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Una sesión parlamentaria que estalló en directo

Lo que debía ser una comparecencia técnica más en la Comisión de Control Parlamentario de RTVE terminó convirtiéndose en uno de los enfrentamientos políticos más duros, tensos y reveladores de los últimos meses. El presidente de la Corporación de Radio Televisión Española acudía al Congreso para responder a preguntas sobre audiencia, financiación, informes internos y cobertura informativa. Salió de allí después de protagonizar una auténtica demolición dialéctica contra diputados del PP y Vox, a quienes acusó abiertamente de mentir, difundir bulos, presionar a colaboradores y alimentar un clima de intimidación contra profesionales de la televisión pública.

Durante más de tres horas de intervención cruzada, el presidente de RTVE no solo defendió su gestión con datos, cifras y auditorías, sino que lanzó una acusación de enorme gravedad: se está instalando un “matonismo político” contra periodistas y colaboradores de RTVE en la Comunidad de Madrid, con amenazas de muerte, persecuciones personales y mensajes privados de presión procedentes incluso de entornos vinculados a partidos políticos.

La sesión dejó una conclusión clara: ya no se trataba de un debate sobre pluralismo, líneas editoriales o presupuestos. Lo que estaba sobre la mesa era algo mucho más profundo: la frontera entre la crítica política legítima y el acoso organizado a profesionales de un medio público.


Del control parlamentario al linchamiento político

Desde el inicio, el tono de varios diputados fue abiertamente agresivo. Se acusó a RTVE de ser “la tele del régimen”, “el escaparate de la putrefacción del Gobierno”, de manipular informaciones, dilapidar dinero público, proteger al PSOE y silenciar escándalos.

Vox fue especialmente explícito: uno de sus diputados aseguró que, cuando su partido llegue al poder, “cambiarán RTVE en profundidad” y que el actual presidente “no se irá de rositas” por su gestión, a la que calificó de “desleal con los recursos públicos”.

La respuesta del presidente de RTVE fue una de las frases más contundentes de toda la sesión:

“Escuchándole, tengo la impresión de que a usted le gustaría entrar en RTVE no con un lanzallamas o con una motosierra, sino expulsando en caliente a todos los que no comparten el ideario de su partido”.

La metáfora no fue casual. En los últimos años, Vox ha defendido públicamente “depurar” RTVE, “limpiarla” ideológicamente y acabar con lo que denominan “periodistas militantes”. Para el presidente de la corporación, ese discurso no es retórico: es la antesala de una concepción autoritaria de los medios públicos, entendidos no como servicio a la ciudadanía, sino como botín político.


La acusación más grave: amenazas, persecuciones y señalamientos

El momento clave de la comparecencia llegó cuando el presidente de RTVE elevó el tono y abandonó cualquier diplomacia institucional:

“Ya no estamos hablando de incumplimientos del manual de estilo. Lo que ha sucedido en las últimas semanas desborda ese campo. Estamos hablando de amenazas, persecuciones y señalamientos a colaboradores de RTVE”.

Y añadió, visiblemente molesto:

“El matonismo que se está instalando contra colaboradores y profesionales de RTVE en esta ciudad, en esta Comunidad de Madrid, me preocupa muchísimo”.

No era una denuncia genérica. Se citaron casos concretos. El más impactante fue el de la periodista Sara Santaolalla, quien habría recibido amenazas de muerte en redes sociales, algunas de ellas vinculadas simbólicamente al muro de las Trece Rosas, un lugar cargado de memoria histórica.

El presidente exigió una condena explícita por parte de los diputados de la derecha:

“No me gustaría irme de aquí sin escuchar una condena a las amenazas que ha sufrido Sara Santaolalla. Las amenazas de muerte no se pueden permitir en democracia”.

La condena no llegó. En lugar de eso, los diputados continuaron hablando de manipulación, contratos, informes y audiencias. Para la dirección de RTVE, ese silencio fue revelador: se critica a la cadena, pero no se asume ninguna responsabilidad sobre el clima de odio que se genera contra sus trabajadores.


WhatsApp desde Génova: la política entra en los móviles

Uno de los episodios más inquietantes de la sesión fue la revelación de mensajes privados enviados desde entornos vinculados a la sede nacional del PP (Génova) a tertulianos de RTVE.

El caso más conocido es el del colaborador Hugo Pereira, quien publicó mensajes en los que se le preguntaba directamente:

“¿Qué daño te está haciendo ir a Televisión Española?”

El presidente de RTVE fue demoledor:

“Ese es el criterio democrático que ustedes intentan aplicar en RTVE: señalar, presionar, intimidar”.

No se trataba de una crítica pública, sino de una advertencia privada: colaborar con RTVE podía tener consecuencias profesionales. Para la dirección de la corporación, esto marca una línea roja: la presión política directa sobre periodistas y tertulianos.


Pluralismo a la carta: el espejo de Telemadrid

Uno de los momentos más irónicos de la comparecencia se produjo cuando el presidente de RTVE mostró una imagen de una tertulia nocturna de Telemadrid, compuesta por Álvaro Nieto (director de The Objective), Joaquín Manso (director de El Mundo), Mariló Montero y Paco Marhuenda (director de La Razón).

“Miren, esta es la tertulia plural. Y luego vienen aquí a darme lecciones de pluralismo editorial”.

El mensaje era claro: la derecha acusa de falta de pluralismo a RTVE mientras controla televisiones autonómicas con tertulias prácticamente monocolor ideológico.


Audiencias récord frente a sensaciones políticas

Uno de los principales ataques fue la cobertura informativa de RTVE sobre los acontecimientos en Venezuela, especialmente tras el ataque de Estados Unidos y la crisis política en Caracas.

Desde el PP se acusó a RTVE de llamar “secuestro” a la detención de Maduro y de blanquear al régimen venezolano.

La respuesta del presidente fue quirúrgica:

“Las sensaciones son libres. Yo respeto sus sensaciones. Pero los datos son objetivos”.

Y aportó cifras:

Más de 16 horas de emisión en directo.

Liderazgo con 14,7% de cuota diaria.

33,8% de cuota conjunta en la mañana entre La 1 y Canal 24 Horas.

Más de 12 millones de espectadores conectaron en algún momento.

“Los espectadores son soberanos”.

Además, citó un mensaje de la periodista Ana Bosh, del área internacional:

“A quienes nos habéis llamado chavistas o portavoces de Telesur, tomaos una tila”.


El Consejo de Informativos: respeto, pero con límites

Otro frente fue el informe del Consejo de Informativos de RTVE, utilizado por PP y Vox para acusar a la dirección de manipulación.

El presidente defendió la institución, pero criticó duramente el método:

“Creemos en los consejos de informativos. Jamás hemos apoyado su eliminación, como han hecho ustedes en televisiones autonómicas. Pero un informe así exige un plus de responsabilidad y rigor”.

Y lanzó una pregunta incómoda:

“¿Ha recibido el Consejo alguna denuncia de redactores sobre instrucciones de la dirección? Si no la hay, ¿por qué no han defendido públicamente a la redacción frente a un bulo político?”


La guerra del dinero: IVA, deudas y contratos

En el plano económico, los ataques fueron constantes. Se acusó a RTVE de deber 739 millones de euros a la Agencia Tributaria, de estar en quiebra técnica y de firmar contratos millonarios con productoras privadas y presentadores como David Broncano.

El presidente lo negó todo:

RTVE no ha pedido préstamos.

No existe una deuda real de 739 millones.

Lo que existe es un litigio jurídico sobre el IVA iniciado en 2015, común a todas las televisiones públicas.

“Este problema lo creó el ministro Montoro. No viene de 2018, viene de 2015”.

Y remató:

“Nuestras cuentas están auditadas, son públicas y están en el portal de transparencia”.

Incluso devolvió el golpe:

“A lo mejor son ustedes los que tienen que aclarar con Hacienda qué han hecho con el dinero recaudado para las víctimas de la Dana”.


Verifica RTVE y la guerra contra los bulos

El presidente de RTVE ve "imprescindible" dar "un paso al frente" en  Eurovisión y denunciar la situación en Gaza

Frente a las acusaciones de desinformación, el presidente destacó el trabajo del equipo Verifica RTVE:

515 artículos de verificación.

300 chequeos sobre desinformación viral.

Reconocimiento de la CNMC como el medio que más contribuye a la alfabetización mediática.

Incorporación a la Public Media Alliance.

“Las dos preguntas de Vox hoy están basadas en dos bulos. Si hacen esto en el Parlamento, imagínense lo que hacen en redes”.


El caso Móstoles y la doble moral

Uno de los momentos más duros llegó cuando una diputada del PP acusó a RTVE de silenciar casos de acoso sexual cuando afectan al PSOE.

La respuesta fue fulminante:

“Hoy no es el día para que usted me dé lecciones”.

Y recordó que ese mismo día se publicaba que el PP de Madrid había presionado a una concejala para tapar una denuncia de acoso sexual contra el alcalde de Móstoles.

Además, aportó datos: 87 noticias sobre el caso Salazar emitidas en RTVE entre el 1 y el 18 de diciembre.


De la crítica al autoritarismo mediático

Lo que emergió de la comparecencia fue un patrón inquietante: una parte de la derecha española no concibe RTVE como un servicio público, sino como un territorio a conquistar o purgar.

La retórica del “TelePedro”, “tele del régimen” o “putrefacción del Gobierno” no es solo discurso: legitima el acoso personal a periodistas, la presión privada, los señalamientos y las amenazas.


El mensaje a los periodistas: miedo o resistencia

El impacto real de esta batalla no es político, sino humano. El mensaje implícito para los profesionales de RTVE es brutal:

Si informas de algo incómodo, te señalan.

Si participas en un programa crítico, te atacan.

Si eres visible, te conviertes en objetivo.

El presidente de RTVE lo resumió con una frase que marcó toda la sesión:

“Sin condena de las amenazas no hay diálogo posible. Sin respeto a los profesionales, entramos en la selva”.

https://youtu.be/pplEi6flIJY


RTVE como espejo de la democracia

La comparecencia del presidente de RTVE no fue un simple rifirrafe parlamentario. Fue una radiografía de la tensión entre dos modelos de país:

Uno que entiende los medios públicos como garantes del pluralismo y el derecho a la información.

Otro que los concibe como herramientas ideológicas al servicio del poder político.

La derecha, especialmente Vox y sectores del PP, ha cruzado una frontera peligrosa: no solo critica a RTVE, sino que alimenta un clima de hostilidad que ya ha derivado en amenazas de muerte y presiones directas.

Y en ese contexto, la frase final del presidente de RTVE se convirtió en el verdadero titular de toda la sesión:

“La crítica es legítima. La intimidación no. Y en democracia, las amenazas se condenan, no se relativizan”.

Porque cuando los periodistas trabajan con miedo, lo que está en juego no es una cadena de televisión.
Es la salud misma de la democracia.