Antonio Maestre responde a Arturo Pérez-Reverte tras sus críticas al profesorado y la educación: “Es flipante que un académico de la RAE pontifique como un cuñado”.

 

 

 

El periodista se ha pronunciado a través de su perfil de X, antes Twitter.

 

 

 

 

 

 

La educación en España vuelve a ser protagonista del debate público, esta vez a raíz de unas declaraciones del escritor Arturo Pérez-Reverte en el pódcast ‘The Wild Project’, conducido por Jordi Wild.

 

 

El autor cartagenero, miembro de la Real Academia Española y figura habitual en la polémica cultural, no se mordió la lengua al hablar sobre el estado de la enseñanza y el papel del profesorado.

 

 

Sus palabras, como suele ocurrir, no tardaron en generar reacciones intensas en redes sociales y, especialmente, una réplica contundente por parte del periodista Antonio Maestre.

 

 

La conversación entre Pérez-Reverte y Jordi Wild giró en torno a la influencia de Cervantes en la cultura española y la presencia de ‘El Quijote’ en la formación académica.

 

 

El escritor fue tajante: “Eso es culpa del sistema educativo español y del ministro de Cultura y toda esta gente y los profesores que no saben. Hay otros que sí saben.

 

 

Primero hace falta un ministro de cultura que planifique ‘El Quijote’ y luego un buen profesor, un buen orientador.

 

 

Ya no es obligatorio conocer ‘El Quijote’, puedes terminar tus estudios sin conocer ‘El Quijote’”, sentenció, dejando claro su desencanto con el sistema y la gestión educativa vigente.

 

 

Las palabras de Pérez-Reverte, pronunciadas con la vehemencia que le caracteriza, no solo cuestionan la estructura del sistema educativo, sino que ponen en el punto de mira al profesorado, a quienes responsabiliza de la pérdida de peso de los clásicos literarios en la formación de los jóvenes.

 

 

El escritor, conocido por su defensa de la cultura y su crítica a lo que considera una “degradación” de la enseñanza, volvió a situar el debate en el centro de la opinión pública.

 

 

Ante esta postura, Antonio Maestre no tardó en reaccionar desde su perfil de X (antes Twitter).

 

 

 

El periodista, colaborador habitual de La Sexta y voz reconocida en el análisis político y social, respondió con ironía y firmeza: “Es flipante que un académico de la RAE pontifique como un cuñado criticando al profesorado y la educación sin haberse leído la ley educativa vigente”, escribió, marcando distancia con la visión apocalíptica del escritor.

 

 

 

Maestre, lejos de quedarse en la crítica, aportó datos concretos. “Claro que ‘El Quijote’ es un saber básico necesario en Bachillerato.

 

 

Y con lectura guiada. Aquí tiene, @perezreverte, subrayadito en la LOMLOE para que no se pierda”, añadió, acompañando el mensaje con una fotografía del apartado de Educación Literaria de la Ley Orgánica de Educación.

 

 

En el texto subrayado por Maestre se puede leer: “lectura de clásicos de la literatura española desde la Edad Media hasta el Romanticismo, inscritos en itinerarios temáticos o de género”.

 

 

Aunque la obra de Cervantes no aparece mencionada de forma explícita, el espíritu de la ley deja claro que los grandes clásicos, entre ellos ‘El Quijote’, forman parte del currículo.

 

 

El intercambio, aunque breve, ha servido para avivar una discusión de fondo sobre el papel de la literatura en la educación y la responsabilidad de los docentes y las instituciones.

 

 

¿Es realmente cierto que los estudiantes pueden acabar Bachillerato sin haber leído ‘El Quijote’? ¿Hasta qué punto la ley educativa garantiza la presencia de los clásicos en la formación de los jóvenes? ¿Es justo responsabilizar al profesorado de los problemas estructurales del sistema?

 

 

La respuesta, como suele ocurrir en estos casos, no es sencilla. Por un lado, la ley educativa vigente, la LOMLOE, sí contempla la lectura de clásicos, aunque deja cierto margen a la interpretación y a la autonomía de los centros y los docentes.

 

 

Por otro, el propio sistema, sometido a constantes reformas y presiones, lucha por equilibrar la tradición literaria con la adaptación a los nuevos tiempos y necesidades.

 

 

El papel de los profesores, lejos de ser homogéneo, varía en función de los recursos, la formación y la realidad de cada aula.

 

 

 

El debate entre Pérez-Reverte y Maestre, más allá de las personalidades y los estilos, pone sobre la mesa la tensión entre quienes defienden una educación basada en los pilares clásicos y quienes apuestan por una visión más flexible y adaptada a los retos contemporáneos.

 

 

La figura del profesor, tantas veces cuestionada y, a la vez, esencial en la transmisión del conocimiento, se convierte en el centro de una polémica que trasciende la anécdota y refleja las preocupaciones de una sociedad en constante cambio.

 

 

Las redes sociales, como era de esperar, han amplificado la discusión.

 

 

Mientras algunos usuarios defienden la postura de Pérez-Reverte y lamentan la pérdida de peso de los clásicos en la educación, otros apoyan la visión de Maestre y recuerdan la importancia de valorar el trabajo y el compromiso del profesorado.

 

 

La polarización, habitual en los debates culturales, se traduce en una cascada de mensajes, memes y reflexiones que demuestran el interés y la sensibilidad que despierta el tema.

 

 

La cuestión de fondo, sin embargo, va más allá de la polémica puntual. ¿Qué papel deben jugar los clásicos en la formación de los jóvenes? ¿Cómo garantizar que obras fundamentales como ‘El Quijote’ sean leídas, comprendidas y valoradas por las nuevas generaciones? ¿Es suficiente la legislación vigente o hace falta una apuesta más decidida por la cultura y la literatura en el currículo escolar?

 

 

 

La intervención de Maestre, con su tono crítico y su aporte documental, invita a reflexionar sobre la necesidad de rigor y conocimiento en el debate público. Criticar la educación y el profesorado sin conocer la ley vigente, como señala el periodista, puede llevar a simplificaciones y estigmatizaciones injustas.

 

 

Por su parte, Pérez-Reverte, con su experiencia y su trayectoria, recuerda la importancia de no perder de vista el legado cultural y la responsabilidad de transmitirlo a los jóvenes.

 

 

En última instancia, la discusión entre ambos refleja la vitalidad de la sociedad española y su capacidad para debatir, cuestionar y buscar respuestas.

 

 

La educación, la literatura y el papel del profesorado seguirán siendo temas centrales en la agenda pública, y el intercambio de ideas, por más polémico que sea, es una muestra de la riqueza y la pluralidad del pensamiento.

 

 

La pregunta permanece abierta: ¿Estamos haciendo lo suficiente para que los jóvenes conozcan y valoren ‘El Quijote’ y los grandes clásicos? ¿Qué más podemos hacer para fortalecer la educación y el papel de los docentes? El debate, lejos de cerrarse, sigue vivo y es, quizá, uno de los mejores síntomas de una sociedad que no se conforma y que busca siempre avanzar.

 

 

 

 

 

 

En el párrafo subrayado por Maestre se puede leer “lectura de clásicos de la literatura española desde la Edad Media hasta el Romanticismo, inscritos en itinerarios temáticos o de género”.

 

 

Eso sí, la obra de Cervantes no aparece fijada como tal. Dicho esto, habrá que esperar si Pérez-Reverte opta por replicar al periodista.