El refugio blanco de Felipe VI: esquí, gastronomía y lujo discreto en Baqueira Beret

Pistas de nieve impecables, restaurantes de altura y un ‘après-ski’ vibrante, la estación del valle de Arán vuelve a convertirse en uno de los destinos más deseados.

 

El rey Felipe VI esquiando en la estación de Baqueira Beret

 

 

 

La imagen ya forma parte del paisaje habitual del invierno: el rey Felipe VI deslizándose por las pistas de Baqueira Beret. Estos días, el monarca ha vuelto a elegir la estación del valle de Arán para disfrutar de una escapada de esquí, confirmando una tradición que se remonta a su infancia.

 

No es casualidad: pocas estaciones combinan como esta la calidad de la nieve, el ambiente y esa mezcla de discreción y vida social que la han convertido en el gran refugio blanco de la realeza y de muchos amantes del esquí.

 

La pasión de la familia real española por la nieve es bien conocida. Desde hace décadas encuentran aquí el lugar perfecto para desconectar durante unos días y practicar el deporte favorito del rey.

Felipe VI heredó la afición por el esquí de sus padres –especialmente del rey Juan Carlos– y Baqueira siempre ha sido el destino elegido para muchas de las vacaciones familiares de invierno.

Este año, además, las condiciones acompañan. Las últimas nevadas han dejado un espectacular manto blanco en todo el Pirineo leridano, con espesores y una calidad de nieve que no se recordaban desde hace tiempo.

La estación continúa ampliando su dominio esquiable, con nuevas pistas que se suman a una oferta que ronda los 175 kilómetros para la práctica del esquí y que la consolidan como la estación más grande y visitada de España.

Hotel Eurostars La PletaHotel Eurostars La Pleta

La Pleta, el refugio más discreto del valle

 

En sus escapadas al valle de Arán, la familia real suele alojarse en una casa situada en la exclusiva urbanización La Pleta, a unos 1.700 metros de altitud.

Construida en piedra, madera y pizarra siguiendo el estilo tradicional aranés, la vivienda se integra perfectamente en el paisaje de montaña.

El chalet, de unos 200 metros cuadrados distribuidos en tres alturas, es un refugio acogedor donde las chimeneas, la madera y las vistas a las montañas nevadas crean el escenario perfecto para descansar después de un día de esquí.

La zona forma parte de uno de los enclaves residenciales más exclusivos del valle. Junto a la urbanización Pleta de Nheu se encuentra también el hotel cinco estrellas Eurostars La Pleta, con spa y varios restaurantes que van desde la cocina catalana hasta propuestas japonesas o especialidades alpinas como la raclette y la fondue, platos que saben especialmente bien tras una jornada en las pistas.

La velada de Don Felipe VI en un gastrobar de Baqueira durante su escapada  a la nieve

De la pista al aperitivo: jamón ibérico a 1.800 metros

 

En Baqueira el esquí se vive también a través de la gastronomía.

Entre las paradas imprescindibles destaca el Cinco Jotas Grill, situado a 1.800 metros de altitud, donde el jamón ibérico de bellota y las carnes a la parrilla se convierten en el mejor plan para recuperar fuerzas entre bajada y bajada.

Situado a 1.800 metros de altitud, Cinco Jotas Grill Baqueira combina la excelencia de los productos Cinco Jotas con la magia de las montañas nevadas del
Pirineo catalán.Situado a 1.800 metros de altitud, Cinco Jotas Grill Baqueira combina la excelencia de los productos Cinco Jotas con la magia de las montañas nevadas del Pirineo catalán.

El restaurante se ha convertido en uno de los lugares más codiciados de la estación, con una carta que gira en torno al producto ibérico –croquetas de jamón, presa o secreto a la brasa– acompañados de una cuidada selección de vinos.

 

Un pequeño lujo gastronómico con vistas a las montañas que resume bien el espíritu del lugar: esquiar, parar, compartir mesa y volver a las pistas.

 

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El après-ski más chic de la estación

 

Cuando termina la jornada en la nieve, la vida social se traslada al après-ski. Uno de los espacios más animados es el Moët Winter Lounge, convertido en uno de los puntos de encuentro más elegantes de la estación.

Copas de champán, música y vistas a las pistas crean el ambiente perfecto para prolongar la tarde después de esquiar.

Moët Winter Lounge
 

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El valle también cuenta con restaurantes que se han convertido en clásicos. En Casa Irene, en Arties, se sirve una de las ollas aranesas más celebradas de la zona, junto a platos como foie gras con huevo escalfado o gallo del Gers con peras especiadas.

También destacan las cocinas de Casa Turnay, Era Torrada o María Ademá en el pequeño pueblo de Unha.

Para un plan más informal, la Taberna Urtau sigue siendo el gran templo del pincho en el valle, con su barra repleta de bocados y vinos, mientras que Escornacrabes, en Baqueira 1500, es famoso por sus hamburguesas y crepes.

Para terminar el día, el sitio de moda en el valle es, sin duda, Fandango Baqueira.

Esta típica casa aranesa, situada en Salardú, organiza un après-ski muy animado, con DJ y gran ambiente, al que muchos esquiadores llegan directamente desde las pistas. En su restaurante se sirven platos de montaña con setas, pato y foie, además de buenos vinos, todo acompañado de música y diversión hasta altas horas de la madrugada.

Música en la nieve: el festival que convierte la estación en una fiesta

 

Pero la nieve no es el único motivo para mirar hacia Baqueira… La estación también se ha convertido en uno de los escenarios musicales del invierno.

Cada temporada acoge el Polar Sound Occident, un festival que combina jornadas de esquí durante el día con conciertos y sesiones de DJ al caer la tarde.

Polar Sound
Polar Sound

Los días 13 y 14 de marzo, artistas como Lori Meyers, Taburete, Siloé, Sexy Zebras o Juan Magán pondrán banda sonora a uno de los festivales más esperados de la temporada, donde el plan perfecto combina esquiar durante el día y disfrutar de la música al caer la tarde.

Una fórmula que resume bien lo que hoy representa Baqueira: un destino donde la nieve es solo el principio. Porque aquí el invierno se vive en las pistas, pero también alrededor de una buena mesa, con una copa en el après-ski o escuchando música bajo las estrellas.