El Tribunal Supremo condena en firme a ‘El Mundo’ y Joaquín Manso en su batalla judicial contra Silvia Intxaurrondo.

 

 

 

 

El diario y su director deberán rectificar y abonar las costas de los tres procesos.

 

 

 

 

 

Silvia Intxaurrondo en ‘En Primicia’.

 

 

Silvia Intxaurrondo acaba de compartir a través de sus redes sociales una nueva victoria judicial ante El Mundo.

 

 

El Tribunal Supremo ha condenado al diario y a su director, Joaquín Manso, que deberán rectificar el bulo sobre su salario y pagar las costas de los procesos.

 

 

“La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha hecho firme la condena a El Mundo y a su director Joaquín Manso.

 

 

Se les condena a rectificar el bulo que difundieron sobre mí y a pagar las costas de los tres procesos. La sentencia es firme y definitiva“, escribía Intxaurrondo en su perfil de X.

 

 

“Es una pena que un periódico en cuyo equipo fundador estuvo Javier Ortiz se haya transformado en el juguete de una banda que avergüenza a la profesión. Gracias de nuevo a todos los que me han apoyado y en especial a David Bravo (abogado)”, proseguía.

 

 

La periodista criticaba la actitud de la APM: ” No puedo decir lo mismo de las diferentes asociaciones como la Asociación de la Prensa de Madrid, que callaron ante una campaña de acoso impulsada por diputados del PP”.

 

 

Por último, lanzaba una pregunta, abierta a la reflexión: ” ¿Cómo unos diputados del Partido Popular pueden pedir explicaciones de un bulo que El Mundo publicaría tres días después?“.

 

 

 

 

 

La comunicadora vasca recurrió la primera resolución del Juzgado de Primera Instancia número 10 de Madrid, que había desestimado su demanda contra El Mundo, para elevar el caso a la Audiencia Provincial de Madrid.

 

 

 

El diario había publicado previamente que el contrato de la presentadora fue renovado el mismo día de la polémica entrevista a Núñez Feijóo por un importe de 537.000 euros.

 

 

Tras ello, la periodista de TVE solicitó la rectificación a Unidad Editorial, a Joaquín Manso y a la autora de las informaciones.

 

 

La Justicia rechazó dicha petición y condenó a Intxaurrondo al pago de las costas, al considerar que las informaciones eran veraces por ser “coincidentes con los del contrato final y que constan en el propio documento interno de RTVE”.

 

 

Sin embargo, Intxaurrondo acusó a El Mundo de “mentir de nuevo”: “Sólo una información falsa necesita ser rectificada, completada, corregida y aclarada.

 

 

 

Hace más de nueve meses presenté una demanda contra El Mundo por publicar una información falsa sobre mí, tardó siete meses en ser admitida. (…) La jueza, no yo, afirma que El Mundo ha ‘rectificado’ su información a lo largo de cuatro días y, por ello, no admite lo que ella considera una ‘nueva rectificación’”, expresó entonces en su perfil de X.

 

 

 

Lejos de avergonzarseEl Mundo pretende vender como triunfo lo que en realidad no es más que la evidencia de su mala praxis ya habitual”, añadió, acompañando su publicación con una imagen de la resolución judicial en la que constaba que el diario había “rectificado” la información antes del fallo.

 

 

 

“Habiéndose rectificado voluntariamente la información, completando la misma con la fecha de firma del contrato y con el detalle de la forma de pago dependiendo del número de los programas realizados, no procede una nueva rectificación”, recogía el texto difundido por Intxaurrondo.

 

 

El periódico, por su parte, mantuvo su versión y argumentó que el titular de la noticia no había sido modificado, insistiendo en que “introdujeron modificaciones en la noticia a petición expresa de la pareja de la presentadora, y las presentó ante el juzgado, porque en nada cambia el sentido esencial de la información, sino que la complementan y afianzan”.

 

 

 

En concreto, el cambio hacía referencia al desglose del salario de la periodista, que detallaba que percibió 182.000 euros por 260 programas anuales y, por los dos años de duración del contrato con el ente público, la cifra ascendía a 364.000 euros.

 

 

A esa cantidad se añadían 787 euros diarios durante 11 meses, lo que equivale a 173.514 euros por dicho periodo.

 

 

 

Finalmente, la Audiencia Provincial de Madrid condenó al medio y a su directorJoaquín Manso, dándoles tres días para rectificar las informaciones por las que Intxaurrondo se querelló contra ellos y, además, a pagar las costas de los juicios.

 

 

Así, ahora el Supremo ha vuelto a condenar en firme al medio.

 

 

El futuro del periodismo y la defensa del derecho al honor.

 

 

La sentencia del Supremo marca un antes y un después en la relación entre medios y profesionales.

 

 

La victoria de Intxaurrondo es una reivindicación del derecho al honor y una advertencia a quienes utilizan la información como arma de destrucción reputacional.

 

 

El periodismo, para ser útil y necesario, debe estar al servicio de la verdad y de la sociedad, no de intereses particulares o de agendas políticas.

 

 

La rectificación de El Mundo y el pago de las costas judiciales son el reconocimiento de un error y la oportunidad de iniciar un proceso de reflexión sobre las prácticas informativas.

 

 

La transparencia, la veracidad y el respeto deben ser los pilares de una prensa libre y responsable, capaz de contribuir al debate público sin sacrificar la dignidad de las personas.

 

 

La historia de Silvia Intxaurrondo y su pulso judicial con El Mundo es, en definitiva, una invitación a repensar el periodismo y a defender los valores que lo hacen imprescindible en una democracia.

 

 

La ética, la responsabilidad y el compromiso con la verdad son más necesarios que nunca en un contexto marcado por la polarización, la desinformación y la presión política.

 

 

El caso Intxaurrondo-El Mundo no es solo una victoria judicial. Es el síntoma de una crisis profunda que afecta al periodismo español y a la calidad democrática del país.

 

 

La sentencia del Supremo es un recordatorio de que la verdad importa y de que el derecho al honor debe ser protegido frente a las campañas de acoso y desinformación.

 

 

La reflexión sobre el papel de la prensa, la responsabilidad de los medios y la necesidad de mecanismos de control y rectificación es más urgente que nunca.

 

 

El debate está abierto y requiere la participación de todos: periodistas, editores, asociaciones profesionales y ciudadanos.

 

 

Solo así será posible recuperar la confianza en la información y garantizar el pluralismo y la libertad de expresión que hacen posible una sociedad libre y justa.