Todos los escándalos que Feijóo olvida para neutralizar Kitchen: familia, corrupción y operación Campeón.

 

La etapa del presidente del PP al frente de la Xunta no ha estado exenta de polémica, con posibles tratos de favor y personas que tuvieron que dejar sus cargos condenados.

 

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El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. EP.

Esta semana aparecía marcada en rojo en el calendario judicial porque daba comienzo, entre otros, el juicio por la trama Kitchen, nombre con el que se conoce a la macrocausa en la que el Ministerio del Interior, durante el primer mandato de Mariano Rajoy, montó una operación parapolicial para conseguir material e información delicada sobre la financiación de la formación a su extesorero Luis Bárcenas.

La cúpula del departamento de Jorge Fernández Díaz es la que se sentará en el banquillo, y el PP actual busca a toda costa escapar de cualquier responsabilidad señalando que “Feijóo no es Kitchen”, lo mismo que “Sánchez no es Filesa”, si bien los ‘populares’ sí que señalan al actual responsable del Ejecutivo para para hablar de “casos” que se encuentran siendo investigado, algunos de los cuales, por otro lado, nace muertos.

 

En Génova parecen olvidar que la trayectoria del actual líder de la oposición no estuvo exenta de polémica cuando éste era presidente de la Xunta, y es que se dieron, por ejemplo, casos de dimisiones de personas presumiblemente de su máxima confianza o gestiones que no quedan libres de polémica y que tendrían que ver con posibles tratos de favor, según denunció en su día la oposición gallega, como los millones que recibió su hermana Micaela de la administración pública en varios contratos.

 

Red familiar.

 

Empezando por esta última cuestión, cabe recordar que desde que el ahora candidato a presidente del Gobierno entró en la comunidad gallega, en 2009, la compañía de su hermana recibió más de 37 millones de euros, Eulen, de la que figura como directiva.

 
No es algo que haya pasado solo con Feijóo, sino que ya en época de Alfonso Rueda, el riego de dinero se mantenido. De esta manera, sin ir más lejos, la firma facturó 170.000 euros en 63 contratos a dedo, es decir sin someter a concurso público, en menos de medio año de 2025.

 

En números destacados, se podría señalar la cantidad llegó a los 6,2 millones de euros en contratos entonces, o que entre 2018 y 2023, Eulen obtuvo 1.311 contratos menores por valor cercano a los cinco millones de euros.

 

Son datos que arrojan investigaciones de medios de comunicación como El Salto o Infolibre, que han seguido muy cerca este tema, lo mismo que este mismo periódico.

 

Pero no son las únicas controversias, ni siquiera en la misma dirección, que ha acompañado a los gobiernos gallegos en las últimas décadas.

 

Con Rueda ya también al frente, la prima de Feijóo, Eloína Núñez, dio un salto importante en su trayectoria hasta situarse como subdirectora de Política Social.

 

El presidente gallego defendió los “méritos” de la exgerente del área sanitaria de Santiago de Compostela para asumir el puesto como número tres en el área de Envellecemento Activo.

 

La carrera de ésta en la Xunta ha sido meteórica y está habitualmente unida a puestos de libre designación. Así, a pesar de haber realizado trabajos ya dentro del PP gallego o incluso en la concejalía de Ourense previamente, llegó a dirigir la gerencia de todo el complejo hospitalario de la provincia tan solo un mes después -aproximadamente- de que su primo fuera investido presidente.

 

Ya en 2017, la consellería volvió a ascenderla para que fuera la máxima responsable de la gestión de todos los hospitales públicos del área sanitaria de Santiago.

 

Buena parte de la polémica en la gestión de Feijóo ha venido dada, precisamente, en el sector sanitario. Ahí está, por ejemplo, los sobrecostes de 400 millones del hospital Álvaro Cunqueiro mientras se reducían equipamientos e infraestructuras.

 

Condenas.

 

Los problemas para Feijóo llegaron desde el momento mismo en el que peleó por primera vez la Xunta.

 

En aquella carrera electoral pionera -por ser la primera- el ahora representante primero de la oposición se vio obligado a forzar la dimisión de su cabeza de lista por Ourense, Luis Carrera, quien había cobrado 240.000 euros en comisiones de una cuenta de un paraíso fiscal en las Islas Caimán.

 
Tres años después, también tuvo que dar un paso a un lado el entonces alcalde de Santiago, Gerardo Conde Roa, condenado por corrupción; una persona que obtuvo el beneplácito absoluto de Feijóo para ser candidato.

Tras estar apenas dos años en este puesto, Conde Roa se vio forzado a renunciar por defraudar 291.000 euros a Hacienda a través de su promotora inmobiliaria.

 

A estos casos hay que sumarles el del director de Igape, un organismo de promoción económica, Joaquín Varela, o el exdiputado autonómico Pablo Cobián. Ambos fueron condenados por tráfico de influencias en la operación Campeón y tuvieron también que dejar sus puestos.

 

Entre los nombres más cercados por la corrupción en la etapa de Feijóo en la región gallega no puede faltar el de Paula Prado, quien estuvo imputada por hasta cuatro delitos en el marco de la conocida como operación Pokémon.

 

En su caso, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia la exculpó, archivando la causa dos años después.

 
Por supuesto, en términos de controversia, nadie pasa por alto la relación de amistad del líder del PP con el narcotraficante Marcial Dorado.

Más allá de la polémica foco en el yate del segundo que el política insiste en justificar cada vez que sale el tema, la izquierda trató de conocer en reiteradas ocasiones los contratos que el Servizo Galego de Saúde (SERGAS) cerró con su empresa con Feijóo al frente.

Nunca ha podido ser porque después de años de ocultismo, la Xunta alegró que los contratos se destruyeron durante unas inundaciones.