Las redes estallan ante la última y polémica publicación de Ana Obregón: “Es escalofriante”.

 

 

 

La presentadora se ha convertido en objeto de nuevas críticas, esta vez, a consecuencia de un vídeo generado por IA.

 

 

 

 

Ana Obregón posando en un photocall de un evento de la fundación de su hijo.

 

 

No hay duda de que la Inteligencia Artificial está a la orden del día. Cada vez son más las personas que la utilizan este tipo de tecnología tanto a nivel laboral, como para un uso personal y de mayor ocio.

 

 

Este es el caso de Ana Obregón que, hace apenas unas horas, compartía en su cuenta de Instagram un vídeo, probablemente sin llegar a imaginar la repercusión que traería consigo.

 

 

 

Ana Obregón sentada en unas escaleras con un estilismo rosa.

 

 

En el clip en cuestión, generado por IA, aparecían su hijo fallecido, Aless Lequio, y su nieta, Ana Sandra, fundiéndose en un tierno abrazo.

 

Un gesto de aparente cariño por parte de Ana Obregón que, sin embargo, ha suscitado ciertas críticas al considerar muchos usuarios que la presentadora está exponiendo constantemente a la menor en redes, incluso ahora con una Inteligencia Artificial de por medio.

 

 

“Madre mía, yo sufro por esa niña, porque está claro que esa mujer no está bien.

 

Esa niña va a crecer con el trauma de lo del padre y que ella le hiciera referencia a cada segundo…

 

Y del fotomontaje mejor ni hablemos…”, “Ufff, ya lo que le faltaba a esa pobre niña”, “Esto de Ana Obregón con la IA es escalofriante.

 

Esta mujer no parará de sorprenderme (para mal)” o “La Inteligencia Artificial es una cosa tan turbia… ¿No decía Ana Obregón que iba a dejar de sacar a la niña este año?”, son algunos de los comentarios que ha recibido.

 

 

 

 

Sin embargo, en un primer momento, Ana prefirió permanecer ajena a todos ellos: “Gracias a quien me mandó este vídeo.

 

 

Es tan hermoso como lleno de un dolor indescriptible. ¿Cómo puede haber belleza en tanto dolor? No he podido evitar compartirlo con vosotros”, escribía.

 

Pero lo cierto es que, dada la repercusión que generaba, finalmente decidía eliminarlo de su feed de Instagram.

 

 

La otra polémica de Ana Obregón: su estrecho vínculo con Jeffrey Epstein.

 

 

Cabe destacar que el 2025 terminaba para Ana Obregón con una nueva polémica que llevaba su nombre.

 

A finales de este año, ‘The New York Times’ emitía un reportaje de nada más y nada menos que 15 páginas desvelando que la española había mantenido un romance en el pasado con el magnate Jeffrey Epstein.

 

 

Teniendo en cuenta que este último es conocido por haber dirigido una red de abuso , todas las miradas fueron a parar a la presentadora, que no tuvo más remedio que pronunciarse al respecto.

 

 

A través de ‘Y ahora Sonsoles’, Ana Obregón explicaba lo ocurrido para negar, en rotundo, que su familia tuviera algo que ver con lo sucedido.

 

 

Según la presentadora, conoció al magnate en Nueva York mientras ella intentaba cumplir su sueño de ser actriz: “Me presentaron y era un chico guapo, muy mono.

 

Él tenía 28 años y empezamos una amistad. A mí el dinero me daba igual, pero estaba buenísimo”.

 

No obstante, aclaró que “en aquel momento no había hecho nada”, razón por la que sí que tuvo una buena conexión con ella.

 

 

Un verano después, el vínculo entre ellos fue a más, hasta el punto de invitarle a venir a España: “Le presenté a mis padres.

 

Había pasado como un año y medio. 

 

Yo era una chica que estaba en un apartamento que quemé al calentar cera para depilarme y él me invitó a su casa.

 

Lo que han dicho de mi familia es falso, le conocieron, pero nada más (…) Él no sabía nada de mi familia.

 

No había relación económica de nada. Yo se lo quería presentar a mi hermana, porque me gustó mucho.

 

Era dulce, generoso y bueno”.

 

 

Pero si algo tiene claro, es que la imagen que tenía de él no es la que ahora se ajusta a la realidad: “Me repugna en lo que se ha convertido este ser humano, me hierbe la sangre por haber sido su amiga.

 

Fue una persona maravillosa, una noche intentó algo y yo no vi nunca nada”.