"El entrar en especulaciones sobre la rodilla de Mbappé por lo de Talavera  es ventajista"

“Mbappé puso en juego su físico por un récord de chatarra, fue una irresponsabilidad”

La lesión de Kylian Mbappé ha vuelto a sacudir al Real Madrid. No solo por lo que supone perder, aunque sea temporalmente, a su jugador más determinante, sino porque ha reactivado un debate incómodo que el club parecía haber enterrado:

la gestión del vestuario, el poder real del entrenador y hasta qué punto las decisiones deportivas están siendo tomadas con la cabeza fría o con el pulso acelerado por la presión.

Lo ocurrido con Mbappé no es una simple anécdota médica. Es el síntoma de algo más profundo.

Un esguince que duele más de lo que parece

El esguince sufrido por el delantero francés ha llegado acompañado de una frase que ha resonado con fuerza en el análisis posterior:

“Mbappé puso en juego su físico por un récord de chatarra, fue una irresponsabilidad”. La sentencia, firmada por José Manuel Oliván, no solo apunta al jugador, sino que salpica directamente al cuerpo técnico y, en especial, a Xabi Alonso.

Porque aquí la cuestión no es solo si Mbappé debía jugar o no. La pregunta es: ¿quién debía haberle dicho que no?

El partido contra el Talavera: cuando el contexto importa

“El entrar en especulaciones sobre la rodilla de Mbappé por lo de Talavera es ventajista”

El encuentro ante el Talavera, aparentemente intrascendente en términos deportivos, se ha convertido en el epicentro de la polémica.

Mbappé disputó los 90 minutos con el objetivo de alcanzar un récord personal, uno de esos registros modernos que nacen al calor de estadísticas infladas, calendarios imposibles y una obsesión creciente por el rendimiento individual.

Pablo Pinto fue especialmente claro en La Tribu:

“Después de lo que hizo Mbappé de jugar 90 minutos por un récord con trascendencia cero, no tiene sentido volver a quejarse del calendario”.

Y no le falta razón. El discurso contra la saturación de partidos pierde fuerza cuando las propias estrellas fuerzan la máquina por logros simbólicos que no cambian absolutamente nada en la historia del club.

¿Récord histórico o simple vanidad?

Kylian Mbappé scores again as Real Madrid win tense El Clasico - Sports - France 24

El concepto de “récord de chatarra” no es casual. Se refiere a esos hitos creados artificialmente —máximo goleador en un año natural, más minutos consecutivos, rachas infladas por competiciones menores— que no tienen un impacto real en títulos, clasificaciones ni legado colectivo.

José Manuel Oliván fue contundente:

“Un récord de chatarra con el invento ahora del año natural no tiene sentido el forzar a tu mejor jugador”.

Y la pregunta surge sola: ¿vale la pena arriesgar al activo más valioso del Real Madrid por algo así?

Xabi Alonso, en el centro del huracán

Buena parte del foco se ha desplazado hacia Xabi Alonso. Javier Tintó no dudó en señalarlo directamente:

“La culpa de todo esto la tiene Xabi Alonso. El entrenador es el que tiene que frenar a los futbolistas”.

En el fútbol moderno, el entrenador no solo diseña tácticas. Es, o debería ser, la última barrera entre el deseo del jugador y el interés colectivo.

Y aquí es donde surge la gran duda:


¿Tiene Xabi Alonso la autoridad suficiente para decirle “no” a Mbappé?

Un banquillo sin alternativas… o sin valentía

Uno de los argumentos más repetidos ha sido la supuesta falta de alternativas. Pero Oliván desmontó esa idea rápidamente:

“Xabi Alonso ha de tener alternativas en ese banquillo para jugar contra el Talavera sin Mbappé”.

Si el Real Madrid no puede permitirse descansar a Mbappé en un partido menor, entonces el problema no es solo de planificación, sino de dependencia extrema. Y eso, en un club que presume de fondo de armario, resulta alarmante.

El contexto emocional del entrenador

David Bernabéu introdujo un matiz clave:

“Alonso pensó en él porque estaba en apercibimiento de destitución”.

Aquí el debate se vuelve aún más incómodo. Si el entrenador alineó a Mbappé no por necesidad deportiva, sino por miedo, la decisión deja de ser técnica y pasa a ser personal. Jugarse el físico de tu estrella para salvar tu puesto es una línea peligrosa.

Kylian Mbappé durante el entrenamiento de puertas abiertas

Mbappé también eligió jugar

Cầu Thủ Mbappé Là Ai? Hành Trình Từ Thần đồng Nước Pháp đến Siêu Sao Thế Giới

José Luis Sánchez fue claro al repartir responsabilidades:

“Mbappé quiso jugar ese partido porque tenía el récord cerca”.

Nadie obligó al francés. En el fútbol de élite, las estrellas también toman decisiones pensando en su propio relato. Y como apuntó Sánchez, “todos los futbolistas piensan en sí mismos por encima del colectivo”.

Eso no convierte a Mbappé en villano, pero sí lo sitúa como parte activa del problema.

La lesión y el oportunismo mediático

Sánchez también lanzó una advertencia:

“Entrar ahora en especulaciones sobre su rodilla es ventajista”.

Y tiene razón. No todas las lesiones se pueden rastrear hasta un único partido. El calendario es una aberración, como recordó, y los ejemplos sobran: PSG, Liverpool, Manchester City… todos con enfermerías saturadas.

Pero eso no elimina la pregunta de fondo: ¿se pudo evitar este riesgo concreto?

Un debate que trasciende al Real Madrid

Lo de Mbappé es solo un caso más en una tendencia preocupante: futbolistas exprimidos hasta el límite, entrenadores atrapados entre resultados y supervivencia, y clubes que denuncian el calendario mientras participan activamente en su propio desgaste.

El caso recuerda a situaciones recientes con jóvenes talentos como Lamine Yamal, citado por Oliván:

“Tampoco lo entendí con Lamine en Guadalajara”.

La historia se repite. Cambian los nombres, pero no el patrón.

¿Quién manda realmente en el vestuario?

La gran pregunta que deja este episodio es inquietante:
¿manda el entrenador, manda la estrella o manda la narrativa?

Si el técnico no puede proteger al jugador de sí mismo, si el jugador prioriza un récord menor y si el club no interviene, el sistema entero falla.

Consecuencias deportivas inmediatas

En lo estrictamente deportivo, el Real Madrid pierde a Mbappé en un tramo clave de la temporada. Ajustes tácticos, pérdida de gol, reconfiguración ofensiva… todo eso es asumible. Lo verdaderamente grave es el mensaje interno: nadie frenó algo que muchos veían venir.

Una lección que el Madrid debe aprender

El fútbol castiga la improvisación. Y esta lesión, más allá de su gravedad real, deja una lección clara:
los grandes clubes no se construyen solo con estrellas, sino con decisiones impopulares tomadas a tiempo.

Porque a veces, decirle “no” a Mbappé hoy es la única forma de tenerlo mañana.

Y esta vez, nadie se atrevió a hacerlo.