Iker Casillas llega al tanatorio de la madre de Sara Carbonero, Goyi Álvarez, de luto y tras unas gafas de sol.

 

Sara Carbonero e Iker Casillas guardan una relación muy cordial, a pesar de su ruptura en el año 2021.

 

 

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Sara Carbonero hace frente al peor momento de su vida. Su madre, Goyi Álvarez, ha fallecido tras una larga enfermedad, por lo que su entorno se ha volcado en ella.

 

Especialmente su pareja José Luis Cabrera, conocido como Jota, con quien tiene una relación sentimental desde comienzos de 2025.

 

Vestido de riguroso luto, muy serio y escondido tras unas enormes gafas de sol, el empresario ha sido uno de los primeros en llegar al tanatorio de su suegra. Poco después lo hacía Iker Casillas.

 

 

El empresario sabe que Sara Carbonero está devastada tras la muerte de su madre y ha querido apoyarla.

 

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El exmarido de la periodista ha querido brindarle todo su apoyo a la madre de sus hijos. De sobra es conocido que tienen una exquisita relación tras su ruptura y todo el cariño que se guardan, a pesar de su ruptura en el año 2021.

 

Por esa razón, el exguardameta ha hecho aparición en el último adiós de Goyi, con quien ha seguido teniendo contacto en los últimos tiempos. Recordemos que el círculo al completo de Sara Carbonero sabía que Goyi estaba enferma y que todos intentaban arroparla para que el camino fuera algo más fácil.

 

Sara estaba especialmente volcada en los cuidados de su madre, buena prueba de ello que Goyi se hubiera mudado a la casa en la que reside la periodista junto a sus hijos en Madrid.

 

Iker era consciente de todo ello, de cada avance o de cada paso atrás, también de la complicada situación que atravesaba Sara con la enfermedad de su madre.

 

Es importante señalar que Sara tampoco ha pasado por buenos momentos. Además de hacer frente a un cáncer que logró superar, a comienzos de 2026 fue intervenida quirúrgicamente de una operación abdominal. Así comenzó el año, siendo meses después cuando se enfrenta al peor revés que ha tenido: perder a su madre.

 

Fue tras su alta cuando Sara se pronunció, justo cuando cumplía 42 años. Entonces tocó el momento de hacer balance y admitir que “había sido duro”. “Cerré el 2025 con una lista cortita de deseos, pero la vida tenía otros planes.

 

Ha sido duro. Todavía lo es, aunque ya veo los rayitos de sol entre tanto nubarrón. Hace apenas un mes entré a un quirófano llena de incertidumbre y entonces habría firmado poder estar como estoy hoy. Ya no duele. 

 

El miedo ha dado paso a la gratitud, a la serenidad y a la calma. Como dije en una ocasión, no me gusta romantizar los problemas de salud, ojalá nadie tuviese que pasar por ellos.

 

Pero si hay algo positivo es darte cuenta de la cantidad de gente que te quiere y que se preocupa por ti”, escribió. Una carta en la que, por cierto, mencionaba a su madre.

La carta de agradecimiento de Sara Carbonero a su madre y a Iker.

 

También a Iker, a quienes agradecía haber cuidado de lo que más quiere “cuando ella no podía”. Ambos dejaron claro que lo más importante de todo era el bienestar de los niños, aunque ella no pudiera estar presente. Quien tampoco se ha separado de su lado es Jota, su pareja, a quien también puedes ver en este art��culo.

 

 

El novio de Sara Carbonero ha sido uno de los primeros en llegar al tanario. De luto y muy serio, arropaba a la familia.

 

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El empresario vestido de traje, era uno de los primeros en acudir al pueblo de Toledo donde nació la madre de Sara Carbonero. En Corral de Almaguer tiene lugar su despedida, una cita que ha reunido a todos los seres queridos de Goyi Álvarez, a quienes sus hijas y su familia jamás olvidarán.