
El regreso que nadie esperaba… y que lo cambió todo
José Mota volvió.
Y no fue un simple regreso televisivo.
Fue una reaparición con efecto terremoto.
En una Nochevieja marcada por la polarización política, la crispación social y la batalla ideológica permanente, Televisión Española apostó por una fórmula que muchos daban por arriesgada: humor inteligente, ironía afilada y crítica social sin pedir permiso. El resultado fue demoledor.
Casi seis millones de espectadores, una cuota de pantalla superior al 36%, sketches virales, debate político encendido y un presidente de RTVE eufórico celebrando uno de los mayores éxitos recientes de la televisión pública. En el centro de todo, José Mota, convertido una vez más en el cómico que incomoda, desmonta y expone contradicciones sin levantar la voz.
Una Nochevieja histórica para TVE

TVE cerró y abrió el año liderando audiencias.
Las Campanadas con Chenoa y Estopa marcaron cifras históricas.
La Casa de la Música rozó el 40% de share.
Y el especial de José Mota consolidó la noche como un triunfo total.
No fue casualidad.
Fue estrategia.
Y también fue riesgo.
En un contexto donde cada broma se analiza con lupa ideológica, Mota eligió no esquivar los temas incómodos. Al contrario: entró de lleno en ellos, usando la comedia como bisturí.
El sketch que incendió las redes
Entre todos los momentos del especial, uno destacó por encima del resto.
Un sketch breve, aparentemente sencillo, pero devastador en su efecto.
En él, un grupo de personajes defendía la expulsión masiva de inmigrantes… hasta que empezaban a hacer excepciones:
la cuidadora de los padres,
los camareros,
los trabajadores del campo,
los empleados de la hostelería.
El discurso se desmoronaba solo.
En dos minutos, José Mota había expuesto la hipocresía estructural del discurso ultra sin necesidad de insultos ni consignas. Solo lógica, espejo y humor.
Las redes explotaron.
Los aplausos llegaron de muchos sectores.
Las críticas, también.
Y eso confirmó algo esencial: el golpe había dado en el centro de la diana.
Humor como arma política (aunque él no lo llame así)
José Mota lo explicó con claridad en la entrevista posterior:
“La comedia tiene ese barniz maravilloso que te permite ver la realidad desde otro punto de vista, sin crispación.”
No habla de militancia.
Habla de observación.
Mota insiste en que no parodia personas, sino desempeños públicos. Que evita lo personal. Que no le interesa la humillación, sino la caricatura que revela una verdad incómoda.
Y ahí reside su poder.
Porque cuando el humor señala contradicciones que muchos prefieren ocultar, deja de ser entretenimiento puro y se convierte en un acto cultural profundamente político, aunque no lleve etiqueta.
El silencio de los aludidos
Una de las preguntas más reveladoras fue directa:
¿Algún político le escribió para felicitarle?
Respuesta:
No.
O mejor dicho: “eso es que sí… pero es demasiado pronto”.
El silencio, en política, también comunica.
Especialmente cuando un sketch deja en evidencia discursos repetidos durante años.
25 años haciendo reír… y pensar
Este especial no era uno más.
José Mota celebraba 25 años acompañando a los espectadores en Nochevieja.
Un cuarto de siglo en el escaparate más difícil de la televisión.
Un formato donde el error se paga caro.
Donde la risa no está garantizada.
Y, sin embargo, Mota sigue ahí.
No por nostalgia, sino por adaptación.
No por repetición, sino por lectura fina del contexto social.
Él mismo lo reconoce: el mundo está más crispado que nunca. Y por eso, dice, la comedia es más necesaria que nunca.
Cansancio político… pero no renuncia
Curiosamente, Mota admite cierto cansancio de la política como materia prima constante. Insinúa que en el futuro quiere explorar otros territorios.
Pero mientras la política siga ocupándolo todo —pantallas, conversaciones, conflictos—, la comedia seguirá encontrándola.
Y él lo sabe.
El Juego del Camelar: sátira total
El guiño al “Juego del Calamar” convertido en “Juego del Camelar” fue otra declaración de intenciones: políticos compitiendo por votos como si fueran supervivientes, con una sola “vida política”.
Una metáfora clara.
Un reflejo incómodo.
Una sátira que no necesita nombres explícitos para ser reconocible.
El verdadero triunfo: incomodar a todos
Quizá el mayor éxito de José Mota no sea la audiencia, ni los aplausos, ni la viralidad.
Es algo más difícil de lograr:
👉 incomodar sin insultar
👉 criticar sin gritar
👉 hacer reír y, segundos después, obligar a pensar
En tiempos de trincheras, eso es dinamita pura.
Cuando el humor gana la batalla cultural
La Nochevieja de TVE dejó algo claro:
el humor no está muerto,
la televisión pública aún puede arriesgar,
y José Mota sigue siendo un actor clave en la conversación social española.
No porque tenga respuestas.
Sino porque plantea las preguntas correctas… riéndose de ellas.
Y eso, hoy, es más subversivo que nunca.
News
Un testigo rompe el guion, un nombre que nadie quiere pronunciar y una cadena de silencios que ya no encaja: el caso de Móstoles empieza a dibujar una red mucho más grande de lo que el PP de Madrid estaba dispuesto a admitir.HH
El testigo que “tiró de la manta” y el hilo que conduce al corazón del poder Hay momentos en la…
Las dos horas que nadie logra reconstruir, unos escoltas que rompen el silencio y una tarde que ya no encaja con el relato oficial: el día clave de Mazón empieza a parecer mucho más largo de lo que se había contado.HH
Las horas en blanco de Mazón: la cronología que desmonta su relato Año y medio después de la tragedia de…
Una encuesta que incomoda, un bloque que se fragmenta y un liderazgo que empieza a perder suelo bajo los pies: en la derecha española algo se mueve, pero no en la dirección que esperaba Génova.HH
Cuando la derecha gana… pero empieza a perder Durante años, el Partido Popular ha construido su estrategia política sobre una…
Un nombre que se repite en los pasillos, unos mensajes que nadie quiere mostrar y una denuncia que incomoda a demasiados despachos: en Madrid algo se mueve bajo la superficie, el partido guarda silencio, los focos cambian de dirección y la historia empieza a girar no alrededor del acusado, sino de quienes decidieron mirar hacia otro lado.HH
Madrid bajo tensión: cuando una denuncia deja de ser un caso aislado y se convierte en un problema de sistema…
Un comentario que nadie quiere explicar, una noche incómoda en prime time y una periodista que deja de sonreír frente a las cámaras: algo se desata en la televisión española, RTVE activa sus alarmas internas y el silencio alrededor de ciertos nombres empieza a sonar más fuerte que cualquier acusación directa.HH
Una noche incómoda en televisión: cuando el debate deja de ser debate y se convierte en territorio de choque Durante…
Una encuesta que nadie quiere comentar, un silencio extraño en Génova y un nombre que empieza a desaparecer de los pasillos del poder: dentro del PP algo se rompe sin hacer ruido, el liderazgo se diluye lentamente y la pregunta ya no es quién manda, sino quién sigue fingiendo que manda.HH
Génova en pánico: Alsina dispara y el liderazgo de Feijóo entra en zona crítica Lo que ocurrió en los micrófonos…
End of content
No more pages to load






