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Una declaración que lo cambia todo

El 9 de enero de 2026, Alberto Núñez Feijóo compareció como testigo ante la jueza de Catarroja que investiga la gestión de la DANA que arrasó la Comunitat Valenciana. Lo hizo por vía telemática, una decisión que ya generó indignación entre familiares de las víctimas y colectivos sociales. Pero lo verdaderamente explosivo no fue el formato, sino el contenido.

Feijóo reconoció ante la magistrada que Carlos Mazón no le informó en tiempo real durante la catástrofe, como él mismo había afirmado públicamente días después de la tragedia. Es decir: admitió que su relato no era cierto.

Lo que durante meses había sido presentado como una “mala interpretación” quedó oficialmente desmontado ante la justicia.


De “informado en tiempo real” a “no hablé con él”

Tras la DANA, Feijóo aseguró públicamente que el presidente de la Generalitat Valenciana le había mantenido al tanto desde el lunes previo a la riada, en plena alerta roja. Literalmente dijo:

“El presidente de la Generalitat me ha venido informando en tiempo real desde el lunes”.

Sin embargo, ante la jueza declaró algo completamente distinto:
que no hubo ni llamadas, ni mensajes, ni contacto alguno con Mazón hasta después de la conocida comida-cena del Ventorro.

No es un matiz.Es una contradicción frontal.


La presión de los WhatsApps

La confesión no llegó por voluntad propia. Llegó porque los mensajes de Mazón salieron a la luz y demostraron que no existía comunicación durante las horas críticas. Mensajes como “Gracias, presi. Luego te cuento” o los enviados casi a medianoche confirmaban que la coordinación real fue mínima y tardía.

Ante esa evidencia, Feijóo ya no pudo sostener su versión inicial.


El laberinto del móvil y los mensajes

La situación se volvió aún más grave cuando la jueza solicitó a Feijóo todos sus mensajes con Mazón. Y entonces comenzaron las contradicciones:

Primero dijo:

“Yo no borro mensajes. No he cambiado de móvil.”

Minutos después:

“Hace unas semanas me cambiaron el teléfono y no sabía que me iban a pedir los mensajes.”

Dos versiones incompatibles en apenas cinco minutos.

La pregunta clave sigue abierta:
¿entregó Feijóo todos sus mensajes o solo los que quiso?


Una estrategia de filtración selectiva

Según varios analistas y juristas, Feijóo filtró primero solo los mensajes de Mazón, ocultando los suyos. Solo cuando la jueza lo exigió, se vio obligado a aportar más información.

Para muchos, esto no fue un error técnico, sino una estrategia para construir un relato favorable y salvar políticamente a Mazón y al PP.


Las víctimas, en el centro del escándalo

La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, fue contundente:

“Lo que define a Feijóo es su frialdad. Pensó antes en cómo quedar ante los medios que en las víctimas. Esta tragedia ha ido acompañada de una estrategia de mentira y fango.”

La acusación es devastadora:
priorizar el relato político frente al dolor de quienes lo perdieron todo.

Feijóo admite ante la jueza un "error de precisión" sobre la información recibida durante la crisis de la DANA - Diario de Vigo


¿Habrá consecuencias?

Feijóo siempre repite una frase:

“Si os miento, echadme.”

Ahora ha quedado probado que mintió.
A la ciudadanía.
A las víctimas.
Y al país.

La pregunta ya no es si mintió.
La pregunta es si alguien se atreverá a exigirle responsabilidades.


Una política basada en la mentira

La DANA dejó 229 muertos.
Pero también dejó algo más:
un modelo político donde la mentira se ha convertido en una herramienta de gestión.

Como muchos dicen ya en Valencia:
la catástrofe natural fue terrible,
pero la catástrofe moral puede ser aún peor.


Si quieres, también puedo adaptarlo a:

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o con traducción al vietnamita