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Una tragedia nacional convertida en campo de batalla polĂ­tica

Lo ocurrido en Adamuz no es solo una tragedia ferroviaria. Es un terremoto político, mediático y social que ha dejado al descubierto una de las grietas más profundas de la democracia española: la manipulación del dolor como arma ideológica.

Mientras los equipos de rescate seguían sacando cuerpos de entre los convoyes destrozados, mientras familias desesperadas buscaban a sus seres queridos por redes sociales, mientras España entera contenía la respiración ante una cifra de víctimas que no dejaba de crecer, una parte de la derecha y de la ultraderecha decidió activar una maquinaria que ya conocemos demasiado bien: la fábrica del bulo, la sospecha y la conspiración.

Y lo hicieron cuando la sangre todavĂ­a estaba fresca.


Adamuz: el epicentro de una tragedia que nadie esperaba

La lĂ­nea ferroviaria en Adamuz no era una lĂ­nea peligrosa.
No era una curva cerrada.
No era un tramo histĂłrico de accidentes.
No era una zona catalogada como crĂ­tica.

Era una recta.

Por eso cuando el ministro de Transportes, Óscar Puente, utilizó la palabra “extraño”, lo hizo en su sentido técnico y ferroviario: algo no regular, no habitual, no esperable.

Pero ese matiz fue inmediatamente convertido en municiĂłn polĂ­tica.

“Extraño” pasó a significar “sospechoso”.
“Sospechoso” pasó a significar “encubrimiento”.
Y “encubrimiento” pasó a ser, en cuestión de minutos, una conspiración del Gobierno.


La operaciĂłn DANA 2: cuando la tragedia se convierte en bulo

No es casual que esta ofensiva mediática se bautizara en redes como “Operación DANA 2”.

Porque ya había un precedente: la catástrofe climática anterior, donde una avalancha de desinformación había intentado desacreditar la respuesta del Estado.

Ahora el objetivo era otro: el Ministerio de Transportes y Óscar Puente.

Telegram, Twitter (X), TikTok y portales como OK Diario, Pitoquiles, Sendongo o Javier Negre comenzaron a difundir una narrativa sincronizada:

“El Gobierno sabía algo.”
“Esto no es un accidente.”
“Hay contratos ocultos con Marruecos.”
“Renfe ha sido saboteada.”
“Puente es responsable.”

Nada de eso estaba respaldado por pruebas.

Pero eso no importa en la economĂ­a del bulo.


Ernesto Ekaizer: una advertencia que nadie deberĂ­a ignorar

Ernesto Ekaizer: "Es llamativo porque Felipe VI no llegó ayer (...) hará ocho años de reinado" | Ocio y cultura | Cadena SER

El periodista y analista Ernesto Ekaizer fue claro:

“El que utiliza políticamente una tragedia cuando todavía estamos contando muertos está cometiendo un crimen político.”

No es una exageraciĂłn.

En comunicaciĂłn polĂ­tica moderna, el bulo no es un error:
es una estrategia.

Y la estrategia consiste en:

Crear sospecha.

Generar indignaciĂłn.

Desprestigiar a las instituciones.

Romper la confianza pĂşblica.

Abrir espacio para el autoritarismo.


Óscar Puente, el objetivo preferido

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Óscar Puente no es una víctima casual.

Desde hace meses ha sido objeto de una campaña sistemática de acoso por parte de la derecha y la ultraderecha.
Cada fallo.
Cada retraso.
Cada problema ferroviario.

Todo se convierte en munición contra él.

Y ahora, con un accidente mortal, la maquinaria se activó a máxima potencia.

Pero lo que olvidan los propagadores del odio es una cosa esencial:

Los accidentes ferroviarios los investigan organismos independientes. No el ministro.


La comisiĂłn que no pueden controlar

En España existe una Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).

Es:

Técnica

Independiente

Profesional

Regulada por normativa europea

No depende del ministro.
No depende del Gobierno.
No depende de Moncloa.

Y sus conclusiones son pĂşblicas.

Por eso la ultraderecha necesita otra cosa:
la sospecha permanente.

Porque si hay verdad, su relato se derrumba.


Cuando “extraño” no significa “conspiración”

Uno de los bulos más peligrosos fue manipular una palabra.

“Extraño” no significa misterioso.
No significa oculto.
No significa criminal.

Significa no habitual.

Un tren descarrilando en una recta es extraño porque estadísticamente no es lo normal.
No porque alguien lo haya provocado.


La otra España: la que sí estuvo a la altura

Mientras las redes ardĂ­an, en el terreno ocurrĂ­a otra cosa:

Bomberos

ProtecciĂłn Civil

Guardia Civil

Sanitarios

Junta de AndalucĂ­a

Gobierno central

Ayuntamiento de Adamuz

DiputaciĂłn

Todos trabajando juntos.

Sin peleas.
Sin reproches.
Sin propaganda.

Eso es lo que realmente molesta a los extremistas.

Porque demuestra que el Estado funciona.


Cuando la polĂ­tica sirve al bien comĂşn

En Adamuz ocurriĂł algo casi revolucionario en estos tiempos:

La polĂ­tica se comportĂł como deberĂ­a comportarse siempre.

Hubo coordinaciĂłn.
Hubo respeto institucional.
Hubo rapidez.
Hubo humanidad.

Y eso desmonta el relato de quienes viven de decir que “todo está roto”.


Santiago Abascal y el tuit que lo dijo todo

Abascal acusa a Von der Leyen de ser “la criatura del matrimonio letal de populares y socialistas contra Europa” | Euractiv.es

El líder de Vox publicó un mensaje que pasará a la historia por su indecencia:

“Espero que la profesionalidad de los servicios de emergencia supla la incapacidad del poder político.”

Eso es una manipulaciĂłn deliberada.

Porque esos servicios existen precisamente por decisiones polĂ­ticas.

No son voluntarios espontáneos.
Son estructuras pĂşblicas financiadas, organizadas y coordinadas por el Estado.


La antipolĂ­tica como veneno

Lo que se está promoviendo no es una crítica:
es antipolĂ­tica.

La idea de que:

El Estado no sirve.

Las instituciones no importan.

Todo es corrupciĂłn.

Todo es mentira.

Ese es el caldo de cultivo del autoritarismo.


La rabia como combustible electoral

¿Por qué sube Vox?

No porque tenga razĂłn.
Sino porque mucha gente está desesperada.

Cuando no hay respuestas, la rabia busca culpables.

Y la ultraderecha se los ofrece.


El valor de lo pĂşblico en una noche de horror

Esa noche, en Adamuz, se vio algo que debería enseñarse en las escuelas:

Cuando todo se rompe,
lo Ăşnico que queda es lo pĂşblico.

No fue una empresa privada quien rescatĂł.
No fue un influencer.
No fue una ONG improvisada.

Fue el Estado.


El discurso del presidente

Pedro Sánchez anunció:

3 dĂ­as de luto oficial

Transparencia absoluta

ProtecciĂłn a las vĂ­ctimas

Investigación técnica independiente

No hubo excusas.
No hubo ocultamiento.
Hubo Estado.


El peligro real no es el accidente, es el bulo

Los trenes pueden descarrilar.
Las tragedias existen.

Pero cuando una sociedad pierde la capacidad de distinguir verdad de mentira, ahí empieza el verdadero descarrilamiento democrático.


Adamuz no solo es un accidente

Adamuz es una prueba.

Una prueba de:

Qué medios informan.

Qué políticos respetan.

Qué ciudadanos piensan.

Y quiénes utilizan cadáveres para hacer política.


La verdad llegará, los bulos quedarán

Habrá investigación.
Habrá informes.
Habrá causas.

Y cuando la verdad salga, muchos habrán quedado retratados.

Porque el dolor puede ser inevitable.

Pero la manipulaciĂłn no.