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Cuando la televisión se convierte en un ring
Lo que ocurrió en el plató de 6ª Xplica no fue un debate.
Fue una explosión.
Gritos.
Insultos.
Micrófonos a punto de ser cortados.
Un moderador desbordado.
Y una palabra que lo incendió todo:
“Fascista”.
Antonio Maestre y Chapu Apaolaza cruzaron una línea que rara vez se traspasa en la televisión en directo. Y lo hicieron mientras discutían sobre uno de los temas más tóxicos de la política española actual:
Venezuela, Zapatero y las cloacas del poder.
Lo que empezó como una discusión ideológica acabó convertido en una batalla personal.
Y España entera estaba mirando.
El origen de la guerra: Aznar, Gadafi y Zapatero

Todo empezó con una comparación explosiva.
Maestre recordó el episodio de José María Aznar y Gadafi:
cómo el expresidente del PP llegó a presentarlo como “amigo de Occidente” mientras, según publicó eldiario.es, firmaba contratos de comisionista con empresas como Abengoa para cobrar por cada desaladora vendida al régimen libio.
La acusación era clara:
hay expresidentes que no median, hacen negocios.
Y entonces llegó el nombre que lo cambia todo:
José Luis Rodríguez Zapatero.
Chapu y parte de la mesa defendían que Zapatero actúa como mediador internacional para liberar presos políticos en Venezuela.
Maestre replicó que una cosa es mediar y otra muy distinta es blanquear una dictadura.
Y ahí empezó la tormenta.
“Eso no te lo voy a tolerar”
El tono subió de golpe.
Chapu insinuó que Maestre admiraba el régimen venezolano.
Maestre estalló:
“No te voy a tolerar eso.
No te lo voy a tolerar.
Eres un fascista.”
El plató se congeló.
El moderador perdió el control.
Los micrófonos estuvieron a punto de ser cortados.
Los espectadores vieron en directo algo que normalmente se queda fuera de cámara:
la guerra ideológica en estado puro.
¿Zapatero salvador o lobista?

Detrás de los gritos había una pregunta clave:
¿Qué es realmente José Luis Rodríguez Zapatero en Venezuela?
Para unos:
Un mediador reconocido por Qatar y organismos internacionales
Un hombre que ha logrado la liberación de decenas de presos políticos
Para otros:
Un blanqueador de la dictadura
Un intermediario que nunca ha llamado “dictador” a Maduro
Un personaje demasiado cómodo con el régimen
Y los datos volaron por la mesa como proyectiles.
Los presos que sí salieron
Se recordaron fechas, nombres y cifras:
📅 20 de julio de 2025
48 presos políticos liberados por la intermediación del embajador estadounidense Grenell y Zapatero.
Entre ellos:
William Dávila
Gregorio Graterol
Carlos Chancellor
📅 25 de agosto de 2025
13 más, anunciados por Henrique Capriles:
Américo De Grazia
Pedro Guanipa
Juan Pablo Guanipa
Tomás Guanipa
📅 2017
Liberación de Leopoldo López.
Esos son hechos.
No opiniones.
Pero… ¿eso es libertad o teatro?
Los críticos lo tienen claro:
eso no es una liberación real.
Los cargos siguen vigentes.
Los excarcelados viven amenazados.
Sus familias están bajo vigilancia.
No pueden hablar.
No hay amnistía.
No hay democracia.
Solo una excarcelación selectiva.
Y ahí nace la sospecha:
¿por qué Maduro libera a unos y no a otros?
¿Quién elige?
¿A cambio de qué?
Trump entra en escena

Mientras en España se gritaban “fascista” unos a otros, Donald Trump entraba por la puerta grande del conflicto.
Y lo hacía sin hipocresía:
“Esto lo hago por el petróleo.”
Nada de derechos humanos.
Nada de democracia.
Solo crudo.
Y eso dejó a todos desnudos.
Porque si Estados Unidos solo quiere petróleo y Maduro solo quiere sobrevivir, ¿dónde queda Zapatero?
¿El último interlocutor?
Los defensores de Zapatero sostienen algo clave:
Si Zapatero llama dictador a Maduro, pierde su papel.
Si lo pierde, nadie habla con el régimen.
Si nadie habla, nadie sale de la cárcel.
La diplomacia sucia es fea, dicen.
Pero funciona.
La pregunta es:
¿A qué precio?
El choque final
La discusión se convirtió en una guerra de trincheras:
— “Zapatero es útil.”
— “Zapatero blanquea una dictadura.”
— “Zapatero salva vidas.”
— “Zapatero legitima al régimen.”
Y mientras tanto:
7 millones de venezolanos han huido.
Miles siguen presos.
El país está devastado.
Y el plató de 6ª Xplica se convirtió en un espejo de esa tragedia:
gritos, miedo, insultos y nadie escuchando.
Por qué esta bronca importa
Porque no fue solo un espectáculo.
Fue la prueba de que España está atrapada en una guerra política que ya no distingue entre:
democracia
dictadura
mediación
propaganda
Todo se mezcla.
Todo se contamina.
Y cuando alguien grita “fascista” en directo, ya no se discute ideas.
Se dispara.
El verdadero escándalo
No es que Maestre y Chapu se gritaran.
El verdadero escándalo es que:
España no tiene una posición clara sobre Venezuela
Zapatero es imprescindible para Maduro
Y nadie sabe exactamente por qué
Eso es lo que de verdad da miedo.
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