La prensa internacional siembra la duda sobre un distanciamiento entre la Princesa Charlène y Carolina de Mónaco: “Rivalidad y mal humor”

 

Recordamos en SEMANA las dudas sobre la relación de la casa real monegasca con el análisis del posado en el último Baile de la Rosa.

 

 

El posado en el Baile de la Rosa reaviva las dudas sobre la relación entre las princesas Charlène y Carolina, que posan así junto al príncipe Alberto.

 
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La familia real de Mónaco celebró el sábado 21 de marzo una de sus citas imprescindibles del año, el Baile de la Rosa. Una cita en la que siempre posan todos juntos frente a los medios en una 70 edición marcada por la recaudación de fondos para la Fundación Princesa Grace.

El posado del príncipe Alberto, la princesa Charlène y la princesa Carolina ha sido ya analizada al milímetro y los medios internacionales encuentran en la distancia que se mantiene un reflejo de cómo se encontraría la relación familiar. ‘Bild’ se ha fijado en un sutil cambio con respecto a ediciones anteriores que sería una declaración de intenciones.

 

 

Destacan también que, en el posado de la familia real de Mónaco en el Baile de la Rosa de 2026, esa distancia sigue igual de marcada.

 

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“Cabe destacar que, en lugar de posar en el centro o junto a su hermano, como suele ser habitual, Carolina se mantuvo claramente apartada de la pareja“, señalan en el citado medio alemán.

 

El gesto que delata la relación entre Charlène y Carolina

 

Este distanciamiento físico, para los expertos de lenguaje no verbal, se conoce como “proxémica”. Se usa para estudiar a través de esa interacción emociones, jerarquía y la naturaleza de las relaciones, como es en este caso. Incluso observan que, cuando se producen imágenes grupales, “aparece en la última fila”.

 

En el danés ‘Se og Hor’ repasan, a través del análisis, cómo los problemas podrían comenzar cuando en 2011 se produjo la boda de Charlène y Alberto y esta ocupó la primera posición junto a él frente a la imagen pública.

 

Un papel que, hasta entonces, lo ostentaban la hermana desde la ausencia de su madre, Grace Kelly. Una relación que “desde entonces, se ha caracterizado por la rivalidad y el mal humor“.

 


 

El análisis del papel de Charlène como princesa

 

Charlène se sitúa para estos medios al centro de las imágenes. “Se muestra segura de sí misma, sonriendo en la alfombra roja e interactuando cordialmente con los invitados”, definen su posición en estos posados tan relevantes.

 

 

Charlène y Alberto de Mónaco posaron en la alfombra roja junto al diseñador francés Christian Louboutin, igual que Carolina, cada uno por separado.

 

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En distintos actos oficiales ya han notado como esa distancia se hace cada vez más presenten. “Intercambiaban miradas gélidas en los actos oficiales. Según se cuenta, se producían fuertes discusiones tras los muros del palacio. La relación se considera muy tensa”, continúan explicando sobre este momento del fin de semana.

 

El origen del conflicto entre Charlène y Carolina

 

La boda del príncipe monegasco hizo saltar por los aires la relación que hasta entonces mantenían su pareja Charlène y su hermana Carolina. El 1 de julio de 2011 es cuando el escritor Philippe Delorme, con varios libros de los Grimaldi con su firma, así lo entiende.

 

Eligió una esposa que se parecía a su madre y claramente se sintió muy incómoda en este papel de Grace Kelly que querían que interpretara”, le aseguró a ‘Madame Figaro’ y recuerda ‘Mujer Hoy’.

 

Entonces los medios destacaron un fallo de protocolo, como la propia organizadora del banquete reconocía. En el lugar donde debería ir la princesa Carolina, a la izquierda del novio, como la mujer más relevante del principado, lo hacía su suegra, la madre de su cuñada.

 

El Baila de la Rosa, un evento lleno de rumores

 

Desde entonces es habitual que se hable del malestar de ambas reseñando diferentes ausencias. En muchas ediciones, por ejemplo, Charlène no ha estado presente en este Baile de la Rosa, que organiza la propia Carolina de Mónaco. En 2023, de hecho, algunos de los titulares recogían que la “dejaba plantada”. Se sumaban así más de 7 ediciones en las que no aparecía ni siquiera la alfombra roja que ahora está dando tanto que hablar.

 

 

El posado de Carolina de Mónaco junto a Alberto y Charlene de Mónaco en el Baile de la Rosa en marzo de 2024, similar al de 2026.

 

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Después de tiempo en el que no coincidían, este hito se producía en un homenaje al príncipe Rainiero en 2023. En 2021 se marchaba la actual princesa de la vida pública por problemas de salud, generando una retirada temporal con el que la hermana de Alberto de Mónaco volvía al primer foco.

 

Las diferencias por la sucesión, analizado por los medios

 

En 2014 ya en un reportaje de ”Vanity Fair’ un amigo cercano a la princesa reconocía que Charlène está viviendo en “un ambiente hostil. Proviene, además de otro mundo y el contraste al principio fue tal que lo pasó muy mal”. Ya aparecía entonces el nombre de Carolina entre rumores de inestabilidad de la pareja.

 

Quien más la critica es la princesa Carolina quien, por otra parte, prefiere que fracase y no tenga un bebé para que su hijo mayor, Andrea Casiraghi, sea el heredero”, les dejaban claro fuentes cercanas sobre uno de los puntos diferenciales entre ellas.

 

Ese mismo año, el 10 de diciembre, esa posibilidad quedaba aún más lejos con la llegada de los hijos de la pareja, Jacques y Grabriella, que nacían en el Hospital Princesa Grace de Mónaco. Esa posición en la línea de sucesión sería el primer escollo que surgía entre ellas. “Hay mucho poder en juego, pero, sobre todo, mucho dinero“, les explicaban.