Una entrevista que acabó en autopsia política
Lo que debía ser una entrevista más en la radio española terminó convirtiéndose en algo mucho más peligroso para la derecha:
una autopsia en directo del discurso del Partido Popular sobre la vivienda, la financiación autonómica y el Estado del bienestar.
Isabel Rodríguez, ministra de Vivienda y Agenda Urbana, entró en el estudio sin levantar la voz, sin gestos grandilocuentes, sin gritos.
Y salió dejando al principal entrevistador de la derecha mediática, Carlos Alsina, sin escapatoria argumental, y al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, completamente expuesto.
No fue una bronca.
Fue una demolición técnica.
Feijóo: dos menciones, dos heridas
Rodríguez no necesitó hablar mucho de Feijóo para destruirlo.
Solo lo mencionó dos veces.
Y ambas bastaron.
La primera:
“No tiene ni una sola medida para las personas que viven de alquiler en España.”
La segunda:
“Ese 30% del que presume no soluciona nada.”
Dos frases.
Dos diagnósticos.
Una sentencia.
Mientras millones de españoles viven atrapados en alquileres imposibles, Feijóo no ofrece nada más que discursos.
El gran engaño del “ladrillazo”
Cuando Alsina trató de presentar el plan del PP como una solución, Rodríguez fue quirúrgica:
“Volver al modelo del ladrillazo no garantiza el derecho a la vivienda.”
No se trata de construir por construir.
No se trata de levantar edificios donde apetezca.
Se trata de construir donde hace falta y lo que hace falta.
Y lo que hace falta es una cosa:
un parque público de vivienda.
Eso es lo que el PP jamás quiere.
El dato que mata el relato
Rodríguez lanzó el número que ningún medio conservador quiere repetir:
Más de 7.000 millones de euros en acuerdos con las comunidades autónomas para vivienda.
¿La respuesta de Feijóo?
Llamarlo “una amenaza”.
Rodríguez lo destrozó con ironía:
“Ojalá la Comisión Europea me amenazara con 7.000 millones para vivienda.”
Ese fue el momento en que Feijóo quedó en ridículo.
La gran revelación: el PP no es oposición, es gobierno
Y aquí llegó el golpe definitivo.
Rodríguez recordó algo que la derecha mediática siempre oculta:
Las competencias de vivienda están en manos de las comunidades autónomas y los ayuntamientos.
Y la mayoría están gobernados por el PP.
Es decir:
El PP no es víctima.
El PP es responsable.
Dan licencias.
Gestionan suelo.
Deciden si hay vivienda protegida o no.
Y no la construyen.

Planes, planes y más planes… pero ni una casa
Rodríguez lo dijo sin rodeos:
“No entiendo que cada cierto tiempo nos presenten planes cuando son ellos quienes gobiernan.”
El PP no tiene un problema de ideas.
Tiene un problema de voluntad.
El modelo de financiación: la trampa
Cuando Alsina intentó atrapar a Rodríguez con el principio de ordinalidad, ella no cayó.
No entró en la trampa técnica.
Fue al corazón político:
¿Para qué sirve el dinero?
Porque de nada sirve discutir fórmulas si:
El dinero termina en rebajas fiscales para ricos
En privatizaciones
En beneficios para grandes empresas
Eso no es autonomía.
Eso es saqueo.
21.000 millones más para el Estado del bienestar
Rodríguez soltó la cifra que define este debate:
21.000 millones de euros más para sanidad, educación y vivienda.
Ese es el modelo del Gobierno.
El del PP es otro:
menos impuestos para los poderosos,
menos servicios para la gente.
Feijóo y Vox: el mismo proyecto
Rodríguez no lo dijo directamente, pero quedó claro:
El PP gobierna con Vox en muchas comunidades.
Y Vox no cree en el Estado de las autonomías.
Ni en el Estado del bienestar.
Ese es el proyecto real que se esconde tras los discursos de Feijóo.
Carlos Alsina quedó atrapado
Alsina intentó:
Cambiar de tema
Ir a lo técnico
Enredar con la ordinalidad
Rodríguez volvió una y otra vez a lo esencial:
¿Para qué sirve el dinero?
¿Para quién se gobierna?
Y ahí la derecha no tiene respuesta.
Isabel Rodríguez no gritó.
No insultó.
No teatralizó.
Hizo algo peor para sus rivales:
explicó.
Y cuando explicas:
Feijóo queda desnudo
El PP queda retratado
Y el discurso conservador se derrumba
Eso es lo que ocurrió.
No fue una entrevista.
Fue una demolición en directo.
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