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La tensión estalló en directo.
Lo que empezó como un debate más sobre inmigración terminó convirtiéndose en un correctivo televisivo al Partido Popular, con Isabel Díaz Ayuso y uno de los tertulianos afines al PP en el centro de la polémica por difundir bulos, manipular datos y encubrir el cambio de discurso de Feijóo.

El escenario: una mesa de análisis político.
El detonante: la regularización extraordinaria de personas migrantes anunciada por el Gobierno.
El resultado: el relato del PP se vino abajo en directo, pieza a pieza.

El bulo inicial: “Sánchez ha cambiado de discurso”

Desde el entorno del PP se lanzó una acusación clara:
Pedro Sánchez habría defendido en agosto de 2024 la expulsión de inmigrantes irregulares, y ahora impulsaría una regularización “masiva” solo por intereses políticos.

El argumento parecía demoledor… hasta que se revisaron los datos.

Porque en ese mismo agosto de 2024, el propio Partido Popular defendía públicamente una regularización administrativa, y existía ya una ILP aprobada en el Congreso que llevaba un año bloqueada, en gran parte por la propia derecha parlamentaria.

Es decir:
el PP criticaba ahora exactamente lo mismo que había apoyado antes.

Ayuso y la estrategia de ruido

El doble discurso de Ayuso en inmigración: de aceptar a países hispanos a  situar en la diana a migrantes "pobres"

En ese punto entró en escena Isabel Díaz Ayuso.
No con datos.
No con propuestas.
Sino con lo que ya es marca de la casa: ruido, polarización y simplificación extrema.

El objetivo no era debatir la política migratoria, sino instalar un marco emocional:

“Efecto llamada”.

“Regularización masiva”.

“Colapso de servicios”.

“Peligro para la convivencia”.

“Amenaza para Europa”.

Un discurso calcado al de Vox y al de la derecha trumpista.

El correctivo: los datos desmontan el relato

Lo que no esperaba el PP es que, en directo, varios analistas sacaran los estudios encima de la mesa.

Estudios reales, no consignas.

Entre ellos:

Universidad de Cambridge.

Instituto de investigación europeo sobre migraciones.

Análisis históricos de las regularizaciones de 2000, 2001 y 2005 en España.

Conclusión común:
no existe evidencia científica del llamado “efecto llamada” asociado a regularizaciones.

Las causas reales de la migración son:

    Guerras y conflictos.

    Situación económica en países de origen.

    Redes familiares previas.

No las políticas administrativas de regularización.

Feijóo ve la rescisión del contrato de compra de balas a Israel como algo  "propio" de "otras latitudes"

La gran mentira del “efecto llamada”

Aquí es donde el relato del PP se desmorona.

Porque España ya ha hecho tres regularizaciones masivas:

Dos con Aznar.

Una con Zapatero.

Y en ninguna de ellas se produjo un incremento significativo del flujo migratorio posterior.

Ni avalanchas.
Ni invasiones.
Ni colapsos.

Solo integración laboral, cotizaciones a la Seguridad Social y salida de miles de personas de la economía sumergida.

Feijóo y el cambio real de discurso

El momento más incómodo llegó cuando se señaló lo evidente:

No es Sánchez quien ha cambiado.
Es Feijóo.

Feijóo pasó de:

“Seremos sensibles y generosos con esta regularización”

A:

“Esto es una amenaza para España y para Europa”.

Un giro completo de 180 grados… sin explicación política coherente.

El tertuliano, atrapado en su propia trampa

El tertuliano afín al PP intentó salvar el relato recurriendo a una vieja fórmula:

“La Guardia Civil lo está viendo en la frontera”.

Pero fue inmediatamente respondido:
¿Cómo puede alguien detectar un “efecto llamada”
si la regularización aún no se ha producido?

No hay datos.
No hay cifras.
No hay evidencias.

Solo percepciones, miedo y mensajes virales en redes.

El modelo real: Trump, Vox y el PP

La mesa terminó señalando lo que muchos evitan decir en voz alta:

Hoy en Europa hay dos modelos migratorios:

    Modelo Trump–Vox–PP

    Criminalización.

    Deportaciones.

    Militarización de fronteras.

    Discursos de miedo.

    Modelo de integración

    Regularización administrativa.

    Derechos laborales.

    Cotización.

    Igualdad jurídica.

El PP intenta jugar a dos bandas:
no romper con Vox,
pero sin decir abiertamente que comparte su agenda.

La paradoja final

Lo más llamativo del debate fue esta contradicción:

El PP afirma defender:

La legalidad.

El orden.

El trabajo.

Pero se opone a:

Que personas que ya viven y trabajan en España tengan papeles.

Que salgan de la explotación laboral.

Que coticen y paguen impuestos.

En otras palabras:
prefiere inmigrantes sin derechos
porque son más fáciles de explotar.

El correctivo fue político, no ideológico

No fue un debate izquierda–derecha.
Fue un debate entre datos y propaganda.

Y en ese choque, Ayuso y el tertuliano quedaron retratados:
no por falsificar documentos,
sino por falsificar el relato.

Porque cuando se quita el ruido,
cuando se miran los datos,
cuando se revisa la historia,

lo que queda es esto:

El Partido Popular no está discutiendo inmigración.
Está discutiendo cómo competir con Vox sin decirlo en voz alta.

Y en ese intento, ha terminado difundiendo los mismos bulos
que antes decía combatir.