‘Directo al grano’ desmonta en TVE uno de los grandes mitos sobre el franquismo que vuelve a estar en el disparadero.

 

 

 

 

Alfonso Cabeza, director médico de La Paz durante el fallecimiento de Franco en 1975 ha destapado en ‘Directo al grano’ el verdadero día de su muerte y el motivo por el que se ocultó.

 

 

 

 

 

 

El pasado jueves 20 de noviembre se cumplieron 50 años de la muerte de Franco y el fin de la dictadura en nuestro país, y los detalles del fallecimiento del dictador se han convertido en uno de los temas centrales durante esta semana.

 

 

Este lunes ‘Directo al grano’ ha entrevistado a Alfonso Cabeza, director médico del hospital La Paz en 1975 para esclarecer el verdadero día en el que el caudillo murió.

 

 

“El régimen trató de ocultar su empeoramiento y prolongar su vida artificialmente sin éxito.

 

 

Prolongar su agonía les permitía ganar tiempo para reorganizarse y preparar una transición controlada”, han comenzado explicando en el reportaje del magacín de La 1 sobre el deterioro que el dictador sufrió a finales de 1975, comenzando por un infarto el 15 de octubre y otro ataque cardíaco el día 22.

 

 

Pese a su empeoramiento, tal y como ha narrado de forma cronológica el espacio conducido por Marta Flich y Gonzalo Miró, la familia de Franco llevó con discreción su condición de salud.

 

 

“No se le traslada al hospital, su familia quiere que permanezca en El Pardo.

 

 

En ese momento es fundamental dar apariencia de normalidad”, recuerdan en ‘Directo al grano’ antes de repasar su traslado hospitalario el 3 de noviembre de ese año y todas las decisiones posteriores.

 

 

‘Directo al grano’ demuestra que Franco no murió el 20 de noviembre: “Lo sabía mucha gente”.

 

 

 

Fue el 19 de noviembre de 1975 cuando el dictador empeoró significativamente debido a las múltiples hemorragias internas que sufría.

 

 

“El celador me advirtió de que pasaba algo. Subo al piso de arriba y me dicen los policías: ‘Cabeza, Franco murió el día 19 y no el 20, como fija la fecha oficial”, asegura Alfonso Cabeza, director médico del hospital La Paz en 1975, reafirmando desde el espacio de La 1 que el régimen ocultó la fecha real de su fallecimiento.

 

 

 

 

“Tiene lógica que tardaran unas horas en comunicarlo, aunque a las 3 de la mañana ya lo sabía mucha gente”, ha continuado explicando el médico desde ‘Directo al grano’, mostrándose perplejo con quiénes siguen aferrándose al bulo de su muerte.

 

 

“Me río porque este país es especial”, ha señalado justo después Cabeza, en una conexión en directo con el magacín junto a una reportera.

 

 

“Es normal que no dieran la noticia, había que tomar la mascarilla, había que hacer el embalsamamiento y una serie de cosas…

 

 

Es curioso que dan la sentencia de la dimisión del fiscal el día 20, la muerte de Franco el 20, la muerte de José Antonio (Primo de Rivera) el 20…. Es puro cachondeo este país“, ha comentado Alfonso Cabeza, que también ha recordado cómo fue la estancia del caudillo en el complejo hospitalario.

 

 

 

Y es que, la famosa fotografía tomada por Cristobal Martínez Bordiú que confirma cómo prolongaron la vida del dictador a través de operaciones “contraproducentes e innecesarias” se tomó tan solo dos días antes de su muerte.

 

 

En la imagen, que el régimen ha intentado ocultar durante décadas, aparece Franco entubado y moribundo.

 

“La Paz era en esos momentos el nudo gordiano del mundo, todos pendientes de lo que pasaba”, ha continuado recordando el invitado de ‘Directo al grano’.

 

 

“Tengo que decir que el equipo médico que atendieron al caudillo, y había médicos de izquierdas y de derechas, que es curioso, lo atendieron perfectamente.

 

 

Todos lo atendieron y le alargaron la vida“, ha advertido entonces el que fue director de La Paz durante los últimos días del caudillo.

 

 

“Estaba la familia, que si no hubiera querido que estuviese intubado y sedado le hubieran quitado todos los aparatos y hubiese muerto”, ha insistido el médico.

 

 

 

 

La entrevista con Alfonso Cabeza en ‘Directo al grano’ es, en este sentido, mucho más que una revelación puntual.

 

 

Es un ejercicio de periodismo comprometido que desafía el conformismo y la complacencia, que invita a mirar más allá de los relatos oficiales y a preguntarse por los mecanismos de poder que operan en la sombra.

 

 

La muerte de Franco, lejos de ser un hecho cerrado, se presenta ahora como un episodio abierto a la interpretación y al debate, un símbolo de la complejidad de la transición y de las tensiones que aún atraviesan la sociedad española.

 

 

La reacción del público, marcada por la sorpresa, la indignación y el interés renovado por la historia, muestra que la memoria sigue viva y que el pasado no deja de interpelar al presente.

 

 

El mito franquista, desmontado en directo por la voz de quien estuvo allí, se convierte en materia de discusión, en motivo de reflexión y en oportunidad para construir una memoria más plural y honesta.

 

 

La televisión, al poner el foco en las zonas oscuras de la historia, cumple su función de servicio público y contribuye al fortalecimiento de la democracia.

 

 

En definitiva, la emisión de ‘Directo al grano’ sobre la muerte de Franco representa un hito en la revisión histórica y en el debate público sobre la memoria del franquismo.

 

 

La voz de Alfonso Cabeza, testigo privilegiado de aquellos días, ha abierto una grieta en el muro del silencio y ha invitado a la sociedad a mirar de frente su pasado.

 

 

El mito del 20 de noviembre, sostenido por el régimen durante medio siglo, se desvanece ante la fuerza de los hechos y la necesidad de verdad. La historia, como siempre, sigue escribiéndose en presente.