Fran Rivera le da las gracias a Trump por lo de Venezuela y lo que dice justo después va a traer cola en media España.
“Señor presidente Trump, muchas gracias”.

La reacción de Francisco Rivera Ordóñez a la captura de Nicolás Maduro por parte de las fuerzas especiales de Estados Unidos ha desatado una tormenta política, mediática y social que va mucho más allá de una simple opinión personal.
El torero, uno de los rostros más conocidos del panorama público español, ha decidido no solo celebrar la operación ordenada por Donald Trump, sino agradecerla públicamente y vincularla, de forma explícita, con la situación política en España.
Un gesto que ha provocado aplausos en algunos sectores y una profunda indignación en otros, reabriendo el debate sobre los límites del discurso público en un contexto de máxima tensión internacional.
El mensaje de Fran Rivera llegó a primera hora del sábado, apenas unas horas después de que se confirmara oficialmente el ataque estadounidense sobre varios puntos estratégicos de Venezuela y la posterior detención del presidente venezolano y de su esposa, Cilia Flores.
En un vídeo difundido en su perfil de Instagram, el torero comenzó con un tono aparentemente distendido, agradeciendo las felicitaciones recibidas por su cumpleaños, celebrado el viernes 2 de enero. Sin embargo, rápidamente giró el foco hacia lo que calificó como “el mejor regalo” que podría haber recibido.
Con un lenguaje directo y sin matices, Rivera agradeció personalmente a Donald Trump la operación militar.
Aseguró que el presidente estadounidense había “liberado a un país maravilloso” o, al menos, había puesto “la primera piedra para liberar a un país maravilloso”, subrayando que tiene “muchísimos amigos” en Venezuela.
Para el torero, la captura de Maduro no solo es legítima, sino necesaria, y la presenta como el final de una etapa marcada, según sus palabras, por la represión, el abuso y el narcotráfico.
El tono del mensaje no dejó lugar a interpretaciones. Rivera calificó al mandatario venezolano como “narcoterrorista, asesino, cobarde” y “dictador”, utilizando un lenguaje extremadamente duro que ha sido ampliamente compartido en redes sociales.
Para sus seguidores, el torero dijo en voz alta lo que muchos piensan.
Para sus detractores, cruzó una línea peligrosa al celebrar una intervención militar extranjera y justificarla sin ningún tipo de referencia al derecho internacional o a las consecuencias para la población civil.
Pero si hubo una parte del mensaje que realmente encendió la polémica en España fue la que llegó a continuación.
Tras agradecer a Trump la operación en Venezuela, Fran Rivera lanzó una insinuación directa sobre la situación política española.
Sin mencionar nombres propios, pidió al presidente estadounidense que no se detuviera y que “mirara para acá”.
Según sus palabras, en España “hay cosas que huelen a chamusquina”, “muchos con unas caras muy raras” y una situación que, a su juicio, merecería atención.
Esa frase, aparentemente ambigua, fue interpretada de inmediato como una invitación explícita a una intervención externa o, al menos, como un cuestionamiento radical del sistema democrático español.
Las reacciones no se hicieron esperar. En cuestión de minutos, el vídeo se viralizó y fue objeto de análisis, críticas y burlas en plataformas como X, Instagram y TikTok.
Muchos usuarios acusaron al torero de irresponsabilidad, de frivolizar con la violencia y de normalizar la idea de que una potencia extranjera pueda “arreglar” los problemas políticos de un país soberano.
Otros, en cambio, aplaudieron su valentía y su “claridad”, interpretando sus palabras como una denuncia del deterioro institucional en España.
Este apoyo ha venido, principalmente, de sectores muy críticos con el Gobierno de Pedro Sánchez y alineados con una visión política que legitima el uso de la fuerza internacional cuando se trata de gobiernos considerados ilegítimos o autoritarios.
El contexto en el que se produce este mensaje es clave para entender su impacto.
La captura de Nicolás Maduro ha generado una división profunda en la comunidad internacional.
Mientras Estados Unidos ha celebrado la operación como un éxito y un paso hacia la “restauración de la democracia” en Venezuela, países como España han rechazado explícitamente la intervención por considerarla una violación del derecho internacional.
El presidente del Gobierno español ha sido claro: España no reconoció al régimen de Maduro, pero tampoco reconocerá una acción militar que empuja a la región hacia un escenario de belicismo e incertidumbre.
En este escenario, las palabras de Fran Rivera chocan frontalmente con la postura oficial del Ejecutivo español y con la de numerosos expertos en relaciones internacionales.
Celebrar una intervención militar, y hacerlo además desde una lógica emocional y personal, supone alimentar una narrativa que muchos consideran peligrosa.
La historia reciente ofrece ejemplos de sobra de operaciones militares presentadas como “liberadoras” que terminaron agravando el sufrimiento de la población civil y desestabilizando regiones enteras durante décadas.
La polémica creció aún más cuando, horas después, se difundieron imágenes de la llegada de Nicolás Maduro y Cilia Flores a Nueva York bajo custodia estadounidense.
Según informó la Casa Blanca, el mandatario venezolano deseó “buenas noches” y “feliz año nuevo” a los agentes de la DEA que lo custodiaban.
Las imágenes, cuidadosamente difundidas, parecían diseñadas para reforzar el relato de control absoluto por parte de Washington y para enviar un mensaje político tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
Mientras tanto, la reacción de Fran Rivera seguía sumando comentarios y análisis.
Algunos recordaron que no es la primera vez que el torero se posiciona de forma contundente en asuntos políticos, aunque nunca antes había llegado tan lejos como para sugerir, siquiera de forma velada, una intervención extranjera en España.
Para muchos analistas, ese es el verdadero punto de inflexión del mensaje: no tanto su apoyo a Trump, sino la normalización de una idea profundamente antidemocrática.
En contraste con este discurso, otras voces internacionales han llamado a la prudencia.
El papa León XIV, en una declaración difundida este domingo, aseguró que “el bien del pueblo debe prevalecer” y que la situación en Venezuela debe conducir a “superar la violencia” y a emprender “caminos de justicia y de paz”.
El pontífice subrayó la importancia de salvaguardar la soberanía del país, garantizar el estado de derecho y respetar los derechos humanos y civiles de todas las personas.
Un mensaje que se sitúa en las antípodas del tono celebratorio y beligerante adoptado por el torero.
La comparación entre ambos discursos es reveladora. Mientras una parte del debate público se mueve en términos de victoria, castigo y humillación del adversario, otras voces insisten en la necesidad de soluciones políticas, legales y dialogadas.
En medio de esta tensión, figuras públicas como Fran Rivera tienen una capacidad de influencia enorme, precisamente porque hablan desde la emoción y no desde el análisis técnico.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa una cuestión clave en la era de las redes sociales: la responsabilidad de los personajes públicos.
Cuando alguien con cientos de miles de seguidores celebra una intervención militar y sugiere que esa lógica podría aplicarse a su propio país, el impacto va mucho más allá de una opinión personal.
Se contribuye a normalizar discursos extremos y a banalizar conceptos como soberanía, democracia y legalidad internacional.
También plantea una reflexión incómoda sobre el papel del espectáculo en la política.
El mensaje de Fran Rivera no está construido como un análisis, sino como una pieza emocional, casi performativa, pensada para generar impacto, adhesión y polémica.
Y lo ha conseguido. Pero el precio de esa viralidad es un empobrecimiento del debate público, reducido a consignas y emociones primarias en un momento que exigiría, precisamente, lo contrario.
Mientras Venezuela entra en una fase de máxima incertidumbre y la comunidad internacional debate cómo gestionar las consecuencias de la intervención estadounidense, en España el foco se desplaza hacia declaraciones como la del torero.
Un síntoma claro de cómo los conflictos globales se filtran en la política interna y se convierten en munición para batallas ideológicas locales.
La pregunta que queda en el aire es hasta qué punto este tipo de mensajes contribuyen realmente a la libertad y la democracia que dicen defender.
Celebrar la caída de un líder autoritario puede ser comprensible para quienes han sufrido su régimen.
Pero pedir que esa lógica se extienda a otros países, sin matices ni respeto por las normas internacionales, abre una puerta peligrosa.
Una puerta que, una vez abierta, es difícil volver a cerrar.
En un mundo cada vez más polarizado, donde la fuerza parece ganar terreno al derecho y la emoción al análisis, las palabras importan.
Y cuando esas palabras llegan desde perfiles con gran visibilidad, su impacto se multiplica.
El mensaje de Fran Rivera no es solo una reacción personal: es un reflejo de un clima político y social que merece una reflexión profunda.
Porque lo que está en juego no es solo Venezuela, ni siquiera España, sino el modelo de convivencia internacional que queremos defender.
News
Una medalla. Una decisión simbólica. Y una tormenta política inmediata. Tras las acusaciones de PSOE y Más Madrid por conceder la Medalla de Oro a Estados Unidos, Isabel Díaz Ayuso contraataca con un mensaje directo que sacude la Asamblea. ¿Provocación calculada o defensa firme de su postura internacional? Entre orgullo institucional, estrategia partidista y titulares incendiarios, el enfrentamiento se intensifica. Esta vez no es solo un gesto protocolario: es una batalla abierta por relato, poder y liderazgo.
🔥El HOSTIÓN de AYUSO a PSOE y MÁS MADRID🏅🇺🇸¡¡TRAS INSULTARLA POR CONCEDER LA MEDALLA DE ORO A EEUU!!. …
El ataque de Vicente Vallés contra Ayuso fue tan contundente y sorpresivo que desató una pregunta incómoda: ¿era él… o algo más detrás del mensaje?
El palo de Vicente Vallés a Ayuso es tan fuerte y sorprendente que muchos se preguntan si es inteligencia artificial….
Samanta Villar estalla tras el ataque a Sarah Santaolalla y señala a Rosa Belmonte en una reacción demoledora que sacude el tablero mediático.
Samanta Villar deja una de las reacciones más altisonantes sobre Rosa Belmonte tras su ataque a Sarah Santaolalla. …
Shock en el plató de El tiempo justo: Terelu Campos estalla en un tenso cara a cara y lanza un ruego final que deja a todos en silencio.
Luis Pliego, director de la revista Lecturas, desvela el último mensaje de Terelu Campos: “A ver si dejamos descansar en…
Sarah Santaolalla rompe el silencio y expone la “disculpa” de El Hormiguero, dejando al descubierto una grieta que podría hacer tambalear las reglas de la televisión pública.
Sarah Santaolalla desmonta el ‘perdón’ de ‘El Hormiguero’ y denuncia por qué se ha infringido el código de conducta de…
Una mención inesperada en el Congreso encendió la chispa. Pedro Sánchez pronuncia su nombre. Iker Jiménez responde sin titubeos y convierte la tensión política en un pulso directo, sin filtros. ¿Es un simple cruce de palabras… o el inicio de una batalla mediática que desnudará verdades incómodas? Entre poder, audiencia y reputación, el choque está servido. Y esta vez, nadie parece dispuesto a retroceder.
Iker Jiménez contesta a Pedro Sánchez después de ser mencionado en la tribuna del Congreso: “Si quiere debate, aquí está…
End of content
No more pages to load






