El PSOE busca que el “cabreo” por la condena del fiscal general reactive a la izquierda y tape el “golpe” de la corrupción

 

El PSOE busca que el "cabreo" por la condena del fiscal general reactive a  la izquierda y tape el "golpe" de la corrupción

 

 

 

Las bases socialistas han pasado en tiempo récord de la “decepción” al “cabreo”.

 

El partido aún digería el malestar que dejó el último informe de la UCO —ese que apunta a Santos Cerdán como enlace entre el Gobierno y Acciona en presuntos amaños de obra pública— cuando, a finales de semana, un nuevo golpe para el Gobierno cambió su estado de ánimo: la condena al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.

 

Desde entonces, muchos militantes apenas recuerdan el primer sobresalto, sepultado por la “indignación” que les provoca una decisión del Tribunal Supremo que consideran “injusta”.

 

Y, paradójicamente, algunos socialistas creen que esto puede jugar a su favor, reactivando a la izquierda en torno al concepto de lawfare, que ha regresado con fuerza al vocabulario tanto de la militancia como de los socios del Gobierno.

 

 

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informe de la UCO sobre Santos Cerdán hacía tambalear el cortafuegos que había levantado Moncloa para desvincularse del trío de Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García.

 

Mientras Sánchez insistía en la “contundencia” con la que actuó el Gobierno ante los primeros indicios y se limitaba a asegurar que ahora tenía que dejar trabajar a la justicia, las bases socialistas se revolvían.

 

“Es abrir otra vez una herida que nos costó mucho trabajo cerrar.

 

 

Hay mucha tristeza. Los militantes están dolidos…“, reconoce un diputado socialista, que cree que este informe no ha tenido el mismo efecto de junio, pero sigue siendo un “golpe” para el partido.

 

 

No obstante, para esta y otras voces socialistas el estado de ánimo de las bases cambió radicalmente el jueves. Es algo que reconocen tanto en privado como en público.

 

Sin ir más lejos, el ministro de Transformación Digital y Función Pública, Óscar López, admitió la “indignación” en el Gobierno y las “ganas de pelear y hacer frente” a lo que, a su juicio, es una condena “injusta” y “sin pruebas”.

 

El cabreo recorre de arriba a abajo la estructura socialista y, en la misma, se empieza a cocer la idea de que esto es una oportunidad para canalizar toda esa rabia y que la misma suponga un “punto de inflexión” para la “movilización de la izquierda”.

 

Son conscientes de que el batacazo por la corrupción sigue y seguirá esta semana que entra, puesto que Ábalos y Koldo García están citados el próximo jueves en el Supremo con posibilidades de que el juez los envíe a prisión.

 

No obstante, en el partido consideran que “los militantes están a otra cosa” e incluso aseguran que se ha tenido que pedir tranquilidad a una parte de la misma que pide actuar.

 

 

“Hay gente que opina que lo de respetar la sentencia está bien, pero que ya se ha pasado de castaño oscuro“, subrayan.

 

 

Se refieren así a la reacción de Moncloa, que fijó el mensaje de que “respeta” la sentencia, pero no la “comparte”, al tiempo que puso en marcha el proceso de relevo del fiscal general.

 

De hecho, el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, abundó en este mensaje, al advertir de que “la discrepancia con esta sentencia no puede conllevar una desconfianza generalizada en las instituciones y, particularmente, en la justicia”.

 

 

Además, aseguró que en un Estado de derecho como el español existían “recursos” para “dirimir las discrepancias” con una decisión judicial. Es decir, pidió calma.

 

 

Y es que las reacciones no solo venían del partido socialista, en el que algunos, como Patxi López, hablaban en abierto de “auténtica vergüenza”, sino también de los socios de izquierdas, que no dudaron en calificar la condena de “política”, cargando así contra la decisión del Supremo.

 

De hecho, hablaban sin tapujos de “golpismo judicial” o de “judicialización de la política”, pidiendo incluso acciones al Ejecutivo de Sánchez.

 

 

En Moncloa siguen defendiendo la “inocencia” del fiscal general, pero intentan exhibir cierta prudencia: se muerden la lengua y dejan que todo se cocine a fuego lento.

 

Mientras tanto, esperan a que se redacte y se haga pública la sentencia, atentos a cómo se explicará un fallo que, como decía una voz de peso en Moncloa hace escasos días, sería “muy difícil” de justificar si resultaba condenatorio.

 

 

Marta Moreno - Últimas noticias de Marta Moreno en 20minutos.es |  20minutos.es

 

Lo que todos pueden observar es que el suflé por la condena del fiscal sube, mientras el de la corrupción en el partido baja.

 

Ante la posibilidad de que esto tenga un efecto efímero, en el PSOE aseguran que el enfado aún puede tener recorrido,

sobre todo porque sigue pendiente el juicio al hermano de Pedro Sánchez, procesado por tráfico de influencias y prevaricación, y el de su esposa, Begoña Gómez, investigada por varios delitos, como apropiación indebida, corrupción en los negocios o intrusismo profesional.

 

Desde el partido lo ven como partes de un mismo todo, bajo el nombre que, precisamente, figuraba en el acuerdo de investidura con Junts y que comparten también sus socios: “lawfare” o instrumentalización de la Justicia.