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Una crisis que estalla y un mensaje calculado

La crisis venezolana ha entrado en una nueva fase imprevisible.
Una fase marcada por la acción directa de Estados Unidos, la confusión institucional en Caracas y una inquietud creciente en la comunidad internacional.

En este escenario explosivo, España ha movido ficha.

No con estridencias.
No con condenas.
Sino con un mensaje cuidadosamente medido, casi quirúrgico:

👉 Madrid se ofrece como mediador para una solución “pacífica y negociada”.


El mensaje de Sánchez: moderación, desescalada y responsabilidad

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha utilizado sus redes sociales para lanzar un mensaje que marca la línea política del Ejecutivo:

Moderación

Desescalada

Responsabilidad

Tres palabras clave que resumen la posición española ante una crisis que amenaza con desbordar la región.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha reforzado ese mensaje con un comunicado oficial al mediodía, en el que España:

Ofrece su mediación

Llama al diálogo entre las partes

Recuerda la obligación de respetar la legalidad internacional

Pero hay un detalle que no ha pasado desapercibido.

Feijóo opta por una gestora al frente del PPCV tras la dimisión de Mazón,  que contará con Pérez Llorca y Carlos Gil


El silencio sobre Estados Unidos

En ningún momento:

Se califica la operación estadounidense

Se habla de “ataque”

Se emite una condena explícita

El lenguaje es extremadamente prudente.

Ni respaldo.
Ni crítica frontal.

Una ambigüedad que refleja la delicada posición diplomática de España, atrapada entre:

Su alianza estratégica con Estados Unidos

Su histórica relación con América Latina

Y la presión interna y europea por una postura clara


Venezuela, elecciones no reconocidas y legitimidad en cuestión

Qué consecuencias ha tenido en Venezuela el disputado resultado de las  elecciones presidenciales de hace un año - BBC News Mundo

El Gobierno español sí ha querido recordar un punto clave:

👉 España no reconoce el resultado de las elecciones venezolanas del año pasado.

Este recordatorio no es menor.
Supone reafirmar que, para Madrid, la legitimidad democrática del poder en Venezuela sigue siendo discutida.

Es una forma de:

Mantener distancia política

Sin romper completamente los canales diplomáticos

Una estrategia clásica de equilibrio incómodo.


140.000 españoles en Venezuela: la gran preocupación

Más allá de la geopolítica, hay un dato que pesa especialmente en la toma de decisiones:

👉 Más de 140.000 españoles residen actualmente en Venezuela.

El Ejecutivo sigue “con especial atención” su situación, consciente de que:

Un vacío de poder

O una escalada militar
podría tener consecuencias directas sobre miles de ciudadanos españoles.

La protección consular se convierte así en una prioridad silenciosa, pero central.


Diplomacia en red: Europa y América Latina

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha confirmado que mantiene contacto permanente con:

La Alta Representante de la Unión Europea

Los gobiernos de Portugal e Italia, países con grandes colonias en Venezuela

Y con Brasil, Colombia y México, actores clave en cualquier salida regional

Este entramado diplomático revela una estrategia clara:
👉 España no quiere actuar sola.

Busca:

Un marco europeo

Y un respaldo latinoamericano
para legitimar cualquier intento de mediación.


¿Por qué España?

La pregunta surge de inmediato.

¿Por qué España se ofrece como mediador en un conflicto tan complejo?

Las razones son múltiples:

Vínculos históricos y culturales

Presencia económica

Comunidad migrante numerosa

Experiencia previa en procesos de diálogo latinoamericanos

Pero también hay una motivación política:

👉 Reafirmar el papel de España como actor relevante entre Europa y América Latina.

Feijóo y Mazón mantendrán una conversación «en las próximas horas» para  abordar «las


La reunión que no pasó desapercibida

En paralelo al posicionamiento del Gobierno, se produjo un gesto llamativo:

La embajadora de Venezuela en España decidió reunirse con:

El vicepresidente de la Comisión de Exteriores del Congreso

El diputado de Sumar, Enrique Santiago

Una reunión que, aunque institucional, añade un elemento más de complejidad al tablero político español, donde la crisis venezolana siempre ha generado divisiones profundas.


Una mediación llena de riesgos

Ofrecer mediación no es neutral.

Implica:

Asumir riesgos diplomáticos

Exponerse a críticas internas

Y aceptar que el fracaso también tiene coste político

Si la situación en Venezuela:

Deriva en más violencia

O se consolida un reemplazo no democrático

España podría quedar atrapada entre su discurso y la realidad.


El equilibrio imposible

El Gobierno español camina sobre una línea muy fina:

No legitimar un poder cuestionado

No romper con Estados Unidos

No abandonar a la población venezolana

No poner en riesgo a los españoles allí residentes

Todo ello sin levantar la voz demasiado.


Europa observa, América Latina decide

Mientras Bruselas observa con cautela, la clave estará en América Latina.

Brasil, Colombia y México:

Tienen capacidad real de influencia

Y pueden facilitar o bloquear cualquier transición

España lo sabe.
Por eso teje alianzas antes de dar un paso más.


¿Mediación real o gesto diplomático?

La gran incógnita sigue abierta:

👉 ¿España liderará una mediación efectiva
o se trata solo de un gesto político para ganar tiempo?

Por ahora:

No hay calendario

No hay mesa de negociación

No hay interlocutores confirmados

Solo una oferta lanzada al aire, en medio de la tormenta.


Diplomacia en estado puro

La posición española ante Venezuela es un ejemplo claro de diplomacia contemporánea:

Mensajes medidos

Silencios calculados

Contactos multilaterales

Y una narrativa centrada en la paz

Pero en un contexto tan volátil, la pregunta final es inevitable:

¿Basta con pedir diálogo cuando el tablero ya ha saltado por los aires?

España ha hablado.
Ahora toca ver si alguien escucha.