La nueva vida de Gloria Camila Ortega: el recuerdo permanente a su madre, una herida abierta y una segunda oportunidad en el amor.

 

 

La hija de Rocío Jurado y José Ortega Cano ha vuelto a la primera línea mediática tras un período retirada de la televisión por un bache emocional.

 

 

 

 

“La llegada de unos hijos y, sobre todo, de unos que están de alguna manera faltos de tanto amor, hace feliz a cualquier ser humano”.

 

Era diciembre de 1999 y Rocío Jurado presentaba a sus dos hijos, José Fernando y Gloria Camila, adoptados en un orfanato de Colombia, un gesto que cambió la familia de ‘la más grande’ y también el destino de aquellos dos niños. Este 21 de febrero, la hija menor de la difunta cantante celebra su trigésimo cumpleaños.

 

 

 

Rocío Jurado y José Ortega Cano adoptaron a Gloria Camila y José Fernando en 1999.

 

 

Nacida en el país andino en 1996, Gloria tuvo que enfrentarse muy pronto a los avatares de la vida.

 

A sus duros primeros años en el hospicio se sumó la pérdida prematura de su madre adoptiva en 2006.

 

El fallecimiento de la artista dejó una profunda herida en su familia, en la que siempre tuvo un papel fundamental:

 

“De mi madre me queda el recuerdo de su olor y de su voz en casa, no solo en los escenarios. Ella era el eje que nos mantenía a todos unidos”, confesó la joven en ‘¡De Viernes!’.

 

Una segunda oportunidad.

 

 

Dos décadas después de la muerte de su madre, Gloria Camila se aferra a aquellos recuerdos junto a la cantante, a quien define como “una madraza”.

 

“No solo era Rocío Jurado, era muy buena madre y muy estricta. No íbamos al colegio hasta que no desayunábamos, daba igual si llegábamos tarde”.

 

 

Gloria Camila y José Fernando pasaron sus primeros años de vida en un orfanato en su país natal, Colombia.

 

 

Para la colaboradora televisiva, su llegada a la familia Ortega Jurado “fue salir de un pozo negro y llegar a una vida llena de luz”, una segunda oportunidad vital en la que, pese a la exposición mediática y las complicadas profesiones de sus padres, todo merecía la pena.

 

“No sé por qué mi hermano y yo estábamos en un orfanato, por qué nos dieron en adopción, pero cuando vino una familia que nos quería dar cariño y cobijo, nosotros lo vimos como algo positivo, porque fue como una nueva vida para nosotros”, relató.

 

 

 

 

Gloria Camila mantiene un vínculo muy especial con su hermano, José Fernando.

 

 

Instagram @gloriacamilaortega.

 

 

Por ese cariño que ha recibido desde los tres años, Gloria nunca ha querido indagar en su pasado ni buscar un vínculo biológico.

 

Mis padres son Rocío Jurado y José Ortega Cano”, aseveró hace unos años, dejando claro que ha dejado atrás sus orígenes y su traumática infancia.

 

Su papel en la familia

 

El fallecimiento de su madre, unido a su experiencia anterior, obligó a la joven a madurar rápidamente.

 

Tras su mayoría de edad, adquirió un papel de sucesora de Rocío Jurado, convirtiéndose en el mayor apoyo de su padre, José Ortega Cano, así como de sus dos hermanos, José Fernando y José María.

 

 

 

La colaboradora está muy unida a su padre, José Ortega Cano.

 

Gloria tiene también un vínculo muy especial con su sobrina, Rocío Flores. Su acérrima defensa de la joven en el conflicto con Rocío Carrasco le ha granjeado críticas, especialmente tras el relato de la primogénita de Rocío Jurado sobre el presunto maltrato de Antonio David Flores.

 

Ni aquel duro testimonio ni el recuerdo de su madre han conseguido que las dos hermanas protagonicen un acercamiento.

 

Rocío Carrasco, su herida abierta.

 

 

“De pequeña nunca me ha faltado el amor ni el cariño de mi hermana… Llegaba del colegio y la llamaba, hablaba con mis sobrinos… al cabo del tiempo notas como que baja el contacto… éramos niños y no hicimos nada”, afirmó la hija del diestro en Telecinco sobre su hermana mayor.

 

 

 

 

Actualmente, Gloria Camila y Rocío Jurado no tienen ningún tipo de relación.

 

Lo cierto es que, en el cisma abierto en su familia, Gloria siempre se ha posicionado del lado de su padre y parte de los Mohedano que ha dado la espalda a Rocío Carrasco.

 

Sin embargo, la relación entre las hermanas no siempre fue conflictiva. así lo describía la propia influencer en el programa de Santi Acosta y Beatriz Archidona:

 

He echado de menos una figura femenina y una hermana, que para eso la tenía en mi vida. Me he sentido muy sola, todo el mundo ha sido consciente y conocedor de eso… Lo he intentado por todos los medios y no se ha podido”.

 

Su nueva vida

 

Gloria Camila Ortega da la bienvenida a la treintena con el deseo de encontrar estabilidad y dejar atrás los malos momentos. Tras un bache emocional y una retirada temporal de los platós, la colaboradora ha regresado a la televisión, un medio en el que debutó en 2017 como participante de ‘Supervivientes’ junto a su entonces novio, Kiko Jiménez.

 

 

 

Esa tranquilidad deseada pasa también por el amor, una faceta en la que la colaboradora está viviendo una segunda oportunidad con su novio, Álvaro García.

 

Tras romper el año pasado, la pareja fue pillada en una romántica escapada a Venecia y su relación está en proceso de reanudarse, aunque por ahora prefieren ir con pies de plomo y no poner etiquetas.

 

De momento yo estoy soltera, estoy haciendo mi vida como la siento. Al final hay que guiarse un poco por las emociones, por los sentimientos”, expresó en ‘El tiempo justo’.

 

La reconciliación entre Gloria y Álvaro, no obstante, ha tenido un escollo: Manuel Cortés. El hijo de Raquel Bollo ha protagonizado un auténtico triángulo amoroso, aunque parece que las aguas han vuelto a su cauce y ambos están dispuestos a mantener su amistad.

 

En la actualidad, Gloria Camila se encuentra en un proceso de redescubrimiento personal tras atravesar un profundo bache personal en el que ella misma confesó haber perdido las ganas de levantarse de la cama:

 

He llegado a plantearme si merezco ser hija de Rocío Jurado”, llegó a expresar entre lágrimas. Sin embargo, ahora puede presumir de estar en un buen momento, independientemente de las circunstancias: “Empiezo a quererme sin condiciones, a valorarme sin pedir permiso”.