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Ayuso afila el cuchillo contra Feijóo: el liderazgo real del PP ya no está en Galicia, está en Madrid

Las encuestas no solo miden intención de voto. A veces, sin decirlo explícitamente, dictan sentencias políticas. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido con la última entrega del barómetro de 40dB para la SER y El País: una radiografía demoledora del estado de los liderazgos en España que deja una conclusión inquietante para el Partido Popular.

Todos suspenden. Todos. Ningún líder político alcanza siquiera el aprobado. Pero dentro de ese suspenso generalizado hay una jerarquía clara, una estructura de poder que ya no se puede disimular. Y en el PP el mensaje es brutal: Alberto Núñez Feijóo no es el líder más valorado ni siquiera entre sus propios votantes.

La líder es Isabel Díaz Ayuso.

Y no por poco.

La encuesta que lo cambia todo

Según el sondeo, Pedro Sánchez es el dirigente mejor valorado del conjunto de la ciudadanía, con un 3,34 sobre 10. Le sigue Santiago Abascal. Y solo después aparece Feijóo. Un dato ya de por sí incómodo: el líder del PP es superado en valoración por el líder de la ultraderecha.

Pero lo verdaderamente explosivo está en el desglose interno del PP.

Entre los votantes populares, Isabel Díaz Ayuso obtiene un 7,9 de nota media, frente al 7,1 de Feijóo. No solo eso: Ayuso es también la dirigente mejor valorada por los votantes de Vox. Es decir, la presidenta madrileña no solo lidera el PP desde dentro, sino que conquista el espacio emocional de la derecha radical.

Ayuso gana en todos los atributos:

Empatía

Preparación

Honradez

Feijóo queda segundo. Empatado con Almeida. Apenas una décima por encima de Moreno Bonilla.

El mensaje es inequívoco: Feijóo es formalmente presidente del PP, pero Ayuso es su líder política real.

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El gallego cómodo que descubrió Madrid

Feijóo llegó a Madrid con la promesa de la “política para adultos”. Moderación, institucionalidad, distancia con los excesos del PP de Madrid, rechazo al barro.

Pero Madrid no es Galicia.

En Galicia tenía a la prensa amiga, a las instituciones alineadas, a un ecosistema político dócil. En Madrid se ha encontrado con algo muy distinto: una incubadora de extremismo interno que no controla y que responde directamente a Ayuso y a su entorno.

Miguel Ángel Rodríguez marca agenda.
Vox marca discurso.
Ayuso marca ritmo.

Feijóo ejecuta.

O, en el mejor de los casos, intenta no estorbar.

El síndrome del líder con miedo

En política hay una regla no escrita: el caballo huele el miedo del jinete. Y cuando lo huele, lo tira.

Eso es exactamente lo que empieza a percibirse en el liderazgo de Feijóo: miedo. Miedo a sus propios barones. Miedo a Madrid. Miedo a Ayuso. Miedo a perder el control de un partido que formalmente dirige, pero que ya no le obedece emocionalmente.

Cada vez que Feijóo intenta marcar una estrategia, llega Ayuso y la corrige.
Cada vez que busca moderación, Madrid empuja hacia la radicalización.
Cada vez que duda, la ultraderecha avanza.

El resultado es un líder sin proyecto, sin iniciativa, sin narrativa propia.

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La moción que nunca llega

La gran prueba de fuego de cualquier líder de la oposición es la moción de censura. En España, además, debe ser constructiva: hay que presentar candidato y proyecto.

Feijóo no ha presentado ni una cosa ni la otra.

¿Por qué? Porque no tiene proyecto.
Porque no tiene alternativa real.
Porque no controla su propio espacio político.

Una moción de censura lo obligaría a mostrar cartas. Y hoy Feijóo no tiene cartas, solo miedo a que Ayuso se las quite de la mano.

El PP como antesala de Vox

El problema de fondo no es solo Feijóo. Es estructural.

El PP de Madrid es el tronco del que nace Vox.
Abascal es una escisión directa del PP de Esperanza Aguirre.
Ayuso es heredera política de ese mismo ADN.

Comparten jefes, discursos, enemigos y marcos ideológicos.

Por eso cuando Vox habla de “remigración”, el PP habla de “invasión”.
Cuando Vox niega la violencia de género, el PP habla de “violencia intrafamiliar”.
Cuando Vox difunde conspiraciones, el PP las suaviza y las legitima.

No hay ruptura. Hay teatralización de diferencias.

Ayuso no lidera Madrid: lidera la extrema derecha española

La tesis es incómoda, pero cada vez más difícil de negar:
Isabel Díaz Ayuso no es solo la presidenta de la Comunidad de Madrid. Es la líder política de facto de la derecha radical española.

Vox no es un fenómeno externo al PP. Es su reflejo sin maquillaje.
Y Ayuso es el puente perfecto entre ambos mundos: suficiente institucional para gobernar, suficientemente agresiva para movilizar a la ultraderecha.

Por eso la encuesta no es un simple dato demoscópico. Es una señal de poder real. De poder interno. De quién manda y quién obedece.

 

El asalto silencioso

Ayuso no necesita presentarse mañana a líder del PP. No necesita congresos ni primarias. El asalto es mucho más sofisticado: control del relato, del electorado y del miedo interno.

Feijóo ya gobierna condicionado.
Ya decide con permiso.
Ya habla midiendo cada palabra para no molestar a Madrid.

El liderazgo ya ha cambiado, solo falta el acto formal.

Y en política, cuando el liderazgo real se separa del liderazgo oficial, el final suele ser cuestión de tiempo.

No hace falta una puñalada.
Basta con que todos sepan quién manda de verdad.