
Diez años de silencio, una sola vuelta: Karmele Marchante y las verdades incómodas que nadie quiso escuchar
Diez años después de desaparecer prácticamente del mapa televisivo, Karmele Marchante ha regresado por sorpresa a Telecinco sentándose en el plató de ‘¡De viernes!’. Su reaparición no fue una simple visita nostálgica ni un cameo amable, sino un ejercicio de memoria, de catarsis y, sobre todo, de sinceridad. La periodista, una de las figuras más reconocibles y controvertidas de la crónica social española, rompió una década de silencio para hablar sin filtros sobre su salida de ‘Sálvame’, el programa que la encumbró… y también el que, según sus propias palabras, terminó por destruirla emocionalmente.
Su regreso no pasó desapercibido. En cuestión de minutos, las redes sociales se llenaron de comentarios, fragmentos de la entrevista y debates sobre una figura que marcó toda una época de la televisión. Para muchos espectadores, Karmele era ya casi un recuerdo, una voz del pasado asociada a los años dorados del corazón televisivo. Para otros, su vuelta representaba una oportunidad única para conocer, por fin, la versión completa de una historia que siempre estuvo rodeada de rumores, silencios y medias verdades.
Un reencuentro cargado de emoción con Lydia Lozano y Terelu Campos
Antes de enfrentarse a las preguntas directas de los presentadores, Karmele protagonizó uno de los momentos más emotivos de la noche: su reencuentro con Lydia Lozano y Terelu Campos, dos de las colaboradoras históricas de ‘Sálvame’.
“Creo que hace diez años que no nos vemos”, confesaba Terelu, visiblemente emocionada. Lydia Lozano, fiel a su estilo espontáneo, resumía la situación con una frase muy gráfica: “Hace mogollón, tanto que ya ni me acuerdo de cuándo fue la última vez”.
Nada más verse, las tres se fundieron en un largo abrazo que rompió cualquier tensión previa. Terelu no dudó en elogiar a Karmele: “Estás estupenda”. Lydia fue más allá y reivindicó su figura con palabras cargadas de admiración: “La gente siempre me pregunta por Karmele. Fue un icono televisivo. En los debates era brutal, sabía exactamente dónde poner el dedo para hacer la pregunta incómoda”.
Terelu añadió una reflexión que muchos comparten: “No se puede entender la historia de la prensa del corazón en España sin Karmele Marchante”. A lo que la propia Karmele respondió con una sonrisa melancólica: “Hemos vivido de todo juntas. Lo bueno y lo malo”.
De la diversión al infierno: la transformación de ‘Sálvame’
Ya sentada frente a los presentadores de ‘¡De viernes!’, la pregunta clave llegó pronto: ¿por qué decidió abandonar la televisión cuando estaba en uno de los mejores momentos de su carrera?
La respuesta de Karmele fue tan clara como dolorosa: “Fue un cúmulo de circunstancias. Al principio ‘Sálvame’ era divertido, yo estaba bien, me sentía cómoda. Pero luego entraron personas tóxicas que lo cambiaron todo. El ambiente se volvió insoportable”.
La periodista describió el plató como un lugar que pasó de ser un espacio de trabajo estimulante a convertirse en un entorno hostil. “Era horrible. Yo estaba hasta la peineta. No podía más. Llegó un momento en que me miré a mí misma y dije: ‘Este es el último programa’. Y me fui”.
Su marcha, en marzo de 2016, fue silenciosa, sin despedidas oficiales ni comunicados. Simplemente dejó de aparecer en pantalla. Para el público, fue una desaparición abrupta. Para ella, una decisión de supervivencia.
“Nadie se despidió de mí”
Uno de los momentos más duros de la entrevista llegó cuando Karmele habló de cómo se sintió al abandonar el programa. “Ningún compañero se despidió de mí. Nadie me dijo adiós. Fue muy difícil, muy trágico. Me sentí completamente sola”.
También confesó que nunca volvió a ver a Jorge Javier Vázquez, el presentador estrella de ‘Sálvame’. “No lo volví a ver más. Y, sinceramente, no lo eché de menos. Como tampoco eché de menos a muchos otros”.
La distancia fue tan grande que incluso evitó acudir al entierro de María Teresa Campos para no coincidir con ciertas personas del pasado. “Preferí no ir antes que enfrentarme a gente que me hizo mucho daño”.
El divorcio que la arruinó y se convirtió en espectáculo

Más allá del conflicto profesional, Karmele reveló que uno de los golpes más devastadores de su vida fue su divorcio, un proceso que, además, se desarrolló públicamente en televisión.
“Fue horroroso. Me enteraba de cosas en el plató que yo misma desconocía. Todo se televisó. El programa se alimentaba de nuestras vidas privadas”.
Karmele explicó que había firmado un poder notarial a su marido, economista de profesión, confiando plenamente en él. Esa decisión le costó carísima. “Me fue quitando el dinero poco a poco. Cuando quise reaccionar, ya era tarde. No podía demandarle”.
La periodista llegó a perder prácticamente todo su patrimonio, incluidas dos casas. “Fue la directora de mi banco la que me avisó de que algo raro estaba pasando”.
Alejarse para volver a vivir
Tras abandonar la televisión, Karmele se refugió en otras formas de expresión: el teatro, la escritura, las conferencias. “Ahora vivo de mi trabajo. Y de mis amistades. Ellos fueron los que me salvaron”.
A la pregunta de si se arrepiente de haberse marchado, su respuesta fue contundente: “No me arrepiento en absoluto. Estos diez años han pasado como un suspiro”.
Para ella, dejar la televisión no fue un fracaso, sino un acto de autocuidado. “Necesitaba recuperar mi vida, mi paz, mi identidad”.
Una crítica feroz al corazón actual
Karmele no se marchó sin lanzar una reflexión crítica sobre el estado actual de la prensa del corazón. “Antes había personajes estupendos, con personalidad, con discurso. Ahora solo hay retales”.
Sus palabras generaron polémica inmediata. Algunos las interpretaron como un ataque directo a las nuevas generaciones de colaboradores. Otros, como una simple constatación de que el modelo televisivo ha cambiado, priorizando el conflicto constante sobre la calidad del contenido.
“Antes discutíamos, sí, pero había límites. Hoy muchas cosas han cruzado líneas que antes eran impensables”, sentenció.

Las puertas abiertas, pero con condiciones
A pesar de todo lo vivido, Karmele Marchante no descarta volver a la televisión de forma regular. “Tengo las puertas abiertas a cualquier proyecto, pero no a cualquier precio. No volvería a sacrificar mi salud mental”.
Su actitud refleja a una mujer distinta: más serena, más consciente de sus límites, más dueña de su propia historia.
Un regreso para cerrar heridas, no para vengarse
La vuelta de Karmele Marchante no fue un ajuste de cuentas, sino un ejercicio de memoria. Un intento de cerrar un capítulo marcado por el éxito, el desgaste, la traición y el dolor.
Diez años después, Karmele no busca recuperar protagonismo, sino poner palabras a una experiencia que durante demasiado tiempo quedó sepultada bajo el silencio.
Y quizá la frase que mejor resume todo su testimonio sea esta:
“No guardo rencor. Pero me hicieron daño. Y hay heridas que solo se curan alejándose para siempre de donde te las causaron”.
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