Una conversación que sacude la política española

En un momento histórico marcado por guerras internacionales, polarización política y una crisis profunda de confianza en los medios, una de las voces más respetadas del periodismo español volvió a hablar con la claridad que lo caracteriza.

El veterano periodista Iñaki Gabilondo, con más de seis décadas de carrera, ha lanzado un mensaje contundente sobre el estado actual de la política y el periodismo en España.

Y lo hizo sin rodeos.

En una intervención que rápidamente se ha convertido en tema de debate político, Gabilondo no solo elogió la postura internacional del presidente Pedro Sánchez, sino que también lanzó críticas duras contra la oposición liderada por Alberto Núñez Feijóo.

Su conclusión fue clara:
España está viviendo un momento peligroso donde la polarización política amenaza con impedir la solución de los verdaderos problemas del país.

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El recuerdo de dos gigantes del periodismo

La conversación comenzó con un tono emotivo.

Gabilondo quiso recordar a dos figuras clave del periodismo y la literatura españolas: Fernando Ónega y Raúl del Pozo.

Sobre ellos, el periodista veterano habló con una mezcla de admiración y nostalgia.

“Raúl era el más periodista de los escritores y el más escritor de los periodistas”, dijo.

Para Gabilondo, figuras como estas representaban una generación que vivió el periodismo con intensidad total.

Una generación que, según él, “se bebió la vida hasta la última gota”.

Recordó también que Fernando Ónega fue un hombre muy cercano a Adolfo Suárez, incluso participando en la elaboración de algunos de sus discursos durante los años decisivos de la Transición.

Para Gabilondo, comprender a Ónega ayuda a entender el famoso “espíritu de la Transición”.

Un espíritu basado en el acuerdo, la concordia y el compromiso con la democracia.

Valores que, según muchos analistas, hoy parecen cada vez más escasos.


El fantasma de la guerra y las mentiras del pasado

Tras el homenaje inicial, la conversación giró hacia la política internacional.

Especialmente hacia los paralelismos entre conflictos actuales y una de las decisiones más polémicas de la política global reciente: la invasión de Irak en 2003.

Aquella guerra fue impulsada por George W. Bush, con el apoyo del primer ministro británico Tony Blair y del entonces presidente español José María Aznar.

El argumento principal era que Irak poseía armas de destrucción masiva.

Armas que nunca fueron encontradas.

Para Gabilondo, aquel episodio fue una gigantesca fabricación política.

“Estábamos asistiendo a la creación de una colosal mentira”, recordó.

Y aseguró que, en aquel momento, muchos periodistas sintieron la obligación moral de convertir sus programas en espacios de denuncia.

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La guerra y el trauma del 11M

El periodista también recordó el impacto que tuvo aquella guerra en España.

Particularmente tras los atentados del Atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, que dejaron 193 muertos y más de 2000 heridos.

Según Gabilondo, uno de los episodios más graves de aquella época fue la insistencia del gobierno de Aznar en vincular los atentados con la organización ETA, a pesar de que las investigaciones apuntaban a terrorismo yihadista.

Aquella narrativa provocó una enorme crisis de confianza entre la ciudadanía y el gobierno.

Y fue uno de los factores que desencadenó el vuelco electoral que llevó al poder a José Luis Rodríguez Zapatero.


El origen de la polarización actual

Para Gabilondo, aquel momento fue una de las primeras grietas profundas en la política española moderna.

Según él, la derecha nunca aceptó plenamente aquella derrota electoral.

Y ese rechazo marcó el inicio de una dinámica que hoy sigue presente.

Una política basada en cuestionar la legitimidad del adversario.

Esa lógica se repitió años después, cuando el actual gobierno liderado por Pedro Sánchez ganó las elecciones pero necesitó pactos parlamentarios para gobernar.

Desde entonces, según Gabilondo, la oposición ha insistido en describir al gobierno como ilegítimo.

Una narrativa que, a su juicio, está dañando seriamente el debate público.


La crítica más dura: el simplismo político

Pero quizás la reflexión más contundente del periodista fue sobre la simplificación del debate político.

Según Gabilondo, uno de los mayores problemas actuales es que muchos discursos reducen todos los problemas del país a una sola causa.

Pedro Sánchez.

“Si todos los problemas de España se explican diciendo ‘es culpa de Sánchez’, nunca podremos solucionarlos”, advirtió.

Y puso ejemplos claros.

La crisis de vivienda.

La inflación.

Las tensiones territoriales.

Problemas complejos que requieren acuerdos entre gobiernos locales, comunidades autónomas, sindicatos, bancos y administraciones.

Pero que en el debate político se reducen a consignas.

Para Gabilondo, esa simplificación no solo es injusta.

También es peligrosa.

Porque bloquea cualquier solución real.


Sánchez como voz de los valores europeos

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Uno de los momentos más llamativos de la conversación fue cuando el periodista valoró la postura internacional del presidente español.

En el contexto de conflictos internacionales y tensiones con Estados Unidos, Pedro Sánchez ha defendido una postura crítica frente a ciertas intervenciones militares.

Para Gabilondo, esta posición no es radical.

Todo lo contrario.

Según él, representa exactamente los valores tradicionales de Europa.

“El discurso de Sánchez es el destilado básico del pensamiento europeo”, afirmó.

Para ilustrarlo, recordó el histórico discurso del político francés Dominique de Villepin ante el Consejo de Seguridad de la ONU en 2003, cuando Francia se opuso a la invasión de Irak.

Aquel discurso se convirtió en un símbolo de la dignidad política europea.

Y para Gabilondo, la postura actual de Sánchez se sitúa en esa misma tradición.


Europa frente a la ley del más fuerte

El periodista también advirtió sobre un fenómeno que considera preocupante.

La erosión de los valores europeos.

Según él, el mundo actual parece regirse cada vez más por una sola regla.

“La ley del más fuerte”.

Un escenario donde el poder militar o económico se impone sobre el derecho internacional.

En ese contexto, Gabilondo cree que Europa debe defender con firmeza los principios que la definieron tras la Segunda Guerra Mundial:

Derechos humanos
Estado de derecho
Multilateralismo

Y advirtió que abandonar esos valores sería una derrota histórica.


El papel de la extrema derecha internacional

Otro de los temas más delicados que abordó fue el crecimiento de movimientos de extrema derecha en Europa.

En el caso español, señaló directamente al partido Vox.

Para Gabilondo, este fenómeno no puede entenderse solo en clave nacional.

Forma parte de un movimiento global que busca debilitar el proyecto europeo.

Un movimiento vinculado a líderes como Donald Trump.

Según su análisis, estas corrientes políticas intentan desmontar regulaciones sociales, ambientales y laborales que consideran obstáculos para el poder económico.


La crisis del periodismo

Pero quizás el diagnóstico más profundo de Gabilondo fue sobre el propio periodismo.

Un oficio que, según él, vive una crisis sin precedentes.

“La prensa vive en pánico financiero”, afirmó.

Las empresas mediáticas tradicionales han perdido gran parte de sus ingresos.

Y eso ha provocado una carrera desesperada por captar audiencia.

En ese contexto han surgido fenómenos como:

las fake news
la manipulación política
la desinformación viral

Según el periodista, muchas redacciones han optado por el sensacionalismo para sobrevivir.


La industria de las fake news

Para Gabilondo, las noticias falsas no son solo errores.

Son una industria.

Un sistema organizado que busca influir en la opinión pública.

Y lo más preocupante, según él, es que muchas personas creen esas mentiras incluso cuando se demuestra que son falsas.

Citando a Albert Einstein, recordó una frase que resume este fenómeno:

“Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.


Un mundo más escéptico… y más crédulo

El periodista hizo una observación especialmente inquietante.

Según él, la sociedad actual vive una paradoja.

Es la más escéptica de la historia.

Pero al mismo tiempo, la más crédula.

Las personas desconfían de instituciones y expertos.

Pero pueden creer cualquier rumor viral en internet.

Ese fenómeno explica el auge de teorías conspirativas como:

el terraplanismo
el negacionismo climático
el movimiento antivacunas


La única salida: periodismo de calidad

Ante ese panorama, Gabilondo no cree que exista una solución fácil.

Las fake news no desaparecerán.

Pero el periodismo sí puede responder.

¿Cómo?

Construyendo espacios de credibilidad.

Medios, periodistas o programas que se conviertan en referencias fiables.

Porque, según él, en medio del caos informativo la ciudadanía acabará buscando a quienes no le fallen.


Una vida dedicada al periodismo

A sus 83 años, Iñaki Gabilondo sigue activo.

Continúa participando en proyectos televisivos y conferencias.

Pero cuando le preguntaron cuál fue la mejor noticia que dio en su vida, respondió con humor:

“La lotería de Navidad”.

Porque cada número premiado es una buena noticia para alguien.

En cambio, las peores noticias que tuvo que dar estuvieron siempre relacionadas con el terrorismo.

Especialmente durante los años más duros de ETA.


Un mensaje final para el periodismo

Antes de terminar, el veterano periodista dejó un mensaje para las nuevas generaciones.

El periodismo exige lo máximo.

No necesariamente ser el mejor.

Pero sí dar el máximo de tu capacidad.

Porque, como recordó, cuando una persona escucha un programa o lee un periódico…

Tiene derecho a esperar lo mejor.