Alba Carrillo asesta este hachazo a Melody por su actitud con TVE tras el batacazo en Eurovisión: “Está ya fuera”.

 

 

 

Alba Carrillo se ha mostrado durísima con Melody en ‘D Corazón’ por su actitud con TVE tras su batacazo en el Festival de Eurovisión.

 

 

 

 

 

Si hay algo que define a Alba Carrillo dentro del ecosistema televisivo español es su capacidad para decir lo que piensa sin filtros, sin medias tintas y sin preocuparse demasiado por las consecuencias.

 

Esa actitud frontal, que tantas veces le ha generado aplausos y polémicas a partes iguales, volvió a quedar patente en la última emisión del año de D Corazón, el programa de crónica social que presentan Anne Igartiburu y Javier de Hoyos en La 1 de TVE.

 

Un espacio marcado por la nostalgia, el recuerdo y el análisis del pasado televisivo, pero que terminó derivando en uno de los debates más comentados de los últimos días.

 

El domingo 28 de diciembre, coincidiendo con el Día de los Santos Inocentes, D Corazón dedicó buena parte de su emisión a repasar las Nocheviejas de antaño.

 

Un viaje en el tiempo a una televisión pública que, durante décadas, convirtió la despedida del año en un auténtico acontecimiento cultural.

 

 

En aquellas galas de fin de año desfilaban artistas que hoy forman parte del imaginario colectivo: Isabel Pantoja, Lola Flores, Sara Montiel, Marujita Díaz, Concha Velasco, Massiel o Rocío Jurado, entre muchas otras.

 

Mujeres que no solo cantaban, bailaban o actuaban, sino que representaban una forma de entender el espectáculo y la relación con el público muy distinta a la actual.

 

 

En este 2025, la tradición continúa, aunque con otros nombres y otros códigos. Chenoa y los hermanos Estopa serán los encargados de dar la bienvenida al nuevo año desde el balcón de la Puerta del Sol, un relevo generacional que simboliza cómo ha cambiado la industria musical y televisiva en España.

 

Precisamente sobre ese contraste entre pasado y presente giró gran parte del debate en el plató.

 

 

Valeria Vegas, periodista y colaboradora habitual del programa, fue la encargada de contextualizar algunos de los momentos más icónicos que dejaron aquellas artistas en las galas de Nochevieja de TVE.

 

Su intervención no fue un simple ejercicio de nostalgia, sino una reflexión sobre la espontaneidad perdida en la televisión actual.

 

“Ellas hacían de lo artificial lo más espontáneo del mundo”, afirmó, subrayando que aquellas folclóricas eran “muy generosas con los medios”, algo que, en su opinión, no ocurre hoy en día con muchas celebrities.

 

 

Valeria Vegas fue más allá y señaló directamente a las redes sociales como uno de los grandes factores que han cambiado la manera en que los artistas se relacionan con el público y con los medios.

 

Según explicó, la exposición constante, el miedo al error y la necesidad de controlar cada gesto han hecho que muchos famosos actuales pierdan naturalidad.

 

“Las folclóricas la cagaban todo el rato porque se lo podían permitir”, dijo sin rodeos, en una frase que resonó con fuerza en el plató y que muchos espectadores compartieron después en redes sociales.

 

 

Ese comentario sirvió de punto de partida para que Alba Carrillo entrara en escena con una defensa inesperada: la de Melody, la última representante de España en el Festival de Eurovisión.

 

En un contexto en el que la cantante sevillana sigue siendo objeto de debate tras su discreto resultado en el certamen europeo, Alba decidió poner el foco en algo que, según ella, se está perdiendo en la industria actual: el derecho a equivocarse.

 

 

“No estamos permitiendo que la gente se enfade”, afirmó la colaboradora, en una reflexión que iba más allá del caso concreto de Melody.

 

“Yo defiendo a Melody o a cualquiera que hace algo malo porque creo que la gente tiene derecho a equivocarse y a hacer las cosas un poco mal”, añadió.

 

Para Alba Carrillo, la presión mediática y social es hoy tan intensa que cualquier error se convierte en una condena pública, sin espacio para la autocrítica serena ni para el aprendizaje.

 

 

En ese punto, Valeria Vegas planteó una idea que terminó encendiendo el debate: que Melody podría ser, en cierto modo, heredera de ese espíritu de las folclóricas de antaño.

 

Una artista con carácter, con una personalidad arrolladora y con una forma de expresarse sin demasiados filtros.

 

Sin embargo, Alba Carrillo no solo no compartió esa visión, sino que se mostró especialmente dura con la cantante.

 

 

“Melody ya está fuera”, sentenció, dejando claro que, a su juicio, la artista sevillana no encaja en esa tradición.

 

Para Alba, una de las grandes virtudes de las folclóricas era su agradecimiento, su lealtad a los medios y a la televisión pública que las impulsó.

 

Y ahí es donde, según ella, Melody habría fallado de forma clara. “Las folclóricas tenían una cosa muy buena, y es que eran muy agradecidas, pero Melody no lo es. Se ha portado fatal con esta cadena”, afirmó, en referencia directa a TVE.

 

 

Las palabras de Alba Carrillo no surgieron de la nada. Remiten a uno de los episodios más controvertidos de la carrera reciente de Melody: su participación en el Festival de Eurovisión y la posterior gestión mediática de su resultado.

 

La cantante quedó en antepenúltima posición, un desenlace que generó una oleada de críticas, análisis y debates sobre la propuesta española, la puesta en escena y el papel de la delegación de TVE.

 

 

Días después del festival, Melody compareció en una rueda de prensa en la que expresó abiertamente su malestar.

 

En esa intervención, reprochó a la cadena pública no haberle permitido llevar a cabo la puesta en escena que ella había imaginado.

 

De forma implícita, y en algunos momentos explícita, responsabilizó a TVE de su mala posición en el certamen, sin realizar una autocrítica profunda sobre su actuación o sobre la recepción del tema en Europa.

 

 

Esa actitud fue interpretada por muchos como una falta de responsabilidad y de agradecimiento hacia la cadena que había apostado por ella.

 

La polémica se intensificó cuando, tras esa rueda de prensa, Melody decidió conceder su primera gran entrevista no a TVE, sino a Antena 3, concretamente al programa El Hormiguero.

 

Una decisión que sorprendió a muchos, ya que inicialmente estaba previsto que su reaparición televisiva se produjera en La Revuelta, el espacio de la cadena pública.

 

 

Desde entonces, la ausencia de Melody en TVE ha sido evidente. No ha vuelto a aparecer en la cadena, ni en programas de entretenimiento ni en espacios informativos, alimentando la sensación de ruptura entre la artista y la televisión pública.

 

Un distanciamiento que Alba Carrillo no dudó en señalar como un error estratégico y simbólico.

 

 

Para la colaboradora de D Corazón, ese gesto marca una diferencia fundamental entre las artistas de antes y las de ahora.

 

Mientras las folclóricas entendían la televisión pública como un aliado y una plataforma que había que cuidar, Melody habría optado por una estrategia más individualista, priorizando su imagen y su relato personal por encima de la relación con TVE.

 

 

El debate, más allá de nombres propios, puso sobre la mesa una cuestión de fondo: cómo ha cambiado la relación entre los artistas, los medios y el público.

 

En una época dominada por las redes sociales, donde cada declaración se amplifica y cada gesto se analiza al milímetro, la espontaneidad se ha convertido en un bien escaso.

 

Los errores ya no se olvidan ni se diluyen con el tiempo; quedan registrados, viralizados y utilizados como arma arrojadiza.

 

 

En ese contexto, figuras como Alba Carrillo funcionan como catalizadores del debate.

 

Su forma directa de expresarse conecta con una parte de la audiencia que echa de menos discursos menos edulcorados y más sinceros.

 

Pero también genera rechazo entre quienes consideran que sus opiniones cruzan a menudo la línea de la crítica legítima hacia el ataque personal.

 

 

Lo ocurrido en D Corazón refleja, además, el papel de la televisión pública como espacio de memoria colectiva.

 

Recordar a las grandes artistas de las Nocheviejas pasadas no es solo un ejercicio de nostalgia, sino una forma de preguntarse qué tipo de televisión y de cultura queremos construir.

 

¿Una en la que todo esté medido y controlado, o una en la que haya margen para el error, la improvisación y la autenticidad?

 

 

La figura de Melody, con sus aciertos y errores, se convierte así en un símbolo de esa tensión entre tradición y modernidad.

 

Una artista que comenzó su carrera siendo casi una niña prodigio, que ha vivido varias etapas profesionales y que ahora se enfrenta a un entorno mediático mucho más hostil y exigente que el de generaciones anteriores.

 

Alba Carrillo, al criticarla, no solo habla de Melody, sino de un sistema que, en su opinión, premia la perfección impostada y castiga cualquier desviación del guion.

 

 

Su discurso conecta con la reflexión inicial de Valeria Vegas: quizá las folclóricas podían equivocarse porque el público y los medios eran más indulgentes, o quizá porque ellas mismas no tenían miedo a mostrarse humanas.

 

 

Sea como sea, el debate generado en D Corazón demuestra que las Nocheviejas televisivas siguen siendo mucho más que un simple espectáculo de fin de año.

 

Son un espejo de la sociedad, de sus valores y de sus contradicciones. Y mientras haya voces como la de Alba Carrillo dispuestas a decir lo que otros callan, ese espejo seguirá reflejando una imagen incómoda, pero necesaria, de la cultura popular española.