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🕯️ FEIJÓO, ANGROIS Y LAS VÍCTIMAS: LA MEMORIA QUE EL PODER INTENTÓ SILENCIAR

1. Cuando Adamuz despertó a Angrois

El día en que un nuevo tren descarriló en Córdoba, España no solo volvió a sentir miedo.
Volvió a recordar.

En Santiago de Compostela, a cientos de kilómetros, muchas personas sintieron el mismo escalofrío que la noche del 24 de julio de 2013, cuando el Alvia se estrelló en Angrois y 80 personas murieron.

No fue solo un accidente.
Fue una fractura moral.

Y esa fractura nunca se cerró.


2. El silencio que pesaba más que el ruido

Quien estuvo aquella noche en el edificio Cersia lo recuerda como si fuera ayer:

“Había doscientas personas en el hall. Nadie hablaba. El silencio se metía hasta el tuétano.”

Ese silencio no era paz.
Era shock.
Era dolor crudo.

Y de aquel silencio nació una certeza que hoy vuelve a resonar:

👉 En una tragedia, lo único que importa son las víctimas.

No los partidos.
No los ministros.
No las ruedas de prensa.


3. La España que olvida rápido

España tiene una enfermedad peligrosa:
olvida a sus víctimas cuando deja de haber cámaras.

Angrois lo demostró.

Durante diez años, muchas familias tuvieron que luchar contra:

el olvido institucional

la indiferencia política

el relato oficial que culpaba solo al maquinista

Fue Europa, no Madrid, quien abrió una investigación seria.
Y solo porque las víctimas viajaron, denunciaron, resistieron.


4. El papel del Partido Popular

Cuando el PP gobernaba, la reacción no fue buscar la verdad.

Fue cerrar filas.

Ana Pastor, entonces ministra, defendió que el único responsable era el conductor.
Se negó una comisión de investigación parlamentaria.
Se protegió a ADIF y al sistema.

Y cuando Feijóo, como presidente de la Xunta, decidió entregar medallas a las víctimas… ocurrió algo que marcaría para siempre la relación entre el poder y los familiares.


5. El día que las víctimas fueron expulsadas

24 de julio.
Aniversario del accidente.

Las víctimas llegan con:

certificados de defunción

papeles del hospital

nombres de sus muertos

No querían medallas.
Querían verdad.

Y la respuesta fue:

🚓 Antidisturbios
🚪 Puertas cerradas
No pueden entrar

“Somos las víctimas. No queremos la medalla. Queremos que nos expliquen por qué.”

Pero el acto siguió.
Las cámaras grabaron.
Las medallas brillaron.

Y los muertos quedaron fuera.


6. Feijóo y la utilización política del dolor

El caso Montoro es el hoy de Feijóo: es el modelo

Jesús Domínguez, presidente de la plataforma de víctimas, lo dijo sin rodeos:

“Si alguien utilizó esta causa fue el señor Feijóo.”

No por pedir silencio.
Sino por hacer un acto festivo sobre una herida abierta.

Porque convertir una tragedia en una ceremonia es una forma de apropiación.


7. El relato que el poder quería imponer

El mensaje oficial era claro:

👉 Todo estaba bien.
👉 El sistema funcionaba.
👉 La culpa era del maquinista.

Pero Europa desmontó ese relato.

Se descubrió que:

no se habían aplicado sistemas de seguridad obligatorios

se habían desactivado protecciones

se priorizó la velocidad y el coste sobre la seguridad

Y eso ya no era un error humano.
Era una responsabilidad política.


8. Adamuz reabre la herida

Cuando Córdoba volvió a teñirse de luto, Angrois regresó al presente.

Los supervivientes, las familias, los que llevan años luchando, vieron el mismo patrón:

👉 Primero el silencio
👉 Luego la versión oficial
👉 Después la negativa a investigar
👉 Y al final el olvido

Por eso reaccionaron con tanta fuerza cuando Feijóo habló de “no utilizar la catástrofe”.


9. ¿Quién utilizó a quién?

Las víctimas lo tienen claro:

“Nosotros no queremos usar nada. Queremos saber.”

Usar es:

negar una comisión

entregar medallas en lugar de respuestas

bloquear el acceso a los familiares

culpar al muerto

Eso sí es utilización.


10. La democracia que las víctimas exigen

Domínguez lo resumió en una frase devastadora:

“Un demócrata sabe lo que es la separación de poderes.”

Y eso significa:

permitir que se investigue

no tapar responsabilidades

no convertir el duelo en propaganda


11. El poder frente a la memoria

Feijóo puede cambiar de cargo.
Puede cambiar de discurso.
Puede cambiar de tono.

Pero hay algo que no cambia:

📌 Las víctimas no olvidan.

Ni en Angrois.
Ni ahora en Adamuz.
Ni nunca.


12. Epílogo: la verdad como única reparación

Las víctimas no quieren venganza.
No quieren titulares.
No quieren medallas.

Quieren lo único que puede cerrar una herida:

👉 La verdad.

Y mientras esa verdad no llegue,
ni Feijóo,
ni Puente,
ni ningún gobierno
podrá dormir tranquilo.