Sara Carbonero, desolada en el último adiós a su madre: primeras imágenes en Corral de Almaguer

La periodista despide a una de las personas más importantes de su vida, su progenitora, Goyi Arévalo, que ha fallecido tras una larga enfermedad

 

 

Sara Carbonero

El corazón hecho jirones. Sara Carbonero y su hermana, Irene, se enfrentan a uno de los trances más dolorosos para un hijo: despedir a una madre.

Goyi Arévalo, la mujer que les dio la vida, siempre fue una figura de lo más discreta en la mediática realidad de su hija mayor.

Fue por eso que, cuando trascendió a la prensa que estaba enferma, no quiso que se formara un tumulto a su alrededor.

Esta mujer, natural de Corral de Almaguer (Toledo), prefirió llevar su padecimiento en su intimidad.

A Sara Carbonero se le va uno de sus grandes bastones de apoyo, pero, también una de las mujeres que más la han inspirado.

Gracias a Goyi, la periodista tiene la personalidad que tiene. Reflexiva, calmada. Una mujer que rehúye los escándalos y los flashes, aunque genere el impacto que genera.

Lo aprendió todo de su madre. A callar cuando el ruido era ensordecedor, a marcar los tiempos, a no adelantarse y a ser la propietaria de su historia.

Algo que Goyi también nos ha enseñado.

 

 

sara carbonero

Sara Carbonero despide a su madre, su gran aliada y también la mujer que más la ha inspirado

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Dolor íntimo

El dolor de Sara solo le corresponde a ella. Bueno, a ella y a su hermana menor, Irene, con quien ha crecido y con quien comparte exacta visión del mundo.

El dolor manchego, compartido pero no exhibido. De puertas para dentro, sin escándalos, pero transitado en comunidad, sintiéndose arropadas.

Y, en eso, estas hermanas tienen mucha suerte, porque poseen una poderosa red de apoyo que las sustenta y no las dejará caer, especialmente ahora.

Algunos de los rostros de esta red de apoyo han corrido esta mañana a estar al lado de las Carbonero Arévalo.

Uno de los primeros en llegar era Jota Cabrera, actual pareja de la periodista, y, al poco, aparecía en el tanatorio de Corral de Almaguer Iker Casillas, el exmarido de Sara y padre de los dos hijos que comparten.

 

Iker Casillas

Iker Casillas no podía dejar sola a Sara en uno de los trances más dolorosos de su vida

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Los dos brindando consuelo en el momento en el que Sara más lo necesita y demostrando que forman una familia moderna capaz de entenderse y de quererse aunque ya no estén juntos.

Otros miembros de esta importante red de apoyo sin duda es Isabel Jiménez.

Porque Sara Carbonero tiene una hermana de sangre, sí; pero, además, tiene otras hermanas de vida, como es el caso de la presentadora. 

Las dos periodistas se conocieron durante la etapa de la primera en Mediaset. Ambas eran las encargadas de dar la información diaria al mediodía. Una la deportiva y otra la última hora de la actualidad.

Encajaron tan sumamente bien que, pronto, pasaron de ser compañeras a amigas y, con el tiempo, de amigas a comadres.

 

 

Sara Carbonero

Tanto Sara como su hermana Irene cuentan con una sólida red de apoyo formada por amigas y seres queridos

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“Ángeles de la guarda”

Juntas han viajado, han maternado, se han enfrentado a separaciones y, también, han sido bastón frente a la enfermedad.

Cuando a Sara le diagnosticaron su cáncer de ovario, Isabel estuvo a su lado.  La única vez que ha hablado sobre esta durísima etapa de su vida, la manchega se refirió a la andaluza como uno de “sus ángeles de la guarda” que no la había dejado durante todo el proceso que duró el tratamiento.

Otro de aquellos ángeles de la guarda, sin duda, fue Goyi. Un ángel silencioso, benefactor, cuidador sin descanso y sin queja.

Por eso, cuando fue ella la que enfermó, su hija replicó la exacta manera en la que su progenitora había mirado por ella.

Su madre se convirtió en su prioridad. Su gran preocupación. Y ha velado por ella y por su bienestar hasta el final.

De una manera discreta y alejada de cualquier comentario, tanto a prensa como en sus redes. Protegiendo aquello que su madre deseaba blindar, su privacidad.

 

Sara CarboneroGtres

Otras personas claves en este trance fueron las amigas de toda la vida de Sara, quienes hoy, en la despedida de su madre, han estado a su lado sin dejarla un segundo.

Amigas con las que creció y con las que el tiempo no ha hecho más que cimentar todavía más su vínculo.

 

 

Sara Carbonero

Jota Cabrera, su pareja, también ha estado arropando a Sara

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Estas mujeres que llevan en su vida desde principio han actuado como anclajes fuertes en un día tan doloroso como el de hoy en el que las emociones están a flor de piel.

Juntas han caminado del brazo, en bloque, sirviendo de abrigo de la desconsolada hija que se quedaba sin madre.

Una escena de absoluta sororidad, tantas veces repetida en los pueblos manchegos y que ahora ellas replican y encarnan.

El sustento de las amigas, las que siempre están en silencio, sin ser protagonistas y respetando sus tiempos. A todas ellas, Sara les debe mucho y, desde el día de hoy, mucho más.

 

Sara Carbonero

Sara siempre se ha sentido muy agradecida a esta red de amigas a las que lleva unida desde que era niña

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“Se nos olvidan los lugares o personas silenciosas que están y nunca piden. Unos ojos a los que mirar fijamente y decir libremente como te sientes, o que no haga falta.

Gente que abraza tu vulnerabilidad cuando la sacas a pasear.

Lazos irrompibles y alas”, escribió la propia Sara hace años y ahora estas palabras, dedicadas a su red infalible de apoyo, resuenan más que nunca.