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La investigación judicial sobre la gestión política de la DANA en la Comunidad Valenciana ha entrado en una fase decisiva. Una fase incómoda, tensa y potencialmente explosiva para el Partido Popular. La jueza de Catarroja ha dado un paso que ya nadie puede ignorar: exige a Alberto Núñez Feijóo la entrega íntegra y contextualizada de todos los mensajes intercambiados con Carlos Mazón durante las horas críticas de la catástrofe.

No fragmentos. No selecciones. No pantallazos sueltos validados ante notario.

Todo. Con contexto. Sin filtros.

Y ese gesto judicial ha provocado lo que en Génova nadie se atreve a verbalizar en público: pánico político.

Un auto que desmonta una estrategia

Durante meses, el líder del Partido Popular ha insistido en un discurso de voluntariedad, transparencia y colaboración con la justicia. Aseguró no haber borrado mensajes. Aseguró no tener nada que ocultar. Aseguró que acudiría a donde hiciera falta.

La jueza ha respondido con una lógica demoledora.

En un solo auto, ha desmontado la maniobra defensiva basada en tres pilares:

La entrega parcial de mensajes
La validación notarial como escudo
La declaración telemática para evitar impacto mediático

El mensaje judicial es claro: no se investiga una imagen, se investiga una verdad.

¿Por qué ahora exige los mensajes de Feijóo?

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El detonante es clave. Tras analizar los mensajes enviados por Carlos Mazón, la magistrada detecta que faltan piezas esenciales del puzzle. Porque una conversación no se entiende con una sola voz.

Si Mazón escribe, alguien responde.

Y ese alguien es el presidente del principal partido de la oposición.

Por eso, la jueza no se conforma con lo recibido. Exige las conversaciones completas, sin selección previa, sin interpretación política, sin intermediarios.

El día de la DANA: minuto a minuto

Los mensajes que ahora están bajo lupa se intercambiaron mientras la Comunidad Valenciana vivía una de las mayores tragedias de su historia reciente.

19:59 – Feijóo inicia el contacto tras conocer la magnitud del temporal.
20:08 – Mazón responde alertando de que la situación empeora por minutos.

A esa hora:

Ya había decenas de muertos.
Municipios enteros estaban inundados.
Los servicios de emergencia estaban desbordados.

Sin embargo, la alerta masiva a la población no llegó hasta las 20:11, cuando el 76% de las llamadas de auxilio ya se habían producido.

El mensaje que puede cambiarlo todo

Hay un punto concreto que obsesiona a víctimas, juristas y analistas:

👉 ¿Le dijo Feijóo a Mazón que pidiera —o que no pidiera— el estado de emergencia nacional?

Esa respuesta no es simbólica. Es política. Es jurídica. Y puede ser devastadora.

Porque marcaría la frontera entre la incompetencia y la responsabilidad compartida.

La noche del caos

Mientras los mensajes circulaban:

Puentes colapsaban.
Barrancos se desbordaban.
La A-3 quedaba inundada.
Utiel, Requena, la Ribera Alta y la Hoya de Buñol entraban en colapso.

A las 20:28, Mazón llega al CECOPI.

Entre las 21:15 y las 21:44, intenta contactar con Feijóo para conseguir el teléfono del presidente de Telefónica. Las comunicaciones estaban cayendo.

A las 22:00, confiesa que están desbordados y que hay una cifra alta de desaparecidos.

Y a las 23:25, llega el mensaje más duro:

“Ya están apareciendo muertos en Utiel y van a aparecer bastantes más. Un desastre va a ser esto, Presi.”

La gran contradicción

Durante meses, Mazón sostuvo que no supo de la existencia de víctimas mortales hasta la madrugada.

Los mensajes dicen otra cosa.

Y ahí está el problema.

Porque si lo sabía…

👉 ¿Por qué no se activaron antes todos los mecanismos?
👉 ¿Por qué se negó durante tanto tiempo la responsabilidad?
👉 ¿Por qué se culpó a terceros?

El papel del Gobierno central

Las conversaciones conocidas desmontan otro relato:

La UME estaba disponible desde primera hora.
Margarita Robles ofreció medios.
La vicepresidenta primera ofreció “todo el Estado a disposición”.
Pedro Sánchez escribió directamente a Mazón.

La respuesta fue siempre la misma: “De momento está todo bien”.

Y eso también está documentado.

Víctimas: nueve meses esperando la verdad

Las asociaciones de víctimas llevan nueve meses y medio reclamando los mensajes completos.

No buscan espectáculo.

Buscan saber:

Quién sabía qué.
Cuándo lo supo.
Y por qué no actuó.

Para ellas, que Feijóo no entregue todo solo puede significar una cosa: hay algo que no encaja.

Transparencia o colapso político

Feijóo insiste en que no es investigado, sino testigo.

Es cierto.

Pero también lo es que la transparencia no se mide por la obligación legal, sino por la voluntad real.

Ahora ya no hay margen para el relato.

O entrega los mensajes íntegros.

O quedará la sospecha.

Epílogo: cuando el silencio pesa más que las palabras

No estamos ante una guerra de titulares.

Estamos ante 230 víctimas mortales.

Y ante una pregunta que sigue flotando en el aire:

👉 Si no hay nada que ocultar… ¿por qué cuesta tanto mostrarlo todo?

La jueza ha hablado.

Ahora, le toca responder a la política.