Jordi Évole e Isabel Díaz Ayuso.

En televisión, nada es casual. Y cuando Jordi Évole mueve ficha, menos aún. Su regreso a La Sexta con una nueva temporada de ‘Lo de Évole’ no llega con una entrevista bomba, ni con un gran anuncio institucional, sino con algo aparentemente ligero: una canción, un coro, una referencia pop. Pero detrás de ese tono festivo se esconde un mensaje político calculado, un guiño incómodo y una pregunta lanzada al aire que tiene destinataria clara: Isabel Díaz Ayuso.

Porque lo que Évole ha hecho esta vez no es solo promocionar un programa. Es activar un código cultural, utilizar un nombre propio cargado de polémica —Nacho Cano— y colocarlo estratégicamente en el centro del tablero mediático. Todo, mientras sonríe.

El regreso de ‘Lo de Évole’: nada de volver sin ruido

Desde hace días, La Sexta anuncia el regreso de ‘Lo de Évole’ como una de sus grandes apuestas para enero. En un panorama televisivo fragmentado, con audiencias tensas y una lucha constante por mantenerse relevante, el programa de Évole sigue siendo uno de los pocos formatos capaces de marcar agenda.

Pero el periodista catalán sabe que volver “sin más” ya no basta. El espectador exige relato, conflicto y, sobre todo, intencionalidad.

Y ahí entra el vídeo promocional.

El coro, el “lo lo lo” y una canción que no es inocente

La pieza promocional muestra a un coro cantando “lo lo lo” al ritmo de ‘Un año más’, el mítico tema de Mecano que cada Nochevieja suena como un ritual colectivo. Una elección aparentemente festiva, nostálgica, incluso entrañable.

Pero Évole no elige canciones por nostalgia. Elige símbolos.

Y en este caso, el símbolo tiene nombre y apellido: Nacho Cano.

Nacho Cano: del pop ochentero al epicentro de la polémica

El excomponente de Mecano ha sido una de las figuras más controvertidas de 2025. No por su legado musical —intocable para muchos— sino por el caso judicial que investiga la posible contratación irregular de becarios en sus musicales y por su enfrentamiento frontal con el Gobierno de Pedro Sánchez.

Cano ha pasado de artista admirado a bandera cultural de la derecha política, arropado públicamente por Isabel Díaz Ayuso y convertido en símbolo de una supuesta “persecución ideológica”.

Y Évole lo sabe.

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El guiño que es mucho más que un guiño

Al utilizar ‘Un año más’ y mencionar explícitamente a Nacho Cano, ‘Lo de Évole’ lanza un mensaje con varias capas. No se trata de homenajear al músico. Se trata de invocarlo.

De colocarlo en el centro del debate cultural y político. De recordarle a Ayuso —y a su entorno— que Évole no es ajeno a sus referentes.

Es una maniobra sutil, casi irónica. Y precisamente por eso, efectiva.

Isabel Díaz Ayuso: la entrevista que nunca llega

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Desde hace años, Isabel Díaz Ayuso es uno de los grandes objetivos pendientes de Jordi Évole. Presidenta de la Comunidad de Madrid, comunicadora eficaz, polarizadora y con una relación tensa con ciertos medios, Ayuso ha esquivado sistemáticamente sentarse frente al periodista catalán.

No es casual. ‘Lo de Évole’ no es un programa cómodo. No busca titulares fáciles ni discursos prefabricados. Busca zonas grises. Y Ayuso ha preferido otros formatos más controlados.

Hasta ahora.

El mensaje directo en redes: cuando la ironía se vuelve desafío

Évole decidió rematar la jugada en su cuenta de X (antes Twitter):

“En la Puerta del Sol. Como el año que fue. ¿Qué más tenemos que hacer Isabel para que vengas a Lo de Évole? Ojalá Nacho Cano lo vea”.

El tuit es breve, pero demoledor.
Porque no interpela solo a Ayuso.
Interpela a su entorno, a su relato y a sus aliados culturales.

¿Sedución o provocación?

Aquí está la clave del movimiento. ¿Está Jordi Évole intentando ganarse la confianza de Ayuso usando un guiño a Nacho Cano? ¿O está haciendo exactamente lo contrario: provocarla, exponerla y obligarla a reaccionar?

Probablemente, ambas cosas.

Évole juega desde hace años a ese filo incómodo entre la empatía y la incomodidad. Te escucha, pero no te compra el discurso. Te sonríe, pero no te protege.

Y Ayuso lo sabe.

La Sexta, política y supervivencia televisiva

El regreso de ‘Lo de Évole’ no es solo un asunto editorial. Es estratégico. La Sexta afronta enero con la necesidad de afianzar su posición como cuarta cadena más vista, en plena pugna con Cuatro.

El programa de Évole es una de sus cartas más sólidas. No solo por audiencia, sino por identidad de marca. Representa el periodismo incómodo, la entrevista larga y el contexto frente al ruido.

Y este guiño a Nacho Cano también sirve para romper el relato de que La Sexta solo habla para los convencidos.

Cultura pop como arma política

Lo que hace Évole es algo que domina a la perfección: usar la cultura pop como lenguaje común, como caballo de Troya. Mecano no es de izquierdas ni de derechas. ‘Un año más’ pertenece a todos.

Pero Nacho Cano ya no.

Y ahí está la fricción.

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Si Ayuso acepta la entrevista, el gesto será leído como valentía, apertura o estrategia.
Si la rechaza, el silencio también hablará.

Porque ahora la invitación es pública. Irónica. Viral.

Y tiene banda sonora.

Un regreso que ya ha empezado a incomodar

Aunque ‘Lo de Évole’ aún no ha emitido su primer programa del año, ya ha logrado algo clave: generar conversación. Y no cualquier conversación, sino una que mezcla política, cultura, memoria colectiva y poder mediático.

Eso, en televisión, es oro.

 

 

Cuando una canción dice más que mil promos

Jordi Évole ha vuelto sin entrevistar a nadie… y ya ha lanzado su primer golpe. Un golpe suave, envuelto en música, pero dirigido con precisión quirúrgica.

Nacho Cano, Mecano, la Puerta del Sol y una pregunta lanzada al vacío.
¿Vendrá Ayuso?

El año empieza.
La melodía suena.
Y la pelota, ahora, está en el tejado de la presidenta.

Porque a veces, en televisión, el mensaje más incómodo se canta.