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RUFIÁN DESTROZA AL PP Y VOX Y FEIJÓO HACE EL RIDÍCULO DE NUEVO: EL CONGRESO ARDE ENTRE ACUSACIONES, DATOS Y AUTOGOLES HISTÓRICOS

El pleno del Congreso de los Diputados volvió a convertirse esta semana en un escenario de alta tensión política, con Gabriel Rufián repartiendo a diestro y siniestro contra el Partido Popular y Vox, mientras Alberto Núñez Feijóo protagonizaba uno de esos momentos que ya empiezan a ser habituales en su trayectoria como líder de la oposición: anunciar a bombo y platillo una propuesta que… ya existe, y que además su propio partido votó en contra.

Una escena que, en cuestión de minutos, se viralizó en redes y fue celebrada por la bancada progresista como un nuevo “autogol histórico” del presidente del PP.


Rufián entra en modo demolición

Gabriel Rufián, fiel a su estilo directo y sin anestesia, abrió su intervención con una mezcla de ironía y acusación política que apuntaba directamente al relato habitual de la derecha:

“Ya nadie bombardea lanchas en el Caribe, ya no hay narcos… El cártel de los soles era mentira, señorías. Pero la lista de Epstein no es mentira. Y hay algún expresidente ahí, y no es Zapatero”.

Con esta frase, Rufián volvía a poner sobre la mesa lo que muchos consideran una doble vara de medir mediática: mientras ciertos sectores no dejan de repetir obsesivamente el nombre de José Luis Rodríguez Zapatero en cualquier escándalo internacional, guardan un silencio casi absoluto sobre otros nombres mucho más incómodos para el establishment.

La alusión a la famosa “lista Epstein” fue interpretada como un dardo directo a antiguos líderes occidentales vinculados a círculos de poder, y como una crítica al sesgo informativo de buena parte de los medios.


El golpe a Vox: “¿Eso no es corrupción?”

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Rufián tampoco dejó pasar la oportunidad de atacar frontalmente a Vox, especialmente a Santiago Abascal, que días antes había proclamado que “la corrupción mata”.

La respuesta fue inmediata:

“Estoy de acuerdo: la corrupción mata. Pero ¿por qué no dicen ustedes nada del millón de euros que se llevaron las juventudes de Vox con las donaciones de la DANA? ¿Eso no es corrupción? ¿Eso no mata?”

El comentario cayó como una bomba en el hemiciclo. Vox, que basa buena parte de su discurso en la lucha contra la corrupción y la “casta política”, quedó retratado por Rufián como un partido que exige transparencia a los demás mientras esquiva sus propios escándalos.


Feijóo anuncia… lo que ya existe

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Pero el momento más surrealista de la sesión llegó cuando Alberto Núñez Feijóo subió a la tribuna para anunciar una de sus grandes propuestas estrella:

“Habrá una gran agencia de seguridad de transportes, verdaderamente independiente, con presupuesto propio y capacidad sancionadora”.

El problema es que esa agencia ya existe.

Y no solo eso: fue creada el 1 de agosto de 2024 y se llama oficialmente:

Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes Ferroviarios, Marítimos y de Aviación Civil.

Rufián no tardó ni cinco segundos en desmontar el discurso:

“Pero ¿no se ha enterado el señor Feijóo de que ya existe y de que ustedes votaron en contra?”

Aplausos, risas y murmullos recorrieron el Congreso. Feijóo, visiblemente incómodo, intentó rectificar sobre la marcha, pero el daño ya estaba hecho.

El líder del PP había venido a prometer exactamente lo que su partido había rechazado meses antes.


La “dictadura europea” que se le escapó a Feijóo

Como si no fuera suficiente, Feijóo protagonizó otro momento viral en un acto posterior, cuando afirmó:

“¿Cómo es posible que una dictadura sólida occidental europea como la nuestra…?”

La frase dejó a medio auditorio en shock. España, una “dictadura sólida occidental europea”.

Ni siquiera los sectores más críticos con el Gobierno habían llegado tan lejos en la hipérbole.

El lapsus fue comparado inmediatamente con los míticos deslices de Mariano Rajoy, y muchos en redes hablaron ya del “espíritu de Rajoy reencarnado en Feijóo”.


Sánchez remata: los 26.700 euros de Vox

Pedro Sánchez tampoco dejó pasar la oportunidad de responder, especialmente tras conocerse que el principal asesor de Vox cobra 26.700 euros al mes.

Desde la tribuna, lanzó una pregunta directa a Abascal:

“Si su principal asesor cobra 26.700 euros al mes, el asesorado… ¿cuánto cobra? ¿Eso es la España que madruga?”

La frase fue uno de los momentos más aplaudidos de la sesión, porque tocaba uno de los nervios centrales del discurso de Vox: la idea de representar a la “España humilde”, cuando su cúpula vive con sueldos propios de la élite política y económica.


El escándalo de las VPO en Alicante: el reparto entre amigos

Y mientras el Congreso ardía, otra bomba informativa empezaba a crecer en paralelo: el caso de las viviendas de protección oficial en Alicante.

Según ha destapado el diario Información, una promoción pública de viviendas —la primera en dos décadas— terminó adjudicándose de forma masiva a:

La concejala de Urbanismo.

Hijos de altos cargos.

Familiares del notario que firmó las escrituras.

Directivos de la cooperativa gestora.

La investigación periodística lo resume con una frase demoledora:

“Esto fue un reparto entre amigos”.

Viviendas públicas, en primera línea de playa, con piscina, gimnasio, pistas de pádel y jacuzzi, adjudicadas por unos 220.000 euros y revendidas después por más del doble.

Todo ello, con dinero público.

Un caso que recuerda peligrosamente a los viejos tiempos del urbanismo clientelar y que, curiosamente, apenas aparece en las tertulias televisivas donde se habla día sí y día también de “corrupción del Gobierno”.

 

El patrón que se repite

Lo ocurrido en esta sesión parlamentaria deja una sensación cada vez más extendida: el relato político de la derecha parece basarse más en consignas que en datos, más en titulares que en hechos.

Feijóo anuncia lo que ya existe.
Vox denuncia la corrupción ajena mientras esquiva la propia.
Y los grandes escándalos que afectan al PP apenas encuentran eco mediático.

Mientras tanto, figuras como Rufián se convierten en una especie de “auditor incómodo”, sacando a la luz contradicciones, silencios y dobles discursos.


Un Congreso convertido en espejo

La sesión no fue solo un intercambio de reproches. Fue, sobre todo, un retrato bastante fiel del momento político español:

Una oposición que tropieza con sus propios argumentarios.

Un Gobierno que responde con ironía y datos.

Y una opinión pública cada vez más consciente de que muchas batallas no se libran solo en el Parlamento, sino en el control del relato mediático.

Y en ese terreno, por ahora, Feijóo sigue acumulando errores, mientras Rufián convierte cada intervención en munición viral.

El Congreso no solo legisla. También deja frases para la historia.
Y esta semana, la historia volvió a reírse del líder del PP.