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Cuando el Parlamento se convierte en un campo de batalla

Lo que debía ser una comparecencia parlamentaria para esclarecer responsabilidades políticas sobre la gestión de la DANA terminó convirtiéndose en algo muy distinto: una guerra abierta por el relato, un enfrentamiento descarnado entre versiones, acusaciones cruzadas, silencios incómodos y, sobre todo, una avalancha de mentiras que, según la oposición, han sido fabricadas desde la cúpula del Partido Popular.

La sesión fue tensa desde el primer minuto. Las formas parlamentarias se rompieron. Los decibelios subieron. Los argumentos se mezclaron con reproches personales. Pero detrás del ruido había algo mucho más grave: la utilización política de una tragedia con víctimas mortales.

Óscar Matute, diputado de EH Bildu, lo resumió con una frase que resonó en todo el debate:

“Lo que hizo Feijóo fue menospreciar el objetivo de esta comisión: dar respuestas políticas para que esto no vuelva a pasar.”

Y a partir de ahí, la comparecencia dejó de ser un trámite institucional para transformarse en un juicio político al líder del Partido Popular.

El choque entre Matute y Gallego: formas contra fondo

Feijóo mâu thuẫn với Bildu và Rufián, người cáo buộc ông che đậy cho một "kẻ giết người và một kẻ tâm thần" | El Correo

El primer gran momento de tensión llegó con el cruce entre Óscar Matute y el periodista Javier Gallego. Gallego defendía que, más allá del ruido, Feijóo había salido reforzado de la sesión. Que la estrategia del barro, del insulto y de la provocación había vuelto a funcionar.

Matute, visiblemente molesto, rechazó esa lectura:

“Yo soy muy educado siempre, incluso cuando me vierten barbaridades en la cara. Pero lo que hizo Feijóo ayer fue tapar su ignorancia con arrogancia.”

Gallego replicó que, en el fondo, el discurso de Feijóo había sido políticamente correcto. Que quizá no en las formas, pero sí en el mensaje.

La respuesta de Matute fue demoledora:

“Podría haberle respondido con muchas cosas, pero no lo hice por respeto a las víctimas. Porque aquí no se trata de ganar un debate, sino de verdad, justicia y reparación.”

En ese momento, el debate ya no giraba solo en torno a la DANA, sino sobre el uso de ETA como arma política, sobre la manipulación emocional y sobre la estrategia del ruido.

ETA, DANA y la estrategia del desvío

Uno de los elementos más polémicos de la comparecencia fue la insistencia de Feijóo en introducir el tema de ETA en un debate que, en teoría, debía centrarse exclusivamente en una catástrofe natural.

Matute fue claro:

“Hoy estamos hablando de ETA en lugar de estar hablando de la DANA. Esa es la estrategia: el ruido, el lodo, el desvío.”

Una estrategia que, según reconocía incluso Gallego, suele funcionar electoralmente.

“Al final esta estrategia gana. Da votos.”

Y esa es precisamente la clave del asunto: no se trata de esclarecer responsabilidades, sino de controlar la agenda, de desplazar el foco, de convertir un debate técnico y humano en una batalla ideológica.

Las siete mentiras de Feijóo

La pifia de Maroto ante Feijóo: 'Un líder de la oposición que no hacía de  líder de la oposición'

La oposición llegó a enumerar hasta siete mentiras en la comparecencia de Feijóo. Pero tres de ellas se convirtieron en el eje central del desmontaje político y judicial.

Primera mentira: “No hubo información”

Feijóo sostuvo que los organismos responsables no avisaron a tiempo de lo que se avecinaba. Que falló la información.

La realidad judicial dice lo contrario.

El auto de la jueza de la DANA, refrendado por seis magistrados de la Audiencia Provincial de Valencia, establece como verdad judicial que:

La AEMET avisó desde el día 26 al 29.

La Confederación Hidrográfica del Júcar emitió alertas.

Los técnicos del 112 transmitieron información suficiente.

Pilar Bernabé, delegada del Gobierno en Valencia, lo explicó con datos:

“La Generalitat activó la alerta hidrológica a las 12:30 como consecuencia directa de los avisos del Júcar. A las 11:45 ya había alerta en el río Magro.”

Además, durante la reunión del CECOPI se registraron 19.000 llamadas al 112, que no fueron trasladadas en su totalidad a la mesa de coordinación.

Decir que no había información, según Bernabé, es “pura ficción”.

Segunda mentira: “El Gobierno abandonó a la Generalitat”

Feijóo afirmó que el Ejecutivo central actuó contra la Generalitat Valenciana y se desentendió de la gestión.

La realidad jurídica establece algo muy concreto:
en el nivel 2 de alerta, el mando es autonómico.
En el nivel 3, pasa al Gobierno central.

Mazón nunca activó el nivel 3.

Por tanto, el responsable último de la gestión fue siempre la Generalitat.

Y, paradójicamente, los propios WhatsApps de Mazón con Feijóo desmienten el discurso del abandono:

“Tenemos todo lo que necesitamos. La UME está aquí.”

Incluso agradecimientos públicos al Gobierno central por su rapidez y colaboración.

Tercera mentira: “Entregué voluntariamente los WhatsApps”

Feijóo afirmó que entregó sus mensajes en cuanto los tuvo.

La realidad es que:

Los WhatsApps estaban registrados ante notario el día 22.

Fueron entregados el día 24, en Nochebuena.

Tras ser requeridos por la jueza para que los entregara completos.

Dos días guardados en un cajón.
El día elegido: plena Nochebuena, para minimizar impacto mediático.

No fue espontáneo. Fue estratégico.

Pilar Bernabé: “Feijóo es el padre de todas las mentiras”

Entrevista a Pilar Bernabé, delegada del Govern - Revista Saó

La intervención de Pilar Bernabé fue uno de los momentos más duros del debate.

“No puedo dejar de pensar que Feijóo es el padre de todas las mentiras. El que puso en marcha la máquina del fango en Valencia.”

Bernabé desmontó una por una las afirmaciones del líder del PP:

La UME fue ofrecida desde las 12:26.

Hay audios de la consellera de Emergencias reconociéndolo.

Hay grabaciones, llamadas, mensajes y hemeroteca.

Y lanzó la pregunta clave:

“¿Cómo es posible decir que no había información cuando ellos mismos activaron las alertas?”

Para Bernabé, no se trata de dos relatos enfrentados, sino de datos contra propaganda.

“No es una confrontación de versiones. Es confrontar la realidad con la mentira.”

Mazón, el eslabón protegido

Uno de los aspectos más inquietantes del relato de Matute fue la protección política de Carlos Mazón, presidente de la Generalitat.

Según explicó, Mazón mintió en sede parlamentaria al afirmar que no supo de los fallecidos hasta las 5:30 de la mañana.

Sin embargo, existen testimonios y documentos que indican que:

A las 12:30 ya hablaba de decenas de muertos.

Lo dijo públicamente al salir del CECOPI.

Mentir en una sede parlamentaria puede tener carácter penal.

Y, aun así:

Mazón sigue siendo diputado del PP.

Sigue afiliado.

Sigue protegido por Feijóo.

“Esa es su catadura moral”, sentenció Matute.

La verdadera batalla: no es la DANA, es el poder

Lo más revelador de toda esta historia no es quién gritó más o quién fue más educado. Es el desplazamiento sistemático del debate.

De la gestión de una tragedia con víctimas mortales
a la utilización de ETA
a la guerra de relatos
a la propaganda electoral.

Como reconocía el propio Feijóo en otra ocasión:

“Preocúpate por el relato.”

No por la verdad.
No por las víctimas.
No por las responsabilidades.

Por el relato.

La justicia ya ha hablado, la política no

Lo más incómodo para el Partido Popular es que, por primera vez, no solo la oposición política desmiente a Feijóo, sino la justicia.

Autos judiciales.
Informes técnicos.
Declaraciones bajo juramento.

Todo apunta en la misma dirección:
hubo información suficiente,
hubo fallos de gestión,
y hubo una estrategia de manipulación posterior.

Pero la política sigue negándolo.

Dos DANA, dos realidades

Gallego lo resumió con una frase inquietante:

“Vamos a tener dos danas, no una.”

La DANA judicial, con datos, autos y responsabilidades.

La DANA política, con barro, ruido y propaganda.

Y en medio, las víctimas.

Familias que no quieren relatos.
Quieren explicaciones.
Quieren responsabilidades.
Quieren que no vuelva a pasar.

El uso del dolor como herramienta electoral

Quizá lo más grave de todo este episodio es que confirma una tendencia cada vez más clara en la política española: la instrumentalización del dolor.

Víctimas de ETA.
Víctimas de la DANA.
Víctimas de accidentes ferroviarios.

Todas convertidas en munición discursiva.

No para hacer justicia, sino para ganar posiciones.

Epílogo: cuando el fango sustituye a la verdad

La comparecencia de Feijóo pasará a la historia no como un ejercicio de rendición de cuentas, sino como un manual de guerra comunicativa.

Desviar el foco.
Introducir temas ajenos.
Victimizarse.
Negar evidencias.
Controlar tiempos mediáticos.

Y mientras tanto, la verdad judicial avanza lentamente, muy por detrás del ruido político.

Óscar Matute lo dijo sin rodeos:

“Primero está el pueblo. Después, en todo caso, el partido.”

En este caso, todo parece indicar que el orden se ha invertido.

Y que la DANA ya no es solo una tragedia natural, sino también un espejo brutal de cómo la política puede convertir el dolor colectivo en una simple pieza más del tablero electoral.