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El Partido Popular (PP) ha vuelto a situar la crisis política venezolana en la agenda política española, encendiendo una nueva polémica con el Gobierno de Pedro Sánchez sobre cuál debe ser el papel de España en el futuro de Venezuela tras la dramática captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. Para los populares, no hay término medio: el futuro de Venezuela “no puede pasar por Delcy Rodríguez”, y sólo será legítimo si se basa en elecciones democráticas libres que permitan a los venezolanos dentro y fuera del país decidir su destino. Europa Press

Esta posición, expresada por el vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras del PP, Juan Bravo, durante una rueda de prensa en la sede del partido tras el primer comité de dirección de 2026, apunta directamente contra la actual figura de transición en Venezuela y rechaza cualquier continuidad que mantenga en el poder a un dirigente ligado históricamente al chavismo. Europa Press


El eje de la crítica: Delcy Rodríguez como símbolo del pasado

El PP ha insistido en que “Delcy Rodríguez no puede ser el futuro de Venezuela”. Rodríguez, exvicepresidenta y considerada una figura clave del chavismo, asumió funciones tras la captura de Maduro en una operación militar dirigida por Estados Unidos que ha generado un debate internacional sobre su legalidad y consecuencias geopolíticas. Diari ARA

Para el PP, respaldar a Rodríguez o considerar su papel como dirigente de transición sería aceptar una continuidad del régimen que, en su opinión, ha limitado las libertades y derechos políticos de los venezolanos. La insistencia de Bravo en separar del poder a quien fue “la mano derecha del dictador” busca reforzar la idea de ruptura con el pasado de autoritarismo, además de subrayar que la salida de Maduro no debe traducirse automáticamente en una continuación del mismo modelo. Europa Press


Elecciones democráticas: la “única salida legítima”

El Partido Popular ha colocado las elecciones libres en el centro de su propuesta política no solo para Venezuela, sino también como un criterio para evaluar la legitimidad de cualquier proceso de transición. “El futuro tiene que pasar por unas elecciones democráticas en las que la oposición pueda volver a su país, los ciudadanos puedan volver a manifestarse libremente y elegir con todas las seguridades”, afirmó Bravo, subrayando el carácter esencial de la participación ciudadana en un proceso democrático. Europa Press

Esta posición del PP se alinea con la narrativa de sectores importantes de la oposición venezolana y de la comunidad internacional que han insistido repetidamente en la necesidad de que haya comicios libres y sin obstáculos para resolver la crisis de representación en el país sudamericano. Muchos observadores internacionales señalan que las elecciones de julio de 2024, en las que Edmundo González —rechazado por el régimen oficial— habría ganado según fuentes opositoras y análisis de observadores, no cumplieron con los estándares mínimos de imparcialidad. Nghị viện châu Âu


El rol de Edmundo González y María Corina Machado

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El PP ha invocado el liderazgo de Edmundo González como presidente “elegido por los venezolanos” durante la crítica al Gobierno de España por haber votado en contra de su reconocimiento en el Congreso. En su discurso, los populares también destacan a María Corina Machado como una de las figuras clave de la oposición que representan una vía democrática y pacífica para la reconquista de la libertad y la normalidad institucional en Venezuela. Europa Press

Esta referencia no es casual. Tanto González como Machado han sido insistentes en reclamar que cualquier transición política en Venezuela debe involucrar al pueblo y respetar la voluntad mayoritaria expresada en las urnas. Martínez y Correa, desde organizaciones internacionales y la Unión Europea, han coincidido en que la hoja de ruta para Venezuela debe incluir un proceso electoral democrático legítimo, participativo y con reconocimiento internacional. Nghị viện châu Âu


España y la visión internacional sobre Venezuela

La postura del PP coincide con declaraciones de otros actores internacionales que han manifestado la necesidad de que Venezuela avance hacia una transición democrática que incluya la participación de líderes opositores y el respeto a los derechos humanos. La Unión Europea, por ejemplo, ha rechazado un plan respaldado por Estados Unidos que pondría a Delcy Rodríguez en posición de liderazgo sin participación efectiva de la oposición y ha enfatizado que la transición debe incluir figuras como González y Machado. Latin Times

Esta postura contrasta con la del actual Gobierno de España. Aunque Pedro Sánchez condenó la intervención estadounidense en Venezuela como una violación del derecho internacional y dijo que España no reconocía al régimen de Maduro, también aboga por una solución pacífica, dialogada y centrada en el respeto del derecho internacional, sin tomar partido abierto por figuras específicas. Reuters


El PP vs. el Gobierno: conflicto de narrativas

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La insistencia del PP en que “el futuro de Venezuela no puede pasar por Delcy” también tiene una dimensión interna. El partido utiliza este discurso para criticar lo que considera una postura tibia o poco firme del Gobierno español frente a los acontecimientos en Venezuela. Juan Bravo ha señalado que el Ejecutivo socialista ha “renunciado a sus bases diplomáticas y a su liderazgo internacional”, y que la defensa de un proceso democrático en Venezuela debería ser una prioridad moral y política para España. Telemadrid

Este choque de narrativas entre el PP y el Gobierno se inserta en un debate político más amplio sobre la política exterior española, el rol de España en la defensa de la democracia global y la estrategia frente a crisis internacionales complejas donde hay múltiples actores con intereses contrapuestos.


Una crisis humanitaria y política en el centro de la discusión

Más allá de las disputas diplomáticas, lo que está realmente en juego es el futuro de millones de venezolanos que llevan años enfrentando dificultades políticas, económicas y sociales. Las llamadas de Bravo a que los ciudadanos que han tenido que exiliarse puedan volver y participar de la reconstrucción democrática buscan poner el foco en la dimensión humana de la crisis, más allá de las etiquetas políticas. Europa Press

Venezuela ha sufrido una profunda crisis humanitaria durante más de una década, con migraciones masivas, deterioro de servicios básicos, inflación extrema y violaciones de derechos fundamentales. El retorno de exiliados y la liberación de presos políticos son temas recurrentes en la agenda internacional, y la exigencia de elecciones libres se asume como una pieza clave para recuperar la estabilidad institucional y la confianza ciudadana.


¿Qué puede esperar Venezuela? ¿Qué pide el PP?

La agenda del PP plantea tres pilares fundamentales para la visión del futuro de Venezuela:

Rechazar a Delcy Rodríguez como figura de transición política dada su cercanía al chavismo y su papel como número dos en el régimen anterior. Europa Press

Exigir elecciones democráticas libres, con participación plena de la oposición y garantizando la seguridad y retorno de venezolanos en el extranjero. Europa Press

Respeto a la libertad de expresión y de manifestación, e inclusión de líderes políticos democráticos reconocidos internacionalmente en el proceso de transición. Europa Press

Si bien esta postura ha encontrado eco en sectores de la comunidad internacional que defienden la necesidad de elecciones libres en Venezuela, también enfrenta desafíos estructurales considerables. La transición política en Venezuela implica no solo elecciones, sino garantías de transparencia, reconstrucción de instituciones y la superación de décadas de polarización.

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El desafío geopolítico más amplio

La situación en Venezuela se ha visto afectada por dinámicas globales recientes, incluidas las tensiones entre Estados Unidos y otros actores internacionales por la captura de Maduro en diciembre de 2025 en una operación militar controvertida. Este acontecimiento ha generado reacciones encontradas: el Gobierno español condenó la intervención como violación del derecho internacional, mientras que actores como el PP ven en ello una oportunidad para presionar por cambios políticos profundos. Reuters

Además, la relación entre Estados Unidos, la oposición venezolana y figuras como Delcy Rodríguez también ha sido objeto de debate. Mientras la administración estadounidense muestra señales de trabajar con el liderazgo transitorio, fuerzas opositoras internacionales y dentro de España abogan por un enfoque centrado en elecciones y transición democrática, no en soluciones interinas que puedan perpetuar estructuras autoritarias. Diari ARA


La batalla por la legitimidad política

En el terreno de la política internacional, la legitimidad es un concepto clave. El PP ha intentado situar su propuesta como la única alineada con los principios democráticos más básicos: elecciones libres, participación ciudadana y respeto a los derechos humanos. Esta narrativa contrasta con otras interpretaciones estratégicas que priorizan la estabilidad o el diálogo pragmático con actores en ejercicio de poder, sea quien sea. Diari ARA

A nivel interno en España, esta posición también sirve para diferenciar al PP de otras fuerzas políticas, consolidando una imagen de defensa de la democracia global frente a lo que perciben como ambigüedad o falta de firmeza del Gobierno socialista.


Una apuesta polarizada por la democracia

La insistencia del Partido Popular en que el futuro de Venezuela “no puede pasar por Delcy” y su defensa de unas elecciones democráticas libres constituye una clara apuesta por un modelo político que, según ellos, representa la única salida legítima de la crisis venezolana. Esta postura coloca a España en un papel activo en la defensa de los principios democráticos, aunque también genera tensiones internas, diplomáticas e incluso estratégicas en el contexto de las relaciones internacionales.

La insistencia en elecciones libres, participación ciudadana y retorno seguro de opositores y exiliados responde no solo a una crítica política del PP, sino a un llamado a que se respete la voluntad del pueblo venezolano, cuya voz ha sido eclipsada por décadas de conflicto interno y represión. La pregunta ahora es si este enfoque, promovido por el PP y respaldado por otros sectores internacionales, encontrará un terreno fértil para convertirse en realidad o si seguirá chocando con los complejos intereses que rodean a Venezuela en la actualidad.