Karmele Marchante vuelve por sorpresa a Telecinco 10 años después con un reencuentro bomba de ‘Sálvame’.
La periodista y colaboradora Karmele Marchante regresa a Telecinco una década después de su polémica salida de ‘Sálvame’ como invitada estelar en ‘De Viernes’ esta semana.

Durante años, su nombre fue sinónimo de ruido, polémica y una forma muy concreta de entender la televisión. Bastaba con que Karmele Marchante abriera la boca para que el plató se agitara, las redes ardieran y el espectador no pudiera apartar la mirada.
Por eso, cuando desapareció de la pequeña pantalla, muchos pensaron que su historia mediática había llegado a su fin. Pero no.
Karmele no se había ido para siempre. Solo estaba en silencio. Y ahora, cuando nadie lo esperaba, vuelve. Y lo hace como solo ella sabe: removiendo recuerdos, heridas y viejas cuentas pendientes.
Este viernes 30 de enero, Karmele Marchante reaparece como invitada estelar en De Viernes, regresando a la que durante años fue su casa televisiva.
Diez años después, la periodista vuelve al universo Mediaset, al mismo ecosistema que la encumbró y que, según ella misma ha contado, también la destrozó.
No es una visita cualquiera. Es un regreso cargado de simbolismo, emoción y una inevitable sensación de ajuste de cuentas con el pasado.
Para entender la dimensión de esta reaparición hay que retroceder mucho más atrás. Antes del corazón, antes de los gritos y antes de las broncas, Karmele Marchante fue una periodista respetada.
Comenzó su trayectoria en espacios como Informe Semanal, donde el rigor y la información marcaban el ritmo, y pasó por formatos como La máquina de la verdad, en una televisión que aún estaba construyendo su identidad. Su salto a la crónica social no fue inmediato, pero cuando llegó, ya no hubo marcha atrás.
Tómbola lo cambió todo. Aquel programa marcó un antes y un después en la televisión española y Karmele se convirtió en una de sus figuras más reconocibles.
Su estilo directo, su tono vehemente y su capacidad para incomodar la colocaron en el centro del huracán mediático.
Después vendrían Crónicas Marcianas, A tu lado y, finalmente, Sálvame, el programa que terminaría por definirla… y también por enfrentarla a su mayor caída pública.
En los primeros años de Sálvame, Karmele Marchante era una pieza clave. Sus enfrentamientos con Mila Ximénez, Kiko Hernández o Kiko Matamoros forman parte de la memoria colectiva del programa.
No había tarde tranquila si ella estaba sentada en el plató. Sus meriendas con el yogur, convertidas en símbolo, sus discursos interminables y su particular forma de entender la televisión la convirtieron en un personaje tan amado como odiado.
Incluso se permitió experimentar con formatos impensables para una colaboradora de corazón. Tuvo su propia sección de sexo, participó en realities como Supervivientes 2008, donde quedó en séptima posición, y Campamento de verano, y protagonizó uno de los episodios más surrealistas de la televisión española al intentar representar a España en Eurovisión como Pop Star Queen con aquel inolvidable “Soy un tsunami”. Todo formaba parte del show. O eso parecía.
Pero detrás de las cámaras, según ha contado ella misma, la historia era muy distinta. En 2016, Karmele Marchante abandonó Sálvame y La fábrica de la tele en medio de una enorme polémica.
Su salida no fue discreta ni pactada. Fue ruidosa, amarga y llena de acusaciones. Desde ese momento, el silencio televisivo se apoderó de ella, pero no el silencio personal.
A través de sus redes sociales y posteriormente en su libro Yo no me callo, Karmele lanzó durísimas acusaciones contra la dirección del programa, la productora y varios de sus compañeros.
Habló abiertamente de acoso, maltrato psicológico y manipulación. Sus palabras contra Jorge Javier Vázquez fueron especialmente demoledoras, utilizando calificativos que generaron un enorme revuelo mediático y que marcaron un punto de no retorno en su relación con el programa.
Pero no se quedó ahí. Denunció lo que describía como prácticas habituales en los pasillos y camerinos: consumo de alcohol, supuestas drogas, órdenes para distorsionar la información con el único objetivo de subir la audiencia, nepotismo y relaciones personales utilizadas como moneda de cambio laboral. Un retrato muy oscuro de un mundo que, hasta entonces, muchos espectadores solo veían como puro entretenimiento.
Tras ese terremoto, Karmele desapareció. En 2018 tuvo una breve reaparición como colaboradora esporádica en Espejo Público, pero fue algo puntual.
Desde entonces, su nombre se fue diluyendo en la memoria televisiva, mientras ella se enfrentaba a una de las etapas más duras de su vida lejos de los focos.
Porque su ausencia no fue solo profesional. Karmele Marchante atravesó una ruina económica derivada de su matrimonio, una situación que ella misma ha reconocido como devastadora.
A eso se sumó un grave accidente que supuso un antes y un después, no solo a nivel físico, sino también emocional. Fue un golpe que la obligó a detenerse, a replantearse su vida y a reconstruirse desde cero.
Ahora, años después, Karmele vuelve para contar esa otra historia. En De Viernes hablará de cómo ha logrado rehacer su vida personal y emocional, de cómo tocó fondo y de qué manera consiguió levantarse cuando todo parecía perdido.
No es solo una entrevista televisiva. Es, para ella, una forma de cerrar heridas y recuperar su voz.
Además, su visita traerá consigo un reencuentro que promete remover emociones. Lydia Lozano y Terelu Campos volverán a verse cara a cara con Karmele.
Con Lydia, la relación es especialmente significativa. Compartieron platós en Tómbola y A tu lado, vivieron éxitos, tensiones y una complicidad que el tiempo y las polémicas fueron erosionando. Volver a coincidir, después de tanto silencio, es casi un viaje en el tiempo para el espectador.
La gran pregunta es qué Karmele veremos ahora. ¿La colaboradora incendiaria, sin filtros y dispuesta a decirlo todo? ¿O una mujer más serena, marcada por los golpes de la vida y con un discurso distinto? Ella misma ha adelantado que viene a hablar desde la experiencia, no desde el rencor, aunque su pasado demuestra que nunca ha sido amiga de callarse.
Su regreso llega en un momento en el que la televisión del corazón vive una transformación profunda. Los códigos han cambiado, el público es más crítico y las redes sociales amplifican cada palabra.
Karmele Marchante regresa a un escenario distinto al que dejó, pero con una historia personal que conecta directamente con una audiencia que entiende lo que significa caer y levantarse.
Más allá de la nostalgia y la polémica, su reaparición invita a reflexionar sobre el precio de la fama, sobre los límites del espectáculo y sobre cómo el sistema televisivo puede elevar y destruir con la misma rapidez. Karmele fue protagonista de una época, víctima y verdugo a la vez, y ahora vuelve para contarlo desde otro lugar.
Este viernes, muchos volverán a encender la televisión por curiosidad. Otros, por morbo. Algunos, por cariño. Pero casi todos lo harán con la sensación de que no se trata de una entrevista más. Es el regreso de una figura que marcó una era, con una historia que todavía tiene capítulos por escribir.
Porque Karmele Marchante no vuelve para pasar desapercibida. Vuelve para que la escuchen. Y cuando Karmele habla, la televisión siempre tiembla.
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