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Cuando una chirigota hace más justicia que cien ruedas de prensa

Lo que ocurrió en el Carnaval de Cádiz no fue una broma.
No fue folklore.
No fue humor.

Fue una ejecución política en verso.

Mientras Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, intentaba proyectar una imagen de estadista serio desde Madrid, una comparsa gaditana lo redujo a lo que Cádiz siempre sabe ver mejor que nadie: un político desnudo ante su propio desprecio.

Todo empezó con una frase aparentemente menor.
Una de esas frases que los poderosos creen que se pierden en el aire.

“Galicia tiene más kilómetros de costa que Andalucía… lo que pasa es que allí no saben contar.”

Eso dijo Feijóo.

Y Cádiz respondió.


La frase que activó la bomba

Feijóo no solo comparó territorios.
No solo defendió su Galicia natal.

Hizo algo mucho peor:
insinuó que los andaluces eran menos capaces intelectualmente.

No fue una broma.
No fue un lapsus.

Fue una forma clásica del desprecio centralista:
“nosotros somos más, vosotros no sabéis ni contar”.

En Cádiz, ciudad con más tradición política popular que muchos parlamentos, eso no se deja pasar.


El Carnaval no olvida ni perdona

El Carnaval de Cádiz no es un festival.
Es un tribunal popular en verso.

Allí se juzga:

a los reyes

a los presidentes

a los corruptos

y a los soberbios

Y Feijóo entró en ese tribunal con una frase cargada de condescendencia.

Salió convertido en un número musical de demolición.

Guía de la investidura de Feijóo: orden de intervenciones, tiempos, réplica de Sánchez... | Onda Cero Radio


Del uno al diez: la copla que lo destruyó

La comparsa no se limitó a responderle.
Hizo algo mucho más cruel:

Lo obligó a contar.

Del uno al diez.

Pero no kilómetros.
Pecados.

Cada número era una puñalada política:

Uno:
La corrupción y los sobres.

Dos:
La financiación ilegal de la sede del PP.

Tres:
Valencia y sus tramas podridas.

Cuatro:
La presidencia manchada por intereses personales.

Cinco:
El narcotráfico gallego y los barcos financiados con la miseria de sus paisanos.

Seis:
El miedo heredado del franquismo.

Siete:
La sumisión a la ultraderecha.

Ocho:
La mentira como método.

Nueve:
Los pactos vergonzosos.

Diez:
La orden final:

“Lávate la boca antes de volver a hablar de Andalucía.”

Eso no es humor.
Eso es justicia poética.


Cuando Cádiz le recordó a Feijóo quién es

Feijóo llegó creyéndose el gallego elegante que viene a explicar España.

Salió retratado como:

el político de los sobres

el heredero del narcotráfico blanqueado

el aliado de la ultraderecha

el despreciador del sur

Todo en tres minutos de copla.

Alberto Núñez Feijóo crying and weeping on Craiyon


El error fatal del PP: creer que Andalucía es tonta

El Partido Popular lleva décadas cometiendo el mismo error:

Confundir educación con sumisión.

Creer que Andalucía, por hablar distinto, por cantar, por reírse, es menos.

Y Cádiz, una vez más, les recordó algo básico:

Aquí se puede cantar… y también contar. Y muy bien.


La derecha y su obsesión por jerarquizar España

El comentario de Feijóo no fue casual.

Es parte de una lógica vieja:

el norte serio

el sur folclórico

Pero Andalucía ya no acepta ese papel.

Y Cádiz lo convirtió en verso.


Cuando el pueblo humilla al poderoso

No hubo plató.
No hubo tertulia.
No hubo editorial.

Solo un escenario humilde y una letra perfecta.

Y Feijóo quedó reducido a lo que más teme cualquier político:
el ridículo público.


La paradoja: Cádiz hizo lo que Madrid no se atreve

Mientras muchos medios suavizan,
mientras las tertulias relativizan,
mientras los editoriales miran hacia otro lado…

Cádiz dijo lo que nadie quería decir.

Y lo dijo cantando.


Feijóo perdió algo más que un debate

Perdió:

su aura de moderado

su imagen de estadista

su supuesta superioridad moral

Porque cuando te humilla una chirigota,
ya no te salva ningún argumentario.

Feijóo quiso burlarse de Andalucía.

Andalucía le respondió.

No con insultos.
Con memoria.

No con gritos.
Con números.

Del uno al diez.

Y cada número fue una losa sobre su reputación.

Eso es Cádiz.
Eso es Carnaval.
Eso es política de verdad.