El ex torero abandona el programa de Nacho Abad tras una descalificación personal y en medio de polémicas declaraciones sobre Donald Trump, Nicolás Maduro y España

Fran Rivera y Nacho Abad en 'En boca de todos'.Fran Rivera y Nacho Abad en ‘En boca de todos’. | Cuatro

El veterano espacio matinal de Cuatro, En boca de todos, vivió uno de los momentos televisivos más tensos de los últimos tiempos este lunes 5 de enero de 2026, cuando el ex torero Fran Rivera decidió abandonar la conexión en pleno directo tras sentirse insultado durante un intercambio con uno de los colaboradores del programa.

El origen del incidente fue una entrevista prevista para abordar las polémicas declaraciones que Rivera había publicado en redes sociales sobre la reciente captura del expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte del Ejército de Estados Unidos. Rivera había mostrado públicamente su apoyo a la detención de Maduro, calificándolo de “narcoterrorista, asesino y cobarde”, y agradecido a Donald Trump por la operación.

Un mensaje viral que encendió redes sociales

La polémica comenzó días antes, cuando en su perfil de X (antes Twitter) Rivera publicó un vídeo en el que manifestaba apoyo a la intervención estadounidense y llamaba a seguir actuando, insinuando incluso que en España hay situaciones que “huelen a chamusquina”, una expresión que muchos interpretaron como una crítica al entorno político español y que desató un torrente de reacciones virales.

La frase, destinada a ser un comentario político general, fue interpretada por algunos como una provocación excesiva e incluso como una invitación indirecta a que Estados Unidos extendiera este tipo de medidas fuera de Venezuela, lo que generó críticas y advertencias de acusaciones de traición por parte de sectores políticos.

La entrevista con Nacho Abad: de política a ataque personal

Con el objetivo de explicar estas declaraciones, En boca de todos conectó en directo con Fran Rivera en la mañana del 5 de enero. El presentador Nacho Abad inició el intercambio repasando las palabras del extorero y preguntándole si sus comentarios implicaban que quería que Trump actuara también en España o contra figuras como el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Rivera negó enfáticamente estar apuntando a nadie en concreto y se defendió diciendo que simplemente creía que quienes se habían beneficiado de la dictadura venezolana merecían investigación.

Sin embargo, el ambiente cambió cuando la discusión con los colaboradores del programa derivó de la política a lo personal. Paco Álvarez, uno de los tertulianos, lanzó una desafortunada descalificación que rompió la línea profesional del debate: “Desde su notable conocimiento como extorero, ex mal torero, por cierto…”, dijo, haciendo alusión a la carrera de Rivera fuera de la política y los asuntos internacionales.

Aunque Nacho Abad intentó mediar y reconducir la conversación —recordando que estaban tratando temas políticos—, el daño ya estaba hecho. El ex torero, visiblemente ofendido por el comentario que consideró un insulto personal, decidió cortar la conexión de manera abrupta. “Yo no vengo aquí a aguantar insultos”, afirmó antes de despedirse con un tono indignado y desear una “Feliz Navidad y Feliz Día de Reyes” a la audiencia, cerrando así su intervención.

La reacción del presentador

Tras la salida de Rivera, Nacho Abad respaldó parcialmente la decisión del invitado y reprendió al colaborador por su comentario fuera de lugar. “No puedes invitar a alguien a tu casa, que te preste tiempo de su vida privada el día 5 de enero, y faltarle al respeto”, declaró el presentador, subrayando la importancia de mantener el respeto incluso en debates acalorados.

A pesar del intento de disculpa que hizo Paco Álvarez, la imagen de tensión quedó clara. Abad incluso expresó que comprendía el malestar de Rivera y que pedir respeto en un plató de televisión debería ser una norma básica, independientemente de las diferencias de opinión.

Dónde empezó todo: un apoyo polémico a Trump

El detonante de la discusión se remonta a los comentarios de Rivera sobre la intervención estadounidense en Venezuela, donde expresó su gratitud hacia Donald Trump por la detención de Maduro y su esposa —un acto que ha sido ampliamente debatido en España por sus implicaciones políticas y legales.

Además de su apoyo a la operación, Rivera fue más allá en su mensaje, sugiriendo que Trump “no parara” y señalando que había “cosas que olían a chamusquina” en España, una expresión que algunos interpretaron como una insinuación de corrupción o fallos sistémicos en la política nacional.

Aunque Rivera se apresuró a aclarar que no estaba incitando a ninguna invasión o acción militar en territorio español, esa parte de su discurso fue interpretada de manera diversa por la audiencia y por otros medios, aumentando así el nivel de controversia antes de su aparición televisiva.

Repercusión en redes sociales

Las declaraciones de Rivera y su posterior reacción en televisión encendieron rápidamente las redes sociales. Muchos usuarios defendieron su decisión de abandonar el plató tras sentirse insultado, mientras que otros criticaron tanto sus declaraciones políticas como su actitud ante el debate televisivo. Algunos mensajes destacaron que un comentario personal fuera de lugar en directo puede alterar por completo una conversación que inicialmente tenía un enfoque político.

La viralización del vídeo y de fragmentos de la entrevista ha mantenido a Fran Rivera en el centro de la polémica durante varias jornadas, con distintos grupos en redes sociales apoyando o reprimiendo sus posturas, dependiendo de las convicciones personales de cada usuario.

Implicaciones para En boca de todos

Este episodio plantea de nuevo la cuestión de cómo los programas matinales manejan debates sensibles que combinan opiniones públicas de personajes famosos con temas políticos de alto voltaje. La mezcla de televisión, política y espectáculo continúa siendo terreno fértil para controversias, y la salida abrupta de Rivera pone de manifiesto la delicadeza de equilibrar respeto, opinión y libertad de expresión en un directo.

Además, la polémica sirvió para recordar que incluso figuras del entretenimiento o del mundo del toro pueden tener impacto cuando opinan sobre asuntos internacionales, y que un comentario desafortunado en directo puede alterar completamente la dinámica de un programa.

La expulsión de la conexión de Fran Rivera en En boca de todos tras un comentario ofensivo en su contra marca uno de los momentos más tensos del entretenimiento televisivo reciente. Lo que empezó como una explicación de sus declaraciones públicas sobre Venezuela terminó en un choque personal en el plató, con consecuencias tanto para la imagen del invitado como para el propio programa.

Este incidente pone de manifiesto cómo los espacios mediáticos en vivo pueden transformarse rápidamente de foros de discusión política en terrenos cargados de emociones, egos y reacciones personales, recordando que incluso los debates más preparados pueden salirse de control en cuestión de segundos.