Rufián sale en defensa de Serrat y se deduce una réplica hacia Junts: “Rabiosa y excluyente”.

 

 

 

Rufián sale en defensa de Serrat y carga contra Junts tras el homenaje del Govern.

 

 

 

 

Joan Manuel Serrat ha vuelto a ser protagonista, no solo por su música, sino por el reconocimiento público a una trayectoria que ha marcado generaciones y que trasciende fronteras, ideologías y banderas.

 

El cantautor catalán, autor de himnos como “Mediterráneo” o “Cantares”, recibió la Medalla de Oro de la Generalitat de Catalunya en una ceremonia cargada de emoción, reivindicación y, como era de esperar, debate político

 

. Serrat, figura fundamental de la cultura española y catalana, representa la voz de la memoria colectiva, la dignidad obrera y el compromiso cívico, valores que han sido reconocidos por el Govern en un momento de especial sensibilidad para la sociedad catalana.

 

La entrega de la Medalla de Oro fue presidida por Salvador Illa, actual president de la Generalitat, quien quiso subrayar la importancia de la distinción y el profundo agradecimiento que, según sus palabras, “condensa la medalla y que no se puede medir ni tampoco tiene precio”.

 

Illa habló de Serrat y de Núria Espert, actriz galardonada también en esta edición, como referentes de toda Catalunya, “el vuestro, de todo un país”.

 

Espert no pudo acudir al acto y fue su nieta, Bárbara Lluch, quien recogió la medalla en su nombre, completando así una ceremonia que celebraba el talento y el compromiso de dos grandes figuras de la cultura catalana.

 

Serrat, visiblemente emocionado, agradeció el reconocimiento y celebró poder compartirlo con Núria Espert, con quien le une una amistad y admiración mutua.

 

Aprovechó el momento para recordar el papel decisivo de su familia en su carrera, reivindicando sus raíces obreras y el orgullo de pertenecer a una clase social que, según sus palabras, “dignamente avanza y hace avanzar a un país”.

 

“He tenido mucha suerte en la vida”, afirmó Serrat, haciendo hincapié en el apoyo que recibió cuando decidió dedicarse a la música, en el barrio y en el país en el que nació, y en la importancia de no olvidar nunca de dónde venimos.

 

El discurso de Serrat fue mucho más allá del agradecimiento personal.

 

El artista catalán lanzó un mensaje claro sobre la convivencia, la democracia y los valores que deben regir cualquier sociedad moderna.

 

“Solo con una democracia en justicia y en libertad, solo con un sistema que refuerce nuestra tolerancia, nuestra capacidad de convivir, de tratar de entender al que es diferente, solo con eso encontraremos un camino que nos conduzca al futuro”, concluyó Serrat, recibiendo el aplauso de los presentes y el reconocimiento de quienes ven en él mucho más que un músico: un referente ético y social.

 

 

Sin embargo, como ocurre tantas veces en la vida pública catalana, el acto y las palabras de Serrat no tardaron en provocar reacciones políticas.

 

En determinados sectores, especialmente en el entorno independentista, sus declaraciones sobre el “barrio y el país donde nació” fueron interpretadas como una reivindicación de la Cataluña plural, alejada del discurso nacionalista excluyente.

 

Las críticas no se hicieron esperar, y pronto las redes sociales se llenaron de comentarios que cuestionaban el reconocimiento a Serrat por no ser “indepe”, es decir, por no alinearse con la causa independentista.

 

 

La respuesta más contundente llegó de la mano de Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, quien, a través de un mensaje en la red social X (antigua Twitter), salió en defensa del cantautor y arremetió contra Junts y el entorno de Carles Puigdemont.

 

 

“A la convergentada rabiosa y excluyente: rajar de un mito de la cultura y de la música catalana como Serrat simplemente porque no es ‘indepe’ no te hace más puro, te hace más estúpido”, escribió Rufián, dejando claro su distancia política con Junts y reivindicando la figura de Serrat como patrimonio de todos, más allá de cualquier bandera.

 

 

El mensaje de Rufián fue claro y directo: “Hay talentos que trascienden a cualquier bandera e ideología”, añadió el dirigente republicano, subrayando que “el país no es suyo”, en referencia a quienes pretenden apropiarse de la catalanidad y excluir a quienes no comparten su visión política.

 

Este discurso conecta con el del PSC y con la línea del propio Govern, que busca una Cataluña plural, integradora y capaz de convivir en la diferencia.

 

 

El debate sobre Serrat y su reconocimiento es, en realidad, el reflejo de un país que sigue buscando su identidad y su modelo de convivencia.

 

Serrat, con su historia personal y su obra, representa la Cataluña mestiza, la España plural, el Mediterráneo abierto y tolerante.

 

Su música ha acompañado los momentos más importantes de la historia reciente, desde la transición democrática hasta la consolidación de una sociedad civil fuerte y comprometida.

 

Serrat ha cantado al amor, a la libertad, al trabajo, a la justicia y a la memoria, convirtiéndose en la voz de quienes creen que la cultura es el mejor puente entre las personas y los pueblos.

 

La Medalla de Oro de la Generalitat es, por tanto, mucho más que un reconocimiento institucional.

 

Es la expresión de un agradecimiento colectivo a una trayectoria marcada por el compromiso cívico, el humanismo y la defensa de los valores democráticos.

 

Serrat ha sido, y sigue siendo, un ejemplo de coherencia, dignidad y valentía. Ha sabido mantenerse fiel a sus principios, incluso cuando eso le ha supuesto críticas y enfrentamientos con algunos sectores políticos.

 

 

En su discurso, Serrat reivindicó el orgullo de ser obrero y de pertenecer a una clase social que ha contribuido al avance de Catalunya y de España.

 

Recordó el apoyo de su familia y la importancia de no olvidar nunca las raíces, el barrio y el país en el que nació.

 

Este mensaje, sencillo pero profundo, conecta con la realidad de miles de catalanes y españoles que ven en Serrat un referente de honestidad y de compromiso social.

 

 

El reconocimiento a Serrat llega en un momento en el que la sociedad catalana atraviesa una etapa de cambio y de búsqueda de nuevos consensos.

 

La pluralidad, la tolerancia y la convivencia son valores que deben ser defendidos y promovidos, especialmente en un contexto de polarización política y de enfrentamiento entre diferentes sensibilidades.

 

Serrat, con su música y su palabra, ha sido siempre un puente, un lugar de encuentro y de diálogo.

 

La polémica suscitada por las críticas a Serrat y la respuesta de Rufián ponen de manifiesto la necesidad de superar los viejos enfrentamientos y de construir una Cataluña y una España más abiertas, inclusivas y capaces de reconocer el talento y el compromiso de quienes han contribuido al desarrollo cultural y social del país.

 

Serrat es patrimonio de todos, y su obra debe ser celebrada y defendida frente a cualquier intento de exclusión o de apropiación partidista.

 

En definitiva, el homenaje a Joan Manuel Serrat es una oportunidad para reflexionar sobre el papel de la cultura en la construcción de una sociedad mejor.

 

La música, el arte y la palabra son instrumentos poderosos para promover la convivencia, la tolerancia y el respeto a la diversidad.

 

Serrat, con su trayectoria y su ejemplo, nos recuerda que solo con democracia, justicia y libertad podremos encontrar el camino hacia el futuro.

 

La Medalla de Oro de la Generalitat reconoce no solo el talento artístico de Serrat, sino también su profundo compromiso cívico y humanista.

 

Es un homenaje a una vida dedicada a la música, a la defensa de los valores democráticos y a la construcción de una Cataluña y una España más justas, solidarias y tolerantes.

 

Serrat es, y seguirá siendo, un referente para todos aquellos que creen en la cultura como motor de cambio y de progreso.

 

El acto de entrega de la medalla, el discurso de Serrat y la reacción de la sociedad catalana y española son la mejor prueba de que el talento, el compromiso y la honestidad trascienden cualquier bandera y cualquier ideología.

 

Serrat es de todos, y su música seguirá acompañando el camino de quienes buscan un país mejor, más justo y más libre.