Un cambio de fecha, un menú a base de canapés y una renuncia histórica: las claves de la polémica boda de Carlos y Camilla

Este 9 de abril se cumplen 21 años del momento en el que el ahora Rey de Inglaterra puso el broche de oro a su relación con Camilla.

 

 

Carlos y Camilla a la salida de la Capilla de San Jorge

Carlos y Camilla a la salida de la Capilla de San Jorge el día de su boda en abril de 2005

Foto: GTRES

 

Este 9 de abril se cumple 21 años de la boda del entonces Príncipe Carlos con Camilla.

Un enlace civil celebrado en el Ayuntamiento de Windsor al que no acudieron ni la Reina Isabel II ni el Príncipe Felipe para no eclipsar a los novios.

Sin embargo, esta no fue la única anécdota que marcó la boda díscola del ahora Rey de Inglaterra.

Carlos y Camilla se dieron el “sí, quiero” en una ceremonia civil a tan solo 100 metros de la avenida que conduce al Castillo de Windsor.

Al contrario que otros enlaces dentro de la Familia Real británica, este fue un acto íntimocon tan solo 28 invitados, aunque fuera del Ayuntamiento de Windsor se congregaron 20.000 personas para vitorear a la pareja.

 

 

Camilla eligió un diseño de gasa con un abrigo con bordados florales y un llamativo tocado

Carlos y Camilla a la salida de la ceremonia de bendición religiosa el día de su boda

Gtres

 

Si bien a esta primera parte no acudió la Reina Isabel II, sí estuvo presente en la ceremonia de bendición religiosa de la Capilla de San Jorge, donde años más tarde se casaron el Príncipe Harry y Meghan Markle.

La boda tuvo que aplazarse un día, del 8 al 9 de abril para que Carlos pudiera asistir al funeral del Papa Juan Pablo II, fallecido el 2 de abril de 2005.

Por protocolo, es el Príncipe de Gales el que tenía que acudir a los funerales de Estado, como bien hizo el Príncipe Guillermo tras el fallecimiento del Papa Francisco.

 

Carlos y Camilla posan sonrientes durante su boda celebrada en Windsor

Carlos y Camilla posan sonrientes durante su boda celebrada en Windsor

Gtres

 

Además, distó mucho de su boda con Diana de Gales en 1981, su enlace con Camilla fue mucho más discreto debido a que la Iglesia Anglicana rechazó celebrar el matrimonio religioso debido a que la ahora Reina de Inglaterra era divorciada.

Esto obligó a que se replantearan todos los aspectos del enlace, desde cuestiones legales hasta la elección del lugar.

Una ceremonia civil y una bendición religiosa

 

 

Carlos y Camilla en su boda civil

Carlos y Camilla entrando al Ayuntamiento para su boda civil en 2005

Foto: GTRES

 

Aunque la bendición religiosa se celebró en la Capilla de San Jorge, la pareja no se pudo casar directamente allí porque el recinto no tenía licencia para bodas civiles.

Solicitarla habría implicado abrir el espacio a otras parejas durante al menos tres años, algo que la Casa Real quiso evitar a toda costa. Por eso, el Ayuntamiento de Windsor fue la opción más viable.

Uno de los aspectos más comentados de aquel enlace fue la ausencia de la Reina Isabel II y del duque de Edimburgo en la ceremonia civil.

Ambos decidieron no asistir para mantener el deseo de que el acto fuera discreto, aunque sí estuvieron presentes después en la recepción celebrada en el castillo.

 

La Reina Isabel II junto al Príncipe Harry y Felipe de Edimburgo

La Reina Isabel II junto al Príncipe Harry y Felipe de Edimburgo en la boda de Carlos y Camilla en 2005

Foto: GTRES

 

La monarca lució entonces un vestido blanco, en contraste con el azul elegido por Camilla. Su discurso llamó también la atención puesto que comparó la relación de su hijo con su mujer con una carrera de obstáculos de una competición ecuestre.

La celebración posterior también distó mucho de las otras boda de la Familia Real. En lugar de una cena formal, se optó por una recepción más sencilla, con canapés.

Acudieron numerosas personalidades, así como el primer marido de Camilla, Andrew Parker-Bowles.

Camilla renunció a llevar tiara y lució joyas de la colección de su familia

 

 

Carlos y Camilla el día de su boda

Carlos y Camilla de camino a su boda civil en el Ayuntamiento de Windsor el 9 de abril de 2005

Foto: GTRES

 

Para tal ocasión, Camilla renunció a llevar una tiara tradicional. Un gesto con el que marcaba la diferencia.

En su lugar, para la ceremonia civil eligió un sombrero de ala ancha y, para la bendición religiosa, un tocado de plumas.

De hecho, una de las historias curiosas de esta boda tiene relación con la llamada que recibió a última hora la peluquera de Camilla, Jo Hansford. Según contó ella misma años después, la llamaron desde Clarence House de forma inesperada el día que se anunció el compromiso.

 

Camilla Parker Bowles con su tocado de Philip Treacy

Camilla Parker Bowles con su tocado de Philip Treacy en la celebración de bendición religiosa de su boda

(Gtres)

 

La estilista recuerda que la futura Reina estaba muy nerviosa, consciente de la atención mediática que generaba cada uno de sus movimientos.

“Había estado peinándola durante años, pero estaba muy nerviosa por hacerlo para la boda. Se veía increíble.

Estaba muy nerviosa. Todo el mundo la estaba mirando y debió haber sido aterrador, igual que la Coronación, pero creo que lo manejó muy bien”, declaró en una entrevista.

Recuerda que recibió invitación para la boda, pero no pudo asistir por motivos personales debido a la reciente muerte de su marido. Eso sí, rememora que sí llegó a probar un trozo de la tarta nupcial.

En cuanto a las joyas que lució Camilla, llevó una pulsera de diamantes, un broche con forma de pluma de diamantes y perlas, su anillo de compromiso, que pertenecía a la colección de la Reina Madre.

Para la ceremonia de bendición religiosa, la futura reina optó por una pulsera de diamantes y unos pendientes antiguos de diamantes con forma de flor, pertenecientes a la colección de su familia.