
Hay momentos en la política en los que el ruido es tan ensordecedor que cuesta distinguir si lo que se escucha es una estrategia, una huida hacia delante o el eco de un relato que empieza a resquebrajarse. Eso es exactamente lo que está ocurriendo estos días en torno al Partido Popular, a Alberto Núñez Feijóo y a una afirmación que, repetida con insistencia, empieza a sonar más a consigna que a realidad: que el líder del PP “ha marcado el camino” de la Unión Europea en relación con Venezuela.
Una frase aparentemente sencilla. Casi solemne. Pero cargada de implicaciones, contradicciones y, sobre todo, de preguntas incómodas.
Porque cuando se rasca un poco la superficie, el discurso empieza a hacer aguas. Y no solo por lo que dicen los adversarios políticos, sino por lo que señalan analistas, periodistas y hasta voces que, sin ser sospechosas de simpatizar con el Gobierno, coinciden en algo esencial: el relato del PP sobre Venezuela, Zapatero y el papel de Feijóo no se sostiene como se pretende.
El origen del relato: “Feijóo marcó el camino”
Todo arranca con una declaración del vicesecretario económico del PP, Juan Bravo. En un intento de reforzar el liderazgo internacional de Feijóo, Bravo asegura que el presidente del Partido Popular fue quien marcó la línea que posteriormente habría seguido la Unión Europea respecto a Venezuela. Un mensaje claro, pensado para consumo interno y externo: Feijóo no solo es alternativa en España, sino también un referente en Europa.
La frase se acompaña de otra idea recurrente: Venezuela estaría mejor sin Nicolás Maduro que con él. Y, de paso, se desliza una crítica directa a José Luis Rodríguez Zapatero por sus relaciones con el régimen venezolano, insinuando una connivencia oscura, una “conexión” que durante años ha sido explotada políticamente.
El problema no es solo lo que se dice, sino cómo y en qué contexto se dice.
Porque, casi al mismo tiempo, el escenario internacional se mueve en otra dirección. Donald Trump, desde Estados Unidos, lanza mensajes que apuntan a liderar personalmente cualquier iniciativa sobre Venezuela, descolocando a quienes habían apostado por otros nombres, como María Corina Machado. Y la Unión Europea, lejos de presentar una posición clara y unitaria, muestra una vez más sus grietas, sus silencios y sus ambigüedades.
Entonces surge la pregunta inevitable: ¿de verdad Feijóo ha marcado algún camino? ¿O estamos ante una construcción narrativa forzada?

El choque con la realidad internacional
Varios analistas coinciden en algo esencial: la Unión Europea no tiene un rumbo claro y definido en materia de política internacional, especialmente en crisis como la venezolana. No lo tuvo en su momento, no lo tiene ahora y, probablemente, seguirá sin tenerlo mientras los Estados miembros mantengan posiciones divergentes.
En ese contexto, afirmar que un líder de la oposición española ha marcado el camino europeo resulta, como mínimo, exagerado. Y para algunos, directamente ridículo.
Javier Aroca lo expresó sin rodeos al calificar la actuación reciente del PP como un “ridículo espantoso”. Según su análisis, al Partido Popular le ha faltado algo más que información: le ha faltado comprensión del tablero geopolítico. No supieron —dice— por dónde iban “los tiros” con María Corina Machado, con Edmundo González ni con el propio contexto internacional. Y eso, en política exterior, se paga caro.
Pero la crítica va más allá. Porque no se trata solo de si Feijóo lidera o no, sino de qué tipo de camino estaría marcando en caso de hacerlo.
Un camino peligroso
Aquí es donde el debate se vuelve más incómodo. Manuel Rico lo plantea con una claridad inquietante: lo importante no es quién marca el camino, sino cuál es ese camino.
Y el que se desprende de las posiciones del PP —según varios analistas— es un camino que no condena de forma clara violaciones flagrantes del derecho internacional. Un camino que no se pronuncia con contundencia ante bombardeos sobre países soberanos, ante la muerte de civiles o ante el secuestro de líderes políticos. Un camino que, llevado al extremo, podría sentar precedentes peligrosos a escala global.
Porque si se normaliza que una potencia actúe al margen del derecho internacional, ¿con qué autoridad moral se le exige a Rusia o a China que no hagan lo mismo en otros escenarios? ¿Qué mensaje se envía al mundo cuando se elige el silencio o la ambigüedad selectiva?
Desde esta perspectiva, que Feijóo “marque el camino” sería, más que un logro, un motivo de preocupación.
El bulo de la “conexión Zapatero–Venezuela”
Pero si hay un punto especialmente delicado en todo este debate es el de la supuesta vinculación de Zapatero con tramas oscuras en Venezuela. Durante años, determinados sectores han alimentado la idea de que el expresidente español estaría relacionado con el llamado “cártel de los soles”, una organización criminal que supuestamente operaría desde las altas esferas del poder venezolano.
Sin embargo, aquí llega el dato que desmonta buena parte del relato: el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha afirmado que el “cártel de los soles”, tal y como se ha descrito en muchos discursos, no existe como tal. Que es, en gran medida, una construcción exagerada, cuando no directamente falsa.
La pregunta que surge entonces es demoledora: si ese cártel no existe, ¿de qué cártel formaría parte Zapatero? ¿Qué información real maneja el Partido Popular? ¿O estamos, una vez más, ante un bulo amplificado mediáticamente hasta convertirse en “verdad” política?
En España, recuerdan algunos analistas, las mentiras no solo circulan: cotizan. Cotizan mediáticamente y cotizan políticamente. Y mientras sigan siendo rentables, seguirán utilizándose.
Feijóo, atrapado en su propio discurso

Otro elemento clave es la dificultad de rectificación. Se ha comparado a Feijóo con un vehículo sin marcha atrás: una vez lanzada una afirmación, corregirla se percibe como una derrota. Y eso, en política, suele llevar a la huida hacia delante.
Pero esa huida tiene costes. Porque mientras el PP insiste en su relato, otros actores se mueven con mayor claridad estratégica. Pedro Sánchez, con todas las críticas que pueda recibir, ha logrado posicionarse en Europa como una de las voces más críticas con determinadas actuaciones internacionales, como ocurrió con Palestina. Esa postura le ha permitido proyectar una imagen de liderazgo claro, aunque polémico.
En contraste, el PP aparece desconcertado. En apenas cuatro o cinco días, ha emitido comunicados distintos, incluso contradictorios. El del sábado no coincide con el del domingo. El del lunes matiza al del martes. Y el del miércoles vuelve a cambiar el tono. Esa falta de coherencia alimenta la sensación de improvisación.
¿Marca Feijóo el camino… o no hay camino?
Aquí emerge otra idea clave: quizá el problema no es Feijóo, sino la propia Unión Europea. Algunos analistas sostienen que la UE carece de un rumbo definido en política internacional y de seguridad. No hay una estrategia común clara frente a Estados Unidos, frente a Venezuela, frente a conflictos como el de Groenlandia o frente a las tensiones militares globales.
Si no hay camino, nadie puede marcarlo. Y si alguien dice marcarlo, lo hace en el vacío.
Desde esta óptica, la afirmación del PP se vuelve casi paradójica: Feijóo marcaría el camino de una Unión Europea que no sabe hacia dónde va. Una Europa sin brújula, sin criterio unificado, donde cada país rema en una dirección distinta.
El trasfondo nacional: Venezuela como arma política
No se puede ignorar el componente interno de todo este debate. Venezuela se ha convertido, desde hace años, en un arma arrojadiza en la política española. Sirve para atacar al Gobierno, para erosionar figuras del pasado como Zapatero y para movilizar emocionalmente a determinados electorados.
En ese contexto, el rigor pasa a un segundo plano. Lo importante es el impacto del titular, la fuerza del mensaje, aunque luego se demuestre que está construido sobre bases endebles.
El problema es que, cuando el relato se desmonta, el daño es doble: se pierde credibilidad y se refuerza la percepción de que todo vale.
El factor Trump y la internacional ultraderechista
Otro elemento que complica aún más la posición del PP es su relación ambigua con Donald Trump. Mientras sectores del partido evitan criticarlo abiertamente, otros referentes conservadores, incluso dentro de FAES, han señalado que la solución a los conflictos internacionales no puede pasar por la colonización ni por la imposición unilateral.
Esa ambigüedad contrasta con la estrategia de Sánchez, que se presenta como un contrapeso a la internacional ultraderechista. Una narrativa que, guste o no, está bien definida y resulta fácilmente comprensible para la opinión pública.
El PP, en cambio, parece atrapado entre no querer enfrentarse a Trump y no querer aparecer alineado con él. Y esa indefinición se nota.
Un final abierto, pero inquietante
Al final, la gran pregunta sigue sin respuesta clara: ¿qué camino propone realmente Feijóo? ¿Y qué camino necesita España, y Europa, en un mundo cada vez más inestable?
Porque más allá del ruido, de los bulos desmontados y de las declaraciones grandilocuentes, lo que queda es una sensación inquietante: la de una oposición que quiere liderar sin tener claro hacia dónde, y de una Unión Europea que sigue navegando sin rumbo fijo.
Quizá por eso, cuando se afirma que Feijóo ha marcado el camino, muchos no pueden evitar sonreír con ironía. No por burla gratuita, sino porque saben que, en política internacional, marcar un camino sin mapa ni destino puede ser mucho más peligroso que no marcar ninguno.
Y en ese terreno resbaladizo, el relato del PP sobre Venezuela, Zapatero y el supuesto liderazgo de Feijóo empieza a parecer menos una estrategia sólida y más un castillo de arena, amenazado por la primera ola de verificación y análisis crítico.
El desenlace, como casi todo en política, sigue abierto. Pero una cosa parece clara: el bulo ya no camina solo. Y cuando un relato se desmonta, lo que queda al descubierto no es solo un error puntual, sino las costuras de toda una estrategia.
News
“LA PREGUNTA PROHIBIDA”: SONS OLES ÓNEGA, PATRICIA CONDE Y EL SILENCIO INCÓMODO QUE ANTENA 3 NO QUISO QUE SE ROMPIERA.HH
La escena duró apenas unos segundos, pero su eco sigue resonando como una bomba silenciosa en los pasillos de Antena…
“EL OTRO LADO… O LA BOMBA”: TELECINCO DESENTIERRA EL PASADO DE ROCÍO CARRASCO, RESCATA A ROCÍO FLORES Y DESATA UNA GUERRA MEDIÁTICA QUE AMENAZA CON ARRASARLO TODO.HH
El 9 de enero de 2026 no será un viernes cualquiera en Telecinco. Será el día en que De Viernes…
SARAH SANTAOLALLA ESTALLA EN DIRECTO: LA ACUSACIÓN DE “ENCHUFADA”, EL CHOQUE CON CLAUDIA MONTES Y LA GUERRA ABIERTA EN MEDIATEK.HH
La televisión en directo es el escenario perfecto para que los conflictos estallen sin filtros. Y eso fue exactamente lo…
INÉS HERNAND CONTRA TELECINCO: LA PRESENTADORA QUE DIJO “NO” AL PODER MEDIÁTICO Y DESATÓ UNA GUERRA ABIERTA CON LA TELEVISIÓN PRIVADA.HH
Inés Hernand no es una figura cómoda. Nunca lo ha sido. En un panorama televisivo cada vez más dominado por…
Pilar Rubio rompe el silencio en ‘El Desafío’ tras una prueba que rozó lo impensable para Patricia Conde: lágrimas, tensión y una frase que nadie esperaba contra la dirección, en una noche donde algo estuvo a punto de ir demasiado lejos y dejó al plató de Antena 3 al borde del colapso.HH
Pilar Rubio clama ante la peligrosidad de la prueba de Patricia Conde en ‘El Desafío’: “Os habéis pasado” Pilar Rubio…
ESCÁNDALO EN RTVE: MARÍA ESCARIO DINAMITA LA CÚPULA Y DENUNCIA QUE LA TELEVISIÓN PÚBLICA VULNERA LA LEY CON UN “ENGENDRO INFORMATIVO”.HH
La histórica periodista acusa a La 1 de entregar la información pública a productoras privadas mientras el Consejo de Informativos…
End of content
No more pages to load





