Marta Flich y Gonzalo Miró en 'Directo al grano'

Desde su aterrizaje en Televisión Española al inicio de la temporada televisiva, Marta Flich se ha convertido en uno de los nombres más comentados del panorama mediático español. Su fichaje por la cadena pública, tras una etapa consolidada en Mediaset, no solo supuso un cambio profesional relevante, sino también un movimiento simbólico que reabrió el eterno debate sobre la objetividad, la pluralidad y el papel de TVE en el contexto político actual. A todo ello se suma un elemento humano que despierta gran curiosidad entre la audiencia: su relación profesional —y personal— con Gonzalo Miró, con quien comparte plató en Directo al grano.

En una entrevista reciente, la presentadora ha hecho balance de sus primeros meses en La 1, ha respondido sin rodeos a las acusaciones de politización lanzadas contra el ente público y, además, ha hablado con naturalidad de cómo es su vínculo con Miró lejos de los focos y las cámaras. Un retrato completo de una comunicadora que no rehúye la polémica y que reivindica su espacio con argumentos, datos y convicción.

Un estreno bajo lupa: el desembarco de Directo al grano

El estreno de Directo al grano no fue precisamente cómodo. El programa llegó para ocupar una franja considerada durante años como “maldita” en las tardes de La 1, un horario marcado por formatos que no lograron cuajar y por una competencia feroz. A ello se sumó un contexto político especialmente sensible, en el que cualquier movimiento de TVE es interpretado, por algunos sectores, como una maniobra ideológica.

Sin embargo, contra todo pronóstico, el programa ha conseguido asentarse en la parrilla y encontrar su público. Para Marta Flich, la clave del éxito reside en una combinación de factores: el tono, el ritmo, la diversidad de contenidos y, sobre todo, la química entre sus presentadores. “Es un producto interesante, moderno y dinámico. Ofrecemos contenido variado, y la personalidad de Gonzalo y la mía también aporta”, explica la periodista, convencida de que el formato ha sabido conectar con una audiencia que buscaba algo distinto.

Marta Flich y Gonzalo Miró: complicidad dentro y fuera del plató

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Uno de los aspectos que más atención ha generado desde el estreno del programa es la relación entre Marta Flich y Gonzalo Miró. Su complicidad en pantalla es evidente, pero ¿qué ocurre cuando se apagan las cámaras? La presentadora lo explica con cercanía y humor: “Tiene un gran sentido del humor, pero lo malo es que siempre me hace reír en el momento que me tengo que poner seria. Estamos genial juntos”.

Lejos de alimentar rumores o dramatismos, Flich describe una relación basada en el respeto, la admiración mutua y una dinámica natural que se traslada al directo. Esa espontaneidad, según ella, es precisamente uno de los ingredientes que el público percibe y agradece. No se trata de forzar un personaje ni una narrativa artificial, sino de dejar que la relación fluya con autenticidad.

De Mediaset a TVE: una decisión meditada

El paso de Marta Flich de Mediaset a TVE no fue una huida improvisada ni un movimiento impulsivo. Tras anunciar su salida de Todo es mentira, la presentadora recibió ofertas tanto de Atresmedia como de la propia Mediaset. Sin embargo, su decisión final estuvo marcada por un deseo muy concreto: volver al directo diario.

“Lo que más me apetecía era hacer un programa en directo y que fuese diario”, confiesa. TVE le ofrecía esa posibilidad, junto con un proyecto que encajaba con su momento profesional y personal. El cambio, reconoce, supuso entrar en “otro universo”, una nueva etapa en la que también se cerraron vínculos del pasado.

Sobre su relación con Risto Mejide, con quien compartió años de trabajo, Flich es clara y sincera: ya no mantienen contacto. “Con la gente que ves todos los días haces una relación más cercana, pero ahora estoy en otro universo”, explica, dejando claro que los ciclos profesionales, como los personales, también se cierran.

La defensa de TVE frente a las acusaciones de politización

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Uno de los ejes centrales de las declaraciones de Marta Flich es su defensa férrea de la objetividad de Televisión Española. Las críticas que acusan a la cadena de estar “al servicio” del Gobierno de Pedro Sánchez no son nuevas, pero sí especialmente intensas en el actual contexto político.

Para la presentadora, estos ataques carecen de fundamento real. “Es una cadena objetiva”, afirma con rotundidad. “Se habla de lo que está pasando, porque hemos hablado de los problemas del Gobierno y los de la oposición. Lo hemos contado todo y hemos dedicado el mismo tiempo”.

Flich insiste en que el periodismo debe basarse en datos y hechos, no en etiquetas. “Cuando lo cuentas objetivamente, analizas los datos y son los que son. Las conclusiones hay que sacarlas a partir de los datos”, subraya, rechazando términos despectivos como “Telepedro”, que, a su juicio, buscan desacreditar sin argumentos.

Audiencia joven y transversal: el verdadero dato incómodo

Uno de los aspectos que más reivindica Marta Flich es el perfil de audiencia de Directo al grano. Lejos de dirigirse únicamente a un público ideologizado, el programa ha conseguido atraer a jóvenes y a espectadores de comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular, como Madrid.

“Nos ven jóvenes, que es un dato fundamental”, destaca. Para ella, este dato desmonta el argumento de que TVE solo habla a una parte de la sociedad. “También nos ve mucha gente en comunidades autónomas donde gobierna el PP. Creo que hay un interés bastante transversalizado”.

Según Flich, el programa ha sabido cubrir un hueco que existía en el panorama televisivo: el de una parte de la audiencia progresista que no se sentía representada, pero sin caer en el sectarismo. “Había un hueco que se estaba dejando al margen. No se sentían identificados y han encontrado un punto de vista que no se lo daban en otros sitios”, explica.

“El argumento es vacío y se define por sí mismo”

La presentadora no se limita a defender su programa; también reflexiona sobre el clima mediático actual. Para ella, cuando se recurre a etiquetas para desacreditar el trabajo de una cadena pública, se demuestra la debilidad del argumento. “Intentar desprestigiar el trabajo de tantos profesionales me parece un error. Quien lo hace, se autodefine”, sentencia.

En su opinión, las críticas más virulentas aparecen precisamente cuando TVE empieza a crecer y a competir de tú a tú con las cadenas privadas. “Cuando TVE crece, molesta a todo el mundo que no sea TVE”, apunta, señalando que el éxito de la cadena pública genera incomodidad en un mercado altamente competitivo.

La respuesta a Mariló Montero y el pluralismo interno

Otra de las polémicas recientes que ha querido abordar Marta Flich es la afirmación de Mariló Montero, quien aseguró que los presentadores de TVE “son de izquierdas”. La respuesta de Flich es elegante y conciliadora: “Es una opinión de Mariló Montero, no es el BOE, es su opinión y es muy respetable”.

Lejos de entrar en un enfrentamiento personal, la presentadora pone el acento en la diversidad real que existe dentro de la cadena. “Yo creo que aquí hay de todo”, afirma, recordando además que la propia Montero ha participado recientemente en programas de TVE y se ha mostrado satisfecha con la experiencia.

Flich aprovecha para humanizar a su compañera y destacar su lado más cercano: “En las distancias cortas es una tía divertidísima”. Un comentario que rebaja la tensión y refuerza la idea de que, más allá de las opiniones políticas, el respeto profesional debe prevalecer.

Una TVE en transformación

Para Marta Flich, el crecimiento de TVE en los últimos años no es casual, sino el resultado de una transformación profunda en su oferta de contenidos. La cadena pública ha apostado por formatos más ágiles, voces reconocibles y una programación capaz de competir en un entorno cada vez más fragmentado.

En ese contexto, Directo al grano se presenta como un ejemplo de esa nueva etapa: un programa que no renuncia al análisis político, pero que lo hace desde un lenguaje accesible, con ritmo televisivo y con presentadores que conectan con la audiencia.

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Mirando al futuro con convicción

Tras su primer trimestre en TVE, Marta Flich se muestra satisfecha, pero no complaciente. Es consciente de que el escrutinio será constante y de que cada paso que dé será analizado con lupa. Aun así, afronta el futuro con la tranquilidad de quien cree en lo que hace.

Su defensa de la cadena pública no es solo profesional, sino también ética. Para ella, el periodismo debe incomodar cuando es necesario, reflejar la realidad con honestidad y resistir las presiones externas. Y si eso genera críticas, las asume como parte del oficio.

Entre la complicidad con Gonzalo Miró, el respaldo de una audiencia diversa y la convicción de estar en el lugar adecuado, Marta Flich consolida así una etapa clave de su carrera. Una etapa marcada por la exposición, la polémica y, sobre todo, por la firme decisión de no callar cuando considera que la verdad y el trabajo bien hecho merecen ser defendidos.