
Cuando los medios convierten una tragedia en una sentencia
Apenas 48 horas después del devastador accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que ha dejado al menos 41 víctimas mortales, España no solo está sacudida por el horror humano de la catástrofe, sino también por una guerra mediática sin precedentes.
En el centro del huracán se sitúa una entrevista radiofónica en directo entre Carlos Alsina, una de las voces más influyentes del periodismo español, y Óscar Puente, ministro de Transportes.
Lo que debía ser una simple conversación informativa se convirtió en una confrontación histórica:
un ministro defendiendo el método científico frente a una prensa que ya había dictado sentencia.
41 muertos… pero sin cifra definitiva
La entrevista arrancó con una pregunta aparentemente lógica:
“Un día y medio después, ¿por qué no tenemos todavía un número definitivo de fallecidos?”
La respuesta de Puente dejó claro un dato incómodo:
La cifra de muertos no la fija Transportes, sino el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y el Ministerio del Interior.
Y explicó por qué:
Hay pasajeros que se marcharon por su propio pie
Otros no han sido identificados
Hay denuncias duplicadas de desaparición
Y solo cruzando los datos de desaparecidos con los cuerpos recuperados se puede fijar una cifra real
En ese momento:
41 fallecidos confirmados
Posiblemente 43, si todas las desapariciones se confirman
Pero aún no era definitivo.
Cuando los periódicos dictan causas antes que los ingenieros
Mientras los equipos forenses apenas comenzaban su trabajo, varios diarios ya titulaban:
“El accidente fue causado por un fallo en las vías.”
Puente desmontó ese relato:
“Algunos ponen eso en portada, pero luego, si uno lee el artículo, reconocen que no hay conclusiones.”
Y fue tajante:
“Ningún técnico serio puede determinar la causa de un accidente ferroviario de esta magnitud en 24 horas.”
La gran pregunta: ¿rotura o consecuencia?
La existencia de una rotura en el carril fue presentada como prueba de culpabilidad.
Pero Puente explicó lo esencial:
Cuando un tren descarrila, rompe los raíles durante cientos de metros.
La clave es saber si esa rotura es causa o consecuencia.
Esa es la frontera entre un fallo estructural y otro tipo de accidente.
Y hoy, nadie puede afirmarlo con certeza.
Una prueba clave bajo custodia judicial
El ministro reveló un dato crucial:
El coche número 6, el primero que descarriló, está bajo custodia de la Guardia Civil para análisis forense.
No puede moverse.
No puede tocarse.
No puede manipularse.
Porque es prueba judicial.
Este no es solo un accidente.
Es una investigación penal en marcha.
“Se están eligiendo titulares, no verdades”
Puente fue demoledor:
“Ahora mismo hay al menos 27 hipótesis posibles.
Los medios han elegido una y la han convertido en verdad.”
¿Por qué?
Porque:
La incertidumbre no vende
La prudencia no genera clics
El escándalo sí
Así nace una condena mediática antes de la judicial.
La gran mentira: “falta de inversión”
Muchos editoriales acusaron al Estado de abandono ferroviario.
Puente respondió con datos:
700 millones de euros invertidos en esa línea entre 2021 y 2024.
Fue renovada completamente en mayo del año pasado.
No es una línea vieja.
Es una de las más nuevas.
El detalle que lo cambia todo: el carril tenía 8 meses
El tramo investigado fue instalado en mayo.
Eso significa que, si hubo un fallo:
No es por desgaste
Es por fabricación, soldadura o instalación
Pero llevaba 8 meses funcionando a diario sin ningún aviso de los sistemas de seguridad.
Tres trenes habían pasado veinte minutos antes.
Nada saltó.
La pregunta sobre responsabilidades
Alsina fue directo:
“Si fue un fallo en la instalación del año pasado, ¿asumirá usted responsabilidades?”
Puente respondió:
“No me pongo en hipótesis. Esperemos a la investigación.”
Porque en democracia:
Primero van los hechos,
Luego las responsabilidades.
La verdadera batalla: ciencia contra titulares
El drama no es solo el accidente.
Es cómo se está contando.
Mientras:
Los forenses recogen pruebas
Los ingenieros analizan metal
La Guardia Civil fotografía cada fragmento
Los medios ya han elegido culpables.
Óscar Puente hizo algo raro: decir “no lo sabemos”
En una época de discursos huecos, Puente hizo algo inusual:
No prometió.
No culpó.
No negó.
Dijo:
“No sabemos todavía.”
Y eso, en tiempos de clickbait, es casi revolucionario.
41 personas han muerto en Adamuz.
Pero la prisa por encontrar culpables puede matar algo más:
la verdad.
Porque la justicia va despacio.
La ciencia también.
Los titulares no.
Y ese es el verdadero peligro.
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