
La tragedia ferroviaria de Adamuz, con 45 fallecidos, ha abierto una brecha polĂtica inesperada dentro del Partido Popular. Mientras Juanma Moreno Bonilla pide respeto y silencio institucional, Isabel DĂaz Ayuso lanza teorĂas de conspiraciĂłn y acusaciones al Gobierno. En paralelo, Ernesto Ekaizer y varios analistas denuncian una estrategia de crispaciĂłn que revive los fantasmas del 11-M.
Adamuz: una tragedia que se convierte en campo de batalla polĂtico
España todavĂa estaba en shock cuando los servicios de emergencia seguĂan sacando cuerpos de los vagones del tren siniestrado en Adamuz. Cuarenta y cinco personas habĂan perdido la vida. Decenas de familias estaban destrozadas. AndalucĂa vivĂa horas de luto oficial. Y, sin embargo, la polĂtica, una vez más, decidiĂł irrumpir en medio del dolor.
Lo que deberĂa haber sido un tiempo de respeto institucional y de espera a los informes tĂ©cnicos se transformĂł en una guerra de declaraciones, sospechas, insinuaciones y teorĂas que recordaban los peores episodios de la historia reciente española.
Y esta vez, el choque no solo fue entre Gobierno y oposición. También estalló dentro del propio Partido Popular.
Juanma Moreno Bonilla rompe la dinámica de la crispación

Mientras desde Madrid se elevaban voces acusatorias, el presidente de la Junta de AndalucĂa, Juanma Moreno Bonilla, optĂł por un tono radicalmente distinto.
Preguntado por las declaraciones de Isabel DĂaz Ayuso y otros dirigentes del PP, Moreno Bonilla fue claro:
“Estamos en luto oficial. Hace apenas tres horas que se han extraĂdo dos cadáveres. Hay dos familias rotas. No es momento de polĂ©micas.”
No quiso entrar en guerras de tuits ni en acusaciones polĂticas. Puso el foco donde muchos creen que debe estar: en las vĂctimas, en las labores de rescate y en la responsabilidad institucional.
Moreno Bonilla recordĂł que la obligaciĂłn de cualquier cargo pĂşblico, en un momento asĂ, es estar donde debe estar: con los servicios de emergencia, con las familias, garantizando coordinaciĂłn, apoyo y respeto.
Su postura contrastĂł frontalmente con la de Ayuso.
Ayuso acelera y desata la tormenta

Mientras AndalucĂa enterraba a sus muertos, Isabel DĂaz Ayuso lanzaba mensajes explosivos desde Madrid. SegĂşn ella, ya se sabe “lo que ha pasado”. SegĂşn ella, existe una “ley del silencio”. SegĂşn ella, el Gobierno está desviando la atenciĂłn para tapar otros asuntos, como el caso del expresidente JosĂ© Luis RodrĂguez Zapatero.
Todo ello sin esperar a los informes técnicos. Sin pruebas públicas. Sin respeto al tiempo de investigación.
El mensaje era claro: no se trata de un accidente que deba esclarecerse con rigor, sino de una maniobra oscura del Gobierno.
Y eso encendiĂł todas las alarmas.
Ekaizer lo dice sin rodeos: “instintos golpistas”

El periodista Ernesto Ekaizer puso palabras a lo que muchos observaban con preocupaciĂłn:
“Esto son instintos golpistas del PP.”
SegĂşn Ekaizer, el Partido Popular, en competencia directa con Vox, ha entrado en una dinámica en la que cualquier tragedia se convierte en municiĂłn polĂtica. No importa si hay 45 muertos. No importa si las investigaciones están en curso. La prioridad es marcar relato, sembrar dudas, desgastar al Gobierno.
Ekaizer recordó que este patrón no es nuevo: apagones, inundaciones, incendios, crisis sanitarias… en todas ellas el PP ha actuado con una lógica similar: acusar antes de saber, construir una narrativa de caos y deslegitimación.
Moreno Bonilla, segĂşn fuentes del propio Gobierno, no quiere entrar en ese juego. No es una pose. Es una decisiĂłn consciente.
La sombra del 11-M vuelve a aparecer
Las palabras “audios manipulados”, “ley del silencio” y “cortina de humo” activaron un recuerdo colectivo inquietante: el 11-M.
JesĂşs Maraña fue explĂcito: la estrategia que se está viendo ahora es la misma que se utilizĂł tras los atentados de Atocha.
Primero, se lanza la sospecha.
Luego, se siembra la duda.
DespuĂ©s, se alimenta la teorĂa de la conspiraciĂłn.
Y, finalmente, se convierte el dolor en negocio polĂtico y mediático.
Federico JimĂ©nez Losantos volviĂł a jugar ese papel. Desde su micrĂłfono, insinuĂł que los audios entre el maquinista y la interventora podĂan haber sido manipulados, incluso con inteligencia artificial.
Sin pruebas.
Sin datos.
Sin responsabilidad.
Solo ruido.
“Si tiene pruebas, que vaya al juzgado”
La respuesta fue contundente. Varios analistas coincidieron en una idea simple: si alguien tiene pruebas de manipulaciĂłn, que las presente ante un juez. Si no, que deje de alimentar bulos.
Porque cuando hay 45 muertos, la desinformaciĂłn no es un juego. Es una agresiĂłn a las familias.
La “Trump de ChamberĂ”
Gloria Marcos no se mordiĂł la lengua al definir a Ayuso como “la Trump de ChamberĂ”. Una dirigente que mezcla tragedias, conspiraciones, agendas ideolĂłgicas y ataques personales en un mismo discurso sin filtro ni responsabilidad institucional.
Ayuso hablĂł de la Agenda 2030, de que se pongan nombres de mujeres a estaciones de tren, de Zapatero, de silencios y de complots… todo mientras los equipos de rescate seguĂan trabajando.
Y eso, para muchos, cruzĂł una lĂnea Ă©tica.
ÂżHay una ley del silencio?
Manuel Rico lo explicĂł con ironĂa demoledora: ÂżcĂłmo puede haber una ley del silencio cuando Ayuso está en todos los micrĂłfonos mañana, tarde y noche?
El ministro de Transportes comparecĂa cada hora y media. La Junta de AndalucĂa informaba. Los tĂ©cnicos hablaban. Los datos se actualizaban.
Lo Ăşnico que no habĂa era una causa definitiva, porque una investigaciĂłn seria necesita tiempo.
Llamar a eso “silencio” es, simplemente, mentir.
El verdadero objetivo: sembrar la idea de que nada funciona
SegĂşn varios analistas, la estrategia es clara: crear la sensaciĂłn de que España es un paĂs en caos permanente. Que nada es seguro. Que todo está podrido. Que el Gobierno miente.
No importa si los datos lo contradicen.
No importa si el sistema ferroviario español sigue siendo uno de los mejores de Europa.
No importa si los servicios de emergencia han actuado con rapidez.
Lo que importa es el relato.
Moreno Bonilla y el funeral de Estado
Mientras Ayuso hablaba de organizar una misa en Madrid, Moreno Bonilla recordĂł que ya existe un acuerdo entre la Junta de AndalucĂa y el Gobierno central para un funeral de Estado en AndalucĂa, donde ocurriĂł la tragedia.
El gesto de Ayuso fue interpretado como una invasiĂłn de competencias y una bĂşsqueda de protagonismo incluso en medio del duelo.
Dos modelos dentro del PP
Adamuz ha dejado al descubierto algo más profundo que una polĂ©mica puntual. Ha revelado dos formas de entender la polĂtica dentro del Partido Popular.
Por un lado, Moreno Bonilla, que apuesta por la institucionalidad, el respeto y la espera a los datos.
Por otro, Ayuso y su entorno, que prefieren la confrontaciĂłn, el ruido y la sospecha.
Y esa fractura ya no se puede ocultar.
Una tragedia que no deberĂa ser un arma
Cuarenta y cinco personas murieron en Adamuz. Eso es lo Ăşnico que deberĂa importar ahora.
Habrá tiempo para investigar.
Habrá tiempo para exigir responsabilidades.
Habrá tiempo para debatir sobre el modelo ferroviario, las inversiones, las subcontratas y la seguridad.
Lo que no deberĂa haber es tiempo para convertir el dolor en una batalla polĂtica.
Pero algunos ya han decidido que ni siquiera la muerte merece un alto el fuego.
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