:

si emerge una autoridad clara

si se produce un llamamiento a la calma

si hay fractura militar

o si el vacío se llena con improvisación y miedo

El fin de una era… o solo un paréntesis

La caída de Nicolás Maduro marca, sin duda, un punto de inflexión histórico.

Pero la historia no termina con una extracción nocturna.

Empieza ahora.

Venezuela se encuentra suspendida entre:

la esperanza

el temor

la posibilidad de una democracia largamente postergada

y el riesgo de repetir viejos errores con nuevos nombres

Como toda crónica de un ataque anunciado, el desenlace no depende del ataque en sí, sino de lo que ocurre después.

Y eso, hoy, sigue siendo una incógnita.