Manu Sánchez y Alberto Núñez Feijóo.Manu Sánchez y Alberto Núñez Feijóo. | Canal Sur

Lo que empezó como una “broma” en una cena navideña del Partido Popular ha terminado convirtiéndose en un nuevo frente de desgaste para Alberto Núñez Feijóo. Una frase, aparentemente ligera, pronunciada entre aplausos cómplices —“los andaluces no saben contar”— ha reabierto una herida histórica: el desprecio, el clasismo y la condescendencia hacia Andalucía desde ciertos centros de poder político.

Y esta vez, la respuesta no ha venido de un mitin ni de un comunicado institucional, sino desde el humor… pero un humor afilado, documentado y cargado de memoria. Manu Sánchez, humorista y presentador de Canal Sur, ha decidido poner en su sitio al líder del PP con un alegato que mezcla datos, ironía y una acusación mucho más profunda: la andalufobia sigue viva y se disfraza de chiste.

El comentario que lo encendió todo

Alberto Núñez Feijóo, durante la cena de Navidad del PP de Madrid, quiso presumir de Galicia. Habló de bosques, ríos, rías y kilómetros de costa. Hasta ahí, nada nuevo. El problema llegó cuando decidió rematar su intervención con una pulla que no pasó desapercibida:

“Los andaluces no están de acuerdo, pero no saben contar.”

Una frase breve, pero cargada de significado. No era solo una disputa técnica sobre si las rías cuentan doble. Era, para muchos, una burla que conecta directamente con siglos de estereotipos: el andaluz como vago, inculto, gracioso pero poco riguroso.

De la broma al incendio

Las redes sociales no tardaron en reaccionar. Artistas como Alejandro Sanz o Pablo Alborán alzaron la voz. Pero fue Manu Sánchez quien decidió ir más allá del gesto simbólico y convertir la réplica en una lección pública.

Desde su perfil, el humorista andaluz no se limitó a indignarse. Hizo lo que Feijóo insinuó que los andaluces no saben hacer: contar.

Y lo hizo con cifras oficiales, sarcasmo quirúrgico y una narrativa que dejó al líder del PP expuesto no solo como torpe, sino como irresponsable.

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“Os voy a CONTAR una historia”

Así comienza el texto de Manu Sánchez, con una ironía que ya marca el tono. No grita. No insulta. Desmonta.

Según datos oficiales del Dominio Público Marítimo-Terrestre (DPMT):

Andalucía tiene 2.113,3 km de costa

Galicia tiene 1.884,8 km

“A priori”, escribe Manu, “2.113,3 parecen más que 1.884,8”. Y remata con una pulla demoledora:
“Confirmad, por favor, los no andaluces.”

La ironía no es gratuita. Es una forma de devolver el golpe utilizando el mismo terreno que Feijóo eligió: los números.

Sevilla y el Guadalquivir: la humillación del dato

Pero Manu no se detiene ahí. Lleva la comparación al absurdo que deja en evidencia el argumento gallego. Recuerda que Sevilla, una provincia sin playa, tiene casi 600 kilómetros de costa fluvial.

Más que Pontevedra. Más que muchas provincias costeras.

Y añade otra daga: el Guadalquivir, uno de los grandes ríos navegables de España, ignorado en el relato interesado.

“No contar con el Guadalquivir… es de no saber contar.”

La frase es un espejo. Exactamente la acusación que Feijóo lanzó contra Andalucía, devuelta con precisión matemática.

Cuando el humor se vuelve político

Manu Sánchez no es solo un cómico. Es un comunicador que entiende el peso simbólico de las palabras. Por eso, su respuesta no se queda en el chascarrillo.

Da un paso más. Y entra en el terreno que más incomoda al líder del PP: su pasado.

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Manu Sánchez introduce el tema con la misma ironía con la que ha contado kilómetros, pero el efecto es devastador. No acusa directamente. Sugiere. Recuerda. Señala.

“Si tiene usted un amigo narco, sin darse CUENTA, que se lo CUENTE.”

La mayúscula no es casual. Es una burla directa a la obsesión de Feijóo por “contar” costas mientras evita contar explicaciones incómodas.

Las fotos de Feijóo con el narcotraficante gallego siguen siendo una sombra alargada. Y Manu las trae de vuelta al centro del debate, recordando que hay cosas mucho más graves que una disputa geográfica.

Andalufobia, clasismo y chistes malos

El texto de Manu Sánchez da un giro final que lo eleva de respuesta personal a denuncia colectiva. Habla de andalufobia. De clasismo. De torpeza política.

Y lanza una advertencia que va más allá de Feijóo:

“La andalufobia, el clasismo, los chistes malos y la desinformación son tan peligrosos como el cáncer de piel.”

No es una exageración retórica. Es una acusación directa al efecto social de ese tipo de discursos: generan odio, enfrentamientos inútiles y fracturas territoriales.

Tener gracia no es como ser presidente

La frase final del alegato es, probablemente, la más viral:

“Tener gracia y ser inteligente no es como ser presidente del Gobierno, no se consigue solo con quererlo.”

Aquí Manu Sánchez no solo ridiculiza el chiste de Feijóo. Cuestiona su liderazgo. Su capacidad para entender el país diverso que aspira a gobernar. Su sensibilidad territorial.

El remate: unión frente al desprecio

Lejos de caer en un discurso anti-gallego, Manu Sánchez cierra con un gesto de conciliación que deja aún más en evidencia al líder del PP. Reivindica Galicia y Andalucía juntas. Habla de empanadas, de afecto, de cultura compartida.

“¡A xente sempre unida, sempre xuntos!”

El mensaje es claro: el problema no es Galicia, el problema es el desprecio.

Un error que cuesta caro

Para Feijóo, el episodio no es menor. Llega en un momento en el que intenta proyectar una imagen de moderación, de liderazgo nacional, de alternativa seria al Gobierno. Y de repente, un chiste regional lo devuelve al terreno del político desconectado, condescendiente y atrapado en clichés.

En política, a veces no hace falta un gran escándalo. Basta una frase mal medida… y un humorista dispuesto a contarla mejor.

Epílogo: Andalucía ya ha contado

Manu Sánchez no ha insultado. No ha gritado. No ha pedido disculpas ajenas. Ha hecho algo mucho más eficaz: ha contado.

Kilómetros, datos, memoria histórica y dignidad.

Y ha demostrado que, si algo saben hacer los andaluces, es responder cuando se les intenta menospreciar. Con arte. Con números. Y con una sonrisa que, esta vez, duele más que cualquier grito.