LA IKERIZACIÓN DE TODAS LAS TERTULIAS TELEVISIVAS: CUANDO LA OPINIÓN SE CONVIRTIÓ EN ESPECTÁCULO Y LA DESINFORMACIÓN EN NEGOCIO
Durante años, la televisión ha sido el principal espacio de socialización política en España. Millones de personas han formado su visión del mundo frente al televisor: informativos, debates, tertulias, programas de actualidad. Sin embargo, algo ha cambiado de forma profunda y casi silenciosa. Lo que antes se presentaba como análisis plural, contraste de ideas y periodismo crítico, hoy se parece cada vez más a un ecosistema cerrado donde se repiten los mismos nombres, los mismos discursos, los mismos marcos ideológicos y, sobre todo, las mismas estrategias narrativas.
A este fenómeno se le puede poner un nombre: la ikerización de las tertulias televisivas.
No se trata únicamente de Iker Jiménez como figura concreta, sino de un estilo comunicativo que ha colonizado progresivamente gran parte de la televisión privada y, lo que es más grave, también espacios de la televisión pública. Un estilo que mezcla espectáculo, emocionalidad extrema, conspiración blanda, opinión presentada como hecho, filtraciones interesadas, ausencia de contraste real y una evidente orientación ideológica, normalmente hacia la derecha dura o directamente hacia la ultraderecha.
La ikerización no es solo una cuestión de contenidos. Es una forma de entender la comunicación política.
De la tertulia al plató de combate
Tradicionalmente, la tertulia televisiva se concebía como un espacio donde se sentaban personas con ideologías distintas para debatir sobre temas de actualidad. Podía haber tensión, gritos, interrupciones, incluso momentos grotescos, pero existía una premisa básica: la pluralidad.
Hoy esa pluralidad ha sido sustituida por algo muy distinto: mesas formadas por cinco, seis o siete personas que piensan prácticamente lo mismo, proceden de los mismos medios, comparten las mismas fuentes y repiten los mismos argumentarios.
El resultado es una ilusión de debate. En realidad no hay debate: hay refuerzo mutuo.
Todos asienten.
Todos se interrumpen para decir lo mismo.
Todos se indignan por los mismos temas.
Todos silencian los mismos escándalos.
Lo que se genera no es opinión pública, sino cámara de eco televisiva.
El patrón se repite: siempre los mismos nombres
Uno de los aspectos más llamativos de esta ikerización es la circulación permanente de los mismos tertulianos por distintas cadenas:
Por la mañana, en un programa.
Por la tarde, en otro.
Por la noche, en un tercero.
Y los fines de semana, en un cuarto.
Cambian los platós, los logos y los presentadores, pero las caras son idénticas.
Periodistas vinculados a medios como OkDiario, Libertad Digital, EsDiario, Periodista Digital, The Objective o similares aparecen una y otra vez como “analistas independientes”. Muchos de ellos han trabajado juntos, se conocen, comparten líneas editoriales y, en algunos casos, incluso se coordinan.
No es una conspiración: es una estructura mediática perfectamente reconocible.
Un ecosistema donde se reciclan perfiles ideológicos muy concretos y se excluye sistemáticamente a voces críticas o simplemente disidentes.
El principio de transposición: “poner uno de izquierdas” para fingir pluralidad
Para mantener la apariencia de equilibrio, muchas tertulias aplican una técnica básica: incluir a una persona “de izquierdas”. Pero no una persona con capacidad real de cuestionar el marco del programa, sino una figura cuidadosamente seleccionada:
Alguien con perfil bajo.
Alguien sin capacidad de confrontar.
Alguien que pueda ser interrumpido constantemente.
O alguien que, directamente, también critique más al gobierno que a la oposición.
Es lo que se podría llamar pluralidad decorativa.
Sirve para que el programa pueda decir: “aquí hay de todo”, aunque en la práctica el 90% del discurso vaya en la misma dirección.
Cuando la opinión sustituye a los hechos
Uno de los efectos más peligrosos de la ikerización es la desaparición progresiva del concepto de hecho comprobable.
En muchos programas ya no se distingue entre:
Información verificada.
Rumores.
Filtraciones interesadas.
Opiniones personales.
Especulaciones.
Todo se mezcla en un mismo plano narrativo. Se dice “me llega ahora una información”, se lee un mensaje en el móvil, se alude a “fuentes cercanas”, y eso se lanza al aire sin contraste, sin contexto, sin derecho a réplica.
El espectador recibe relatos, no datos.
Y esos relatos casi siempre benefician a los mismos actores políticos.
La normalización del insulto y la degradación del lenguaje
Otro rasgo clave de la ikerización es la transformación del lenguaje televisivo. Lo que antes habría sido motivo de escándalo hoy se considera entretenimiento:
Insultos personales.
Descalificaciones físicas.
Comentarios machistas.
Burlas constantes.
Ridiculización de adversarios políticos.
Se habla de políticos como “hijos de”, “traidores”, “tontos”, “vendidos”, “corruptos” sin necesidad de pruebas, sin matices, sin responsabilidad.
La televisión, que durante décadas fue un espacio relativamente regulado, se ha convertido en un plató de redes sociales con presupuesto millonario.
La lógica ya no es informar: es viralizar.
El uso sistemático del miedo
La ikerización se alimenta de una emoción principal: el miedo.
Miedo a:
El gobierno.
La inmigración.
Las feministas.
Los jóvenes.
Las redes sociales.
La educación.
La ciencia.
La “ideología de género”.
La “censura”.
La “dictadura progre”.
Todo se presenta como amenaza constante. Todo es crisis. Todo es decadencia. Todo es apocalipsis.
El espectador queda atrapado en un estado emocional permanente de alerta, indignación y rabia.
Y un espectador enfadado es un espectador fácilmente manipulable.
Cuando la televisión pública imita a la privada
Quizá el punto más inquietante de este proceso es cuando la ikerización deja de ser patrimonio de cadenas privadas y se instala también en la televisión pública.
Programas financiados con dinero de todos replican:
Los mismos tertulianos.
Los mismos marcos ideológicos.
Los mismos temas.
Los mismos ataques al gobierno central.
Las mismas narrativas de confrontación.
La televisión pública, que debería ser un espacio de pluralismo, pedagogía democrática y servicio ciudadano, se convierte en una franquicia ideológica más.
Con una diferencia: ahora la pagamos todos.
El caso paradigmático: filtraciones políticas en directo
Uno de los momentos más reveladores de la ikerización es cuando los propios tertulianos reconocen en directo que los partidos políticos les envían argumentarios, correos, mensajes y “informaciones” para que las difundan.
Y lo cuentan sin pudor:
— “Esto nos lo ha mandado el partido.”
— “Esto está circulando por los grupos de periodistas.”
— “Esto lo están moviendo desde dentro.”
Es decir: la propaganda se presenta como noticia.
Sin intermediación.
Sin filtro.
Sin ética.
Sin vergüenza.
De periodistas a influencers políticos
La figura clásica del periodista —alguien que investiga, contrasta, duda, pregunta, incomoda— ha sido sustituida por algo mucho más cercano a un influencer político:
Tiene una marca personal.
Tiene seguidores fieles.
Tiene enemigos claros.
Tiene un discurso emocional.
Tiene un rol casi mesiánico.
No informa: milita.
No analiza: ataca.
No pregunta: afirma.
Y lo hace desde platós con millones de espectadores.
La ilusión de espontaneidad
Una de las claves del éxito de la ikerización es que todo se presenta como espontáneo:
“Yo digo lo que pienso.”
“No me callo nada.”
“Aquí no hay censura.”
“Esto no lo verás en otros medios.”
Pero en realidad el discurso es extraordinariamente homogéneo.
Las mismas frases.
Los mismos conceptos.
Los mismos enemigos.
Las mismas obsesiones.
No es espontaneidad: es repetición ideológica.
El efecto sobre la sociedad
Las consecuencias de este modelo son profundas:
Polarización extrema: todo se reduce a bandos irreconciliables.
Desprestigio del periodismo: ya no se confía en nadie.
Normalización de la mentira: da igual si algo es verdad.
Crisis del pensamiento crítico: la emoción sustituye al razonamiento.
Desinformación estructural: el ciudadano vive en burbujas narrativas.
La televisión ya no forma ciudadanos: produce audiencias ideológicas.
Cuando la desinformación se convierte en espectáculo
La ikerización no busca convencer con argumentos, sino enganchar con emociones.
El formato es siempre el mismo:
Tema polémico.
Titular alarmista.
Tertulianos indignados.
Música dramática.
Gestos teatrales.
Miradas a cámara.
Conclusión cerrada.
No importa si el tema es real, exagerado o directamente falso. Lo importante es que funcione como relato.
Como serie.
Como thriller.
Como conspiración.
Como batalla cultural.
La paradoja final: todos hablan de libertad
Lo más irónico de todo este fenómeno es que se presenta siempre en nombre de la libertad:
Libertad de expresión.
Libertad frente a la censura.
Libertad frente al pensamiento único.
Pero el resultado real es exactamente el contrario: uniformidad ideológica, monopolio de voces y repetición constante de los mismos discursos.
La ikerización no amplía la libertad: la simula.
¿Hay alternativa?
Sí. Pero no vendrá de la televisión tradicional.
Vendrá de:
Medios independientes.
Periodismo de datos.
Plataformas colaborativas.
Educación mediática.
Ciudadanos críticos.
La solución no es apagar la tele, sino aprender a mirarla con distancia.
Preguntarse siempre:
¿Quién habla?
¿De dónde viene?
¿A quién beneficia?
¿Qué se está ocultando?
¿Qué voces faltan?
La ikerización como síntoma de época
La ikerización de las tertulias no es un accidente. Es el reflejo de una época donde:
La política es espectáculo.
La verdad es opcional.
La emoción es negocio.
El conflicto da audiencia.
La desinformación es rentable.
No estamos ante una crisis del periodismo.
Estamos ante una mutación del sistema mediático.
Y mientras sigamos confundiendo tertulia con información, opinión con hechos, espectáculo con análisis, la televisión seguirá dejando de ser un espacio de ciudadanía para convertirse en lo que ya es en muchos casos:
Un plató permanente de propaganda emocional.
News
CARNICERÍA PEPERA CONTRA EMBUSTEROS CÍNICOS: PUENTE, RUFIÁN Y AIZPURUA DEJAN AL PP Y VOX EN RIDÍCULO ABSOLUTO.HH
CARNICERÍA PEPERA CONTRA EMBUSTEROS CÍNICOS: PUENTE, RUFIÁN Y AIZPURUA DEJAN AL PP Y VOX EN RIDÍCULO ABSOLUTO La sesión parlamentaria…
RUFIÁN DESTROZA AL PP Y VOX Y FEIJÓO HACE EL RIDÍCULO DE NUEVO: EL CONGRESO ARDE ENTRE ACUSACIONES, DATOS Y AUTOGOLES HISTÓRICOS.HH
RUFIÁN DESTROZA AL PP Y VOX Y FEIJÓO HACE EL RIDÍCULO DE NUEVO: EL CONGRESO ARDE ENTRE ACUSACIONES, DATOS Y…
JESÚS CINTORA RESPONDE A RAFAEL HERNANDO TRAS SUS INSULTOS A RTVE: “ESTO NO ES TELEPO, ESTO ES LA TELEVISIÓN PÚBLICA”.HH
Lección de periodismo, machismo en prime time y la guerra abierta contra la basura mediática La polémica estalló como una…
AYUSO BALBUCEA ANTE EL ESCÁNDALO: “EL GOLPE MAESTRO DEJARÁ AL NOVIO DE AYUSO Y A MAR SIN TRABAJO”HH
AYUSO BALBUCEA ANTE EL ESCÁNDALO: “EL GOLPE MAESTRO DEJARÁ AL NOVIO DE AYUSO Y A MAR SIN TRABAJO”La Asamblea arde:…
BOMBAZO | FEIJÓO “PILLADO” DESPRECIANDO A LAS VÍCTIMAS DE UN ACCIDENTE FERROVIARIO: GÉNOVA EN PÁNICO TRAS FILTRARSE EL VÍDEO QUE REABRE LAS HERIDAS DE ANGROIS.HH
El Congreso de los Diputados vivió uno de los plenos más tensos, broncos y emocionalmente devastadores de los últimos años….
“JUGADA MAESTRA”: PEDRO SÁNCHEZ HACE TEMBLAR A FEIJÓO Y DESATA EL MAYOR TERREMOTO POLÍTICO AL ANUNCIAR LA FECHA DE LAS ELECCIONES GENERALES.HH
El tablero político español acaba de entrar en fase crítica. Cuando parecía que la legislatura avanzaba entre sobresaltos, comisiones de…
End of content
No more pages to load







