Euprepio Padula da un repaso antológico a Mariló Montero por su intervención en ‘Espejo Público’: “Amargada”.
Euprepio Padula ha echado por tierra la última acusación de Mariló Montero a Pedro Sánchez, a quién ha culpado desde ‘Espejo Público’ de “resucitar a ETA”.

Hay frases que atraviesan la pantalla y se quedan flotando en el aire, cargadas de electricidad. Frases que no solo encienden un plató de televisión, sino que prenden la mecha en redes sociales, tertulias y conversaciones privadas.
Este martes por la mañana, una de esas frases volvió a colocar a una veterana comunicadora en el epicentro del debate político y mediático en España.
“Está resucitando lo que queda de ETA”.
La autora de esas palabras fue Mariló Montero durante una intervención en Espejo Público, el magacín matinal de Antena 3 presentado por Susanna Griso. Y el aludido, directamente, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La escena se produjo en el contexto del análisis del recurso presentado por la Fiscalía contra el tercer grado concedido a Asier Arzalluz Goñi, exmiembro de ETA.
El debate giraba en torno a la revisión de la legalidad de esa progresión penitenciaria y la posibilidad de que el condenado regresara al segundo grado.
Fue entonces cuando Montero expresó su preocupación por lo que calificó como “amnesia sobre el pasado”.
“Me preocupa mucho la amnesia sobre la existencia de los terroristas que han matado con nombres y apellidos a españoles por los que no se han arrepentido”, señaló en directo. Su intervención fue subiendo de tono a medida que avanzaba el debate.
La periodista insistió en la falta de arrepentimiento de algunos condenados por terrorismo y en lo que, a su juicio, supone una relajación en el tratamiento institucional de estos casos.
Pero el momento más contundente llegó cuando vinculó esa situación con la acción política del actual Ejecutivo.
“Tiene la costumbre Pedro Sánchez de resucitar a los muertos que estaban bien enterrados.
Tiene la manía de resucitar a Franco y resucitar a los fachas… y ahora quiere resucitar a ETA”, afirmó. La frase quedó resonando en el plató.
En cuestión de minutos, el corte comenzó a circular por redes sociales. La polémica estaba servida.
Entre las primeras reacciones destacó la de Euprepio Padula, colaborador habitual en distintos espacios televisivos y presentador de El círculo Independiente.
Desde su cuenta en X (antes Twitter), Padula no dudó en calificar las palabras de Montero como “barbaridades”.
“La vergüenza que da esta señora es infinita. Solo una persona amargada puede soltar cada dos por tres estas barbaridades”, escribió ante sus más de 45.000 seguidores, avivando aún más el debate.
La confrontación verbal no es nueva en el panorama mediático español, especialmente cuando se trata de asuntos relacionados con el terrorismo de ETA, una organización que marcó durante décadas la historia reciente del país.
ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada en 2011 y formalizó su disolución en 2018. Sin embargo, el legado de dolor, memoria y debate político sigue muy presente.
El recurso de la Fiscalía al tercer grado de Asier Arzalluz Goñi se enmarca dentro de los procedimientos ordinarios de revisión penitenciaria.
En España, la progresión o regresión de grado depende de múltiples factores: cumplimiento de condena, comportamiento, colaboración con la justicia y, en determinados casos, muestras de arrepentimiento. Cada decisión es susceptible de recurso y análisis judicial.
Lo que convirtió este asunto jurídico en tendencia no fue tanto el contenido técnico del recurso, sino el marco político que se le dio en el plató.
Montero fue más allá al afirmar que el presidente “les está dando la vida” con su política. También denunció que algunos condenados “no se arrepienten, no cumplen las condenas, no piden perdón y no obedecen”.
La intensidad de sus declaraciones conecta con un clima político polarizado, donde la gestión de la memoria histórica y las políticas penitenciarias se convierten con frecuencia en campo de batalla discursivo.
Para algunos sectores, cualquier flexibilización penitenciaria en casos de terrorismo se interpreta como concesión política. Para otros, se trata de la aplicación estricta de la legalidad vigente.
El cruce entre Montero y Padula refleja esa fractura. Mientras la periodista apelaba a la memoria y al riesgo de olvido, el comunicador criticaba el tono y la gravedad de la acusación.
La pregunta que sobrevuela es inevitable: ¿dónde está la línea entre la crítica política y la hipérbole incendiaria?
En programas de actualidad como Espejo Público, la opinión forma parte del formato. No se trata solo de informar, sino de interpretar, debatir y confrontar puntos de vista.
Esa dinámica, sin embargo, amplifica cada palabra. Y en la era digital, cualquier frase puede convertirse en titular en cuestión de segundos.
El fenómeno no es exclusivo de un programa ni de una cadena. Las tertulias políticas en televisión han evolucionado hacia modelos más confrontativos, donde la contundencia verbal genera atención y, por tanto, audiencia.
El riesgo es que la escalada retórica termine eclipsando el análisis sereno de los hechos.
En este caso concreto, el debate de fondo —la política penitenciaria respecto a condenados por terrorismo— es complejo y sensible.
Involucra principios jurídicos, derechos fundamentales, memoria de las víctimas y estabilidad institucional. Simplificarlo en una frase impactante puede resultar eficaz mediáticamente, pero también polarizador.
La reacción de Padula añade otra capa al debate: la responsabilidad de los comunicadores.
Su crítica no fue tanto sobre el contenido jurídico, sino sobre el tono y la reiteración de declaraciones similares
En su mensaje, apuntó a una supuesta tendencia de Montero a lanzar afirmaciones de alto voltaje político.
Mientras tanto, el nombre de Pedro Sánchez volvió a situarse en el centro de la controversia. El presidente ha sido objeto de críticas recurrentes por su política de pactos parlamentarios y por decisiones vinculadas a memoria democrática y gestión territorial.
En ese contexto, cualquier referencia a ETA adquiere una carga simbólica extraordinaria.
Conviene recordar que las decisiones sobre grados penitenciarios no dependen directamente del presidente, sino de órganos judiciales y administrativos competentes. No obstante, en el terreno político, las responsabilidades tienden a personalizarse.
El episodio demuestra, una vez más, cómo la televisión sigue siendo un altavoz potente en la configuración del debate público.
Una intervención de pocos minutos puede desencadenar horas de análisis, miles de comentarios y una conversación nacional.
También evidencia el papel de las redes sociales como amplificador inmediato. Sin X, probablemente la polémica habría quedado circunscrita al ámbito televisivo. Con la viralización digital, el impacto se multiplica y se prolonga.
Más allá de posicionamientos ideológicos, el caso invita a reflexionar sobre el equilibrio entre memoria, justicia y convivencia.
España ha recorrido un largo camino desde el final de la violencia terrorista. El desafío ahora es gestionar ese pasado sin convertirlo en arma arrojadiza constante.
Las palabras de Mariló Montero y la respuesta de Euprepio Padula no son un episodio aislado, sino un síntoma de un clima político donde la tensión retórica es moneda corriente.
En ese escenario, el espectador se convierte también en protagonista: decide qué comparte, qué amplifica y qué cuestiona.
La polémica seguirá dando que hablar en los próximos días. Pero, más allá del ruido, queda una pregunta de fondo que trasciende nombres propios y titulares virales: ¿cómo se construye un debate público firme y crítico sin cruzar la línea de la desmesura?
En tiempos de inmediatez y polarización, la respuesta quizá no esté en hablar más alto, sino en escuchar con mayor profundidad.
News
Paula Usero batió el récord histórico al vencer a David Broncano en la clásica pregunta del programa La Revuelta. El público reaccionó con risas y sorpresa, y el vídeo se viralizó en redes sociales. ¿Se trató de una simple exageración humorística o de un momento inolvidable del programa?
Broncano no da crédito a la respuesta de Paula Usero a las preguntas clásicas en ‘La Revuelta’: “Bate el récord…
Sonsoles Ónega rompe el silencio sobre las “líneas rojas” que, según afirma, se cruzaron durante su etapa en Mediaset y revela un motivo inesperado que la llevó a marcharse.
Sonsoles Ónega señala las “líneas rojas” que se cruzaron en su etapa en Mediaset y lo que detonó su salida:…
Sin margen para dudas: el equipo de Pasapalabra responde con firmeza a las acusaciones de “fraude” tras la victoria de Rosa Rodríguez.
Responsables del Rosco de ‘Pasapalabra’ hablan claro ante las acusaciones de “tongo” tras la victoria de Rosa Rodríguez. …
Antonio Naranjo sorprendió a todos en Telemadrid con una aparición que desató rumores y afirmó: esto no era inteligencia artificial. ¿Qué pasó realmente?
No está hecho con IA: Estupefacción tras cómo ha aparecido Antonio Naranjo con una periodista en Telemadrid. Antonio…
El enfrentamiento subió de tono cuando Sarah Santaolalla respondió a Rafael Hernando con una alusión directa a su vida personal. La frase dejó al plató en silencio y cambió el rumbo del debate, desplazándolo del terreno político al personal. Algunos espectadores consideran que cruzó una línea; otros ven en ello una reacción a ataques previos. El momento ya circula ampliamente en redes. ¿Golpe dialéctico legítimo o exceso innecesario en televisión?
Sarah Santaolalla desmonta a Rafael Hernando dándole donde más le duele: “Hablando de parejas, la tuya te dejó por Inda”….
La tensión política se intensificó cuando Óscar Puente criticó duramente al PP, calificando algunas de sus acusaciones de “descaradas”. Este intercambio de acusaciones refleja el clima de confrontación que domina el debate actual. La oposición defiende su postura, mientras que los partidarios de Puente afirman que se han cruzado las líneas rojas. ¿Qué ocurrió realmente?
ÓSCAR PUENTE pierde la paciencia con el PP: “Qué huevos tiene”. El hemiciclo estaba encendido mucho…
End of content
No more pages to load






